Lo ilegal no es la forma de resolver los conflictos





Las necesidades individuales o personales y su interpretación no pueden estar por encima de los derechos del conjunto, ni en contra de las leyes, el respeto por el otro.


Si bien tengo claro que no podré impedir que esta opinión caiga en la bolsa de la horrenda división en la que muchos argentinos determinan si alguien está de un lado o de otro y lo ubiquen inmediatamente entre los que militan en la “oligárquica derecha” o en la “recaciltrante izquierda”, como si no existiera margen para poder expresar un pensamiento desde el simple sentido común o de un razonamiento que todos deberíamos poder expresar con libertad y sin presiones o desacreditaciones de los “unos” y los “otros”, quiero dejar sentada mi posición acerca de algunas cuestiones que, desde mi punto de vista, tiene que ver con la vida en sociedad, el respeto, la justicia y el estado de derecho.

Hace unas semanas me tocó vivir algunas situaciones en las que muchas de esas libertades se vieron cercenadas por aprietes, acciones violentas e invasión de derechos ciudadanos y, cuando expresé mi opinión, varias personas me dijeron que tenía razón, pero que lo que manifestaba era “políticamente incorrecto”.

En base a ello me puse a recapacitar sobre el tema y me pareció oportuno poder expresar algunas conclusiones que considero que, al menos en quienes tenemos responsabilidades públicas, debemos expresar sin ambigüedades, sin eufemismos ni recovecos, aunque no sea “políticamente correcto”.

Cuando se habla de delincuentes nos referimos a personas que cometen un delito y cuando hacemos referencia a un delito se trata de una acción que va en contra de lo establecido por la ley. A mí me criaron dentro de un hogar en donde estaban muy claros estos conceptos reforzados por las palabras del general Perón que decía “dentro de la ley todo, fuera de la ley nada”.

Y si bien por supuesto coincido y soy un férreo defensor de la lucha por los Derechos Humanos, con las necesidades de adecuarse a los tiempos, la justicia social, la equidad, la dignidad, la libertad, la formidable lucha de las mujeres por el reconocimiento de sus derechos también es cierto que en una sociedad, todo parte del comportamiento fraternal de los unos con los otros.

Como buen peronista todos mis actos tienen como objetivo primordial la justicia social, que es un principio básico, un valor fundamental para conseguir la convivencia pacífica y el progreso de las sociedades y el primer paso para lograrla es la inclusión, pero dentro del marco de las leyes.

Lo ilegal no es la forma de resolver los conflictos. No acuerdo y estoy en contra de las usurpaciones, porque como tales son ilegales. No estoy de acuerdo con los excesos, la violencia y la falta de respeto hacia el resto de la sociedad.

Los gobernantes debemos ocuparnos de mejorar la calidad de vida de los vecinos. Es el objetivo que nos debe guiar siempre. Por supuesto que en ese fin se inscribe el acceso al trabajo, a la vivienda y a mejores salarios, pero siempre estableciendo las formas y los métodos posibles y adecuados.

Cuando Evita dijo que donde hay una necesidad nace un derecho, habló de cumplir con la aplicación de políticas públicas para superarlas y no de ejercer violencia o cometer un delito para intentar cumplirlas.

Las necesidades individuales o personales y su interpretación no pueden estar por encima de los derechos del conjunto, ni en contra de las leyes, el respeto por el otro y mucho menos en contra de la convivencia democrática.

* Presidente del Concejo Municipal de Campo Grande


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Lo ilegal no es la forma de resolver los conflictos