Lo que hay que tener
• Las guías y libros son lo primero que busca el observador de aves al llegar a un territorio desconocido. Internet sirve para saber de antemano qué se podrá ver en cada lugar, pero la guía de mano –con la foto de cada especie y las claves para identificarla– es esencial.
• Un buen par de binoculares ayuda a la identificación. Para el fotógrafo Joao Quental, los ideales son los 8×42 o 10×42, de cualquiera de las buenas marcas que existen en el mercado.
• Hay quienes se conforman con ver las aves. Pero para llevarse una imagen a casa, será necesaria una cámara de fotos con teleobjetivo. Un 300 mm es un buen alcance, aunque un zoom ayudará para cortas distancias, en caso de algún pájaro confianzudo.
• Un trípode o monopié contribuye a lograr mejor foco, sobre todo con el uso de teleobjetivos pesados.
• Un sombrero camuflado protegerá del sol y ayudará a hacerse invisible. Nada de ropa con colores llamativos, mejor una muda de un color verde o beige.
• Agua, protector solar, repelente de insectos… todo esto habrá que llevar en la mochila.
• Paciencia y piernas entrenadas, indispensables.