Los chicos, primero



Roca

Señor Presidente: tal vez no me compete hacerle estas observaciones, pero hay niños pasando hambre en la Argentina.


Ni un minuto más puede durar el hambre de los niños inocentes. Empecemos ya, sin regodeos, a poner fin a esta tragedia.


Asuma usted el comando de esta cruzada, al rayar del alba, antes que nada. Ocúpese de este asunto lacerante que, a todas luces, se presenta para ser lo primero.


Hay que proveer entre todos para todos, pero los niños no pueden esperar. El resto de las cosas puede atenderse después, con la tranquilidad que da saber que nuestros niños están alimentados.
Agachemos la cabeza, y en silencio, preguntémonos mirando para adentro: ¿Qué hemos hecho? ¿Qué hacemos? Y, ¿qué haremos? Ni un minuto más puede durar el hambre de los niños inocentes.


No se lo permita, señor Presidente, no lo acepte, rechácelo de plano y, en su silente reflexión pregúntese si no es, como le digo, el hambre de los niños, aquello que debe contemplarse primero.


La brújula marca el norte y yo le muestro el primer escaño de la senda que puede conducirnos a reestablecer el orden y la cordura en la Argentina. Primero lo primero, a rajatablas, cumplido eso, lo segundo y lo tercero.


Alberto Félix Suertegaray
DNI 14.169.481


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Los chicos, primero