“Los busco como cuando era pibe”



Gezio Bresciani tiene 72 años. Ojos claros. Físico bien cuidado. Estilo abierto para conversar. Y tiene, también, algo que calcula en términos de “un poco más de 24.000 horas de vuelo” como piloto. El grueso de ellas estibadas en Aerolíneas Argentinas, a la que ingresó en 1962.

— Me fui en el 2000… Menos el Comet, volé todas las máquinas a reacción que tuvo la empresa. Comencé con los Caravelle, franceses de dos turbinas. Terminé con 17 años volando el 747, el Jumbo…

— El gordo…

— Con el gordo y panzón a cuestas… un gran avión.

Gezio Bresciani nació en Vobarno, norte de Italia. Llegó en tiempos en que Benito Mussolini acuñaba sueños imperiales. Y su socio en la aventura -el austríaco Adolf Hitler-, de Tercer Reich. Pero perdieron. Y la Italia de Gezio Bresciani supo de una posguerra de estómago estrujado por carencias. Entonces, un día, “mi papá, socialista, dijo: Argentina”. Llegaron en el ´47. Sacrificio. Vivir todos en un solo espacio. Padre con un pequeño taller. Pero país que integraba. Movilidad social. Posibilidad.

— Y yo, pibe, siempre mirando el cielo, buscando aviones…


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