Los cuatro períodos de fuga de capitales de los últimos años
En los últimos quince años Argentina enfrentó cuatro momentos de fuga de capitales con diversas causalidades:
• El primer período fue en 1995. Allí el sector privado no financiero mostró una salida de casi 3.000 millones de dólares, cifra superior al superávit comercial de ese año. La principal causa podría sintetizarse en la crisis en México, o efecto tequila, cuya similitud con algunos parámetros de la economía argentina generó desconfianza. Dada la fuga, la variación de reservas en el BCRA fue levemente negativa. El hecho se revirtió más o menos rápidamente, con mínimas consecuencias sobre el producto.
• El segundo período fue más traumático, abarcó los años 2001 y 2002. El anunciado fin de la Convertibilidad del peso tras diez años de acumulación de atraso cambiario dio lugar a una fuga que en el 2001 duplicó el superávit comercial y en el 2002 resultó equivalente al 50% de las exportaciones. Ello derivó en una pérdida de reservas del BCRA que alcanzó 16.600 millones de dólares, una cifra equivalente al doble de las importaciones del 2002.
• El tercer período es contiguo al anterior y abarca el 2003 y 2004. Aunque existe continuidad en el tiempo, no impide la identificación de dos períodos diferentes dado que la magnitud y la causalidad son muy distintas en cada uno de ellos. La fuga del 2003 y 2004 es una inercia de los períodos previos, que se corresponde con algo de incertidumbre en el 2003 respecto del nuevo período presidencial y disminuye su velocidad en el 2004. Aún con la fuga, las reservas del Banco Central crecieron en 9.000 millones de dólares.
• El cuarto período es más actual, comprende el 2008 y 2009. El monto fugado equivale al 13% de las exportaciones del período y se desacelera en el 2009. Pese a la fuga, las reservas crecen 1.350 millones en el acumulado de ambos años.
Adicionalmente, los dos primeros períodos de fuga de capitales son coincidentes con saldos de la cuenta corriente del balance de pagos negativos, en tanto que los dos últimos períodos se caracterizan, además, por el superávit de la economía en sus transacciones corrientes con el resto del mundo.
Finalmente, sólo el período
2001-2002 es coincidente con una fuerte presión sobre el mercado cambiario que tiene como consecuencia una devaluación fuerte y abrupta del tipo de cambio.
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