Logramos que Vaca Muerta sea una prioridad



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Por Rolando Figueroa, Vicegobernador de Neuquén

Quiero comenzar estas breves líneas eliminando sesgos que pudieran llevar al lector a creer que mis palabras contienen algún grado de interés personal o político. En tal sentido, aclaro de antemano que considero al intendente de Neuquén capital como un muy buen jefe comunal que ha logrado cambiar la cara de gran parte de la ciudad.

Dicho lo anterior, quiero sostener que, a mi juicio, el intendente cae en realidad en aquellos vicios que él mismo cuestiona, lo que no le permite reconocer que el partido provincial que critica es reconocido en otras latitudes como ejemplo de democracia interna, de federalismo, de independencia política y también por haber impulsado reformas esenciales para el sistema político.

A fin de cuentas, no es un argumento lógico sostener que esta provincia podría haber tenido un desarrollo mayor de no haber existido esta fuerza política que emergiera hace muchos años para dar respuesta a las demandas de una población eminentemente pobre y olvidada por los gobiernos y los partidos nacionales, de los cuales el intendente es un férreo defensor.

Ahora bien, su miopía aumenta al momento de referirse específicamente al desarrollo de Vaca Muerta. En este punto quisiera detenerme para señalar que considero sus apreciaciones como incorrectas, no sólo para con el partido que pretende descalificar, con una virulencia que se incrementa a medida que se acerca algún acto electoral, sino también porque lo considero agraviante hacia quien, en soledad y durante muchos años, se ocupó personalmente de difundir, de explicar y de ponerse al hombro un asunto que no estaba en la agenda como lo está hoy: me refiero al exgobernador Jorge Sapag. En tal sentido, sin pretender ingresar en un análisis técnico de la cuestión, considero necesario dejar aclarada ésta y otras premisas falsas.

Las políticas públicas, como el intendente bien sabe, dependen de muchos factores, la planificación, los proyectos, los objetivos de mediano y largo plazo y otras variables locales forman parte de un conjunto de aspectos y viabilidades que se deben considerar; como así existen políticas nacionales y una economía global que nos afecta, obligándonos a redefinir muchas acciones y decisiones, las cuales, de no considerarse, podrían hacer fracasar cualquier empresa o proyecto.

Cabe agregar en tal sentido que si el actual gobierno nacional establece como prioridad el desarrollo de esta región es porque los hemos convencido, de tanto insistir, tanto con ésta como con la anterior gestión nacional, de que este es el camino para el autoabastecimiento energético de nuestro país.

En relación con lo anterior, me gustaría resaltar la siguiente frase del intendente Quiroga: “Los neuquinos debemos abandonar la cultura hedonista –el mayor placer con el menor esfuerzo– que ha caracterizado la historia de la Provincia de la mano de los más de 50 años de gobiernos emepenistas”.

Estoy convencido, entre otras cosas porque provengo de una familia humilde del norte neuquino, que ha vivido y transitado entre la postergación y el olvido y que hasta hace 50 años no tenía caminos, rutas, puentes, escuelas, educación, salud y viviendas, de que todo lo hicimos con mucho esfuerzo y con enormes obstáculos. Quiero también aclarar que nuestros gobiernos fueron electos democráticamente y por lo tanto gozan de la legitimidad popular.

Por estas razones, repudio que se diga ligeramente que los neuquinos nos caracterizamos por ser “unos vagos” y que hace 50 años nuestras elecciones son incorrectas. Cabe agregar que las estadísticas indican que esto no es así, lo cual no es capital de ningún gobierno nacional, sino el resultado del sudor de cada habitante de la provincia de Neuquén.

Finalmente, me gustaría recordar que esta nueva oportunidad que se señala para el área de Vaca Muerta tampoco es potestad del gobierno nacional, ya que fue nuestro actual gobernador, Omar Gutiérrez, quien siguiendo la línea trazada por su antecesor Jorge Sapag se ha puesto al frente de la negociación para lograr un acuerdo que, contemplando el nuevo escenario y defendiendo lo nuestro, permitiera darle nuevo impulso al crecimiento de una región que, como Quiroga bien señala, “es inevitable pero se irá dando de manera gradual y paulatina”.

Estimado Pechi, quisiera despedirme pidiéndote, humildemente, que trabajemos juntos, que la gente de Neuquén no necesita ni quiere ver políticos echándose culpas, sino todo lo contrario, espera más diálogo, más tolerancia, más acción y sobre todo nos pide ponernos de acuerdo en los grandes temas de la ciudad y de la provincia que aún, por distintas razones, no hemos logrado resolver.


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