Los hostels le buscan la vuelta a la crisis por la pandemia de covid-19

Dentro de la economía turística son los más castigados. Unos creen que en poco tiempo deberán cerrar definitivamente. Otros piensan en alternativas para sobrevivir.

Los hostels de Neuquén se debaten entre cerrar y reinventarse para sobrevivir a la pandemia. (Foto: Yamil Regules).

Los hostels de Neuquén se debaten entre cerrar y reinventarse para sobrevivir a la pandemia. (Foto: Yamil Regules).


La incertidumbre que genera la pandemia de coronavirus en el turismo hizo tambalear al rubro en general, pero al sector de los hostels en particular, ya que tienen altos gastos fijos que deben solventar sin ningún tipo de ingreso. Con una larga lista de deudas y sin una fecha de apertura a futuro, algunos propietarios de Neuquén desistieron de continuar con sus negocios, mientras que otros hacen malabares para aliviar sus pasivos y subsistir en el día a día.

La “reconversión” parece ser, hasta el momento, la única alternativa para que los alojamientos continúen en pie, pues desde el sector aseguraron que no han podido acceder a las ayudas económicas y, los que sí pudieron, manifestaron que son insuficientes. La ministra de Turismo de Neuquén Marisa Focarazzo indicó que junto a la subsecretaría de Turismo de la Municipalidad evalúan cierto tipo de asistencia económica, para el rubro.

Cuando se decretó la cuarentena obligatoria el 20 de marzo, ninguno de los propietarios de los hostels con los que dialogó Río Negro se imaginaba que las puertas de sus alojamientos estarían cerradas los próximos cuatro meses. Es el caso de Guillermo Reyes, quien, junto a su esposa, llevan siete años al frente de Punto Patagónico. Después de trabajar tres años consecutivos sin tomarse vacaciones, 15 días de un parate en la economía le venía bien para un descanso.

“Me lo tomé bien ante la ignorancia de no saber la magnitud del problema”, comentó, pero una reunión vía Zoom con propietarios de hostels de varios países del mundo -entre ellos España, Italia y Alemania- lo hizo caer en la realidad. “Todos coincidieron en que esto se acomoda en enero o febrero del año que viene. Ahí me cayó la ficha”, pues aún se ven muy difusos esos meses que quedan por delante.

Una buena temporada, que de todas formas no fue de las mejores, y un fondo de ahorro emergente, le permitió seguir sosteniendo su emprendimiento hasta ahora, pero remarcó que no van a poder sostenerse con las puertas cerradas siete meses más.

Sin una fecha concreta de reactivación en la capital neuquina, pues (a diferencia del resto de la provincia donde) ya se habilitó el turismo por “microrregiones en casos donde haya casos activos de coronavirus”, muchos se plantean si desistir y cerrar el negocio, cambiar de rubro o “seguir aguantado”. La mayor dificultad que atraviesan es que no son propietarios de los inmuebles y tienen una estructura de costos fijos muy alta.

Todos hacen malabares para resistir la crisis.

Cada emprendimiento tiene sus características, pero estuvieron de acuerdo en que los costos fijos van desde los 100.000 hasta los 200.000 mil pesos, entre alquileres, servicios e impuestos.

Natalia Cicive, dueña del Hostel De Paso, se debate entre cerrar el alojamiento definitivamente o soportar lo que más pueda, mientras paga algunas deudas y alimenta a su hijo con los ingresos del Rapipago que tiene y su microemprendimiento de repostería, “Miraki”. Sin embargo, las deudas no le dan tregua: “Tengo que decidir si le compro las zapatillas al nene o si pago la luz, porque no queremos generar tanta deuda”.

El martes a la noche, Carina Fernández vio como el esfuerzo de su hijo Maximiliano Bacsay, por sostener su Hostería Huellas, llegaba a su fin. Terminó de retirar los muebles del interior de la casa y entregó las llaves a los dueños, tras cuatro meses de acumular deudas y no recibir ningún ingreso. “En un momento se pensó que sólo eran 15 días. Dijimos, va a ser duro pero lo podemos enfrentar. Algo muy distinto es soportar 120 días cerrado”, enfatizó la mujer.

Aguantaron lo que pudieron, pero la incertidumbre de no saber cuándo reabrirían hizo que tomaran una decisión definitiva: “No queríamos endeudarnos más”. “La realidad es que este rubro no se va a abrir en unos cuantos meses tampoco sabés cuándo la gente va a venir”, aseveró.


El “leitmotiv” de los albergues hoy es impensable


El martes a la noche Hostería Huellas cerró definitivamente sus puertas. (Foto: Gentileza).

Reinventarse para sortear la pandemia


La situación de los hostels es muy compleja porque la pandemia de coronavirus deja sin efecto la esencia misma de esta clase de alojamientos: compartir la convivencia con desconocidos. “Hoy parece medio ilógico que se reúnan extraños en una misma habitación”, enfatizó Guillermo Reyes, propietario de Punto Patagónico.

Además, la actividad en el sector en la capital neuquina tiene su particularidad. La mayoría de los huéspedes son turistas argentinos que viajan hacia el sur y están de paso por la localidad, y aquello aventureros que son atraídos por la oferta laboral de la industria hidrocarburífera y pasan las primeras semanas en hostels hasta conseguir algo más estable.

Guillermo Reyes abrió un almacén de productos saludables. (Foto: Gentileza).

Con la parálisis del turismo y la caída en el sector petrolero, los propietarios temen un lenta reactivación en el rubro. “A nosotros el turismo por micro región no nos sirve porque las personas vuelven a dormir a sus casas”, afirmó Reyes.

Ante un incierto panorama, decidió abrir Punto Saludable, un almacén en el mismo establecimiento. El emprendedor trabajó mucho para concretar su negocio y no piensa cerrarlo hasta que ya no quede otra opción. “Vamos a usar todos nuestros recursos para generar alternativas y no irnos con la crisis”, enfatizó.

Ramón Orellana, por su parte, también se resiste a cerrar su “Hostel Portal de Sueños”. “Es el primer hostel de la ciudad”, afirmó y contó que era de una amiga que se mudó y se lo cedió. Ahora es un emprendimiento familiar: “Cuatro familias viven del negocio”.

Tiene la suerte de tener un trabajo en relación de dependencia, pero tampoco le alcanza para costear los gastos. Por eso comenzó a trabajar en Pedido Ya, haciendo delivery. Pero su plan de fondo es continuar con la actividad turística. “Ya tengo proyectado la prestación de pequeñas excursiones en la localidad, con grupos reducidos que partan desde el hostel”, comentó.

Natalia Cicive aprovechó la cocina de su alojamiento De Paso para trabajar en su incipiente emprendimiento de repostería, “Meraki”. Por ahora le sirve para amortiguar las deudas, pero admite que muchas veces pensaron en cerrar.


El rubro de los hostels pide asistencia económica


Los propietarios de los hostels no están agrupados formalmente, a través de una asociación. Se constituyeron como tal durante la pandemia, pero desde el 2016 que crearon una red de hostels de Neuquén: “Nos dimos cuenta de que crecíamos más ayudándonos que compitiendo”.

Ello, sumado a que son pymes familiares y monotributistas, les dificulta acceder a alguna de las ayudas económicas del Estado. Todos se inscribieron en el programa de Auxilio Económico para Prestadores Turísticos (Aptur), pero solo uno fue aprobado para recibir la asistencia de 50.000. De todas formas, ese dinero no alcanza ni siquiera para saldar el pago del alquiler del inmueble.

Por eso, hace dos semanas se reunieron con las autoridades provinciales y municipales para solicitar un subsidio, pues aseguran que los préstamos no les sirven. “Tenemos cuatro meses de deudas y no queremos comprometernos si no sabemos si los vamos a poder pagar”, señaló Reyes y aseveró: “Al final te tiran un chaleco de plomo”.

Por su parte, la ministra de Turismo de Neuquén Marisa Focarazzo afirmó que se encuentran trabajando para la reactivación progresiva del turismo, pero remarcó que la situación a nivel mundial es “catastrófica”.

"Sabemos que su reclamo es legítimo”, reconoció, aunque indicó que no están en condiciones de aportar un subsidio. Agregó que colaborarán para que los dueños de los hostels puedan recibir asistencia en la segunda etapa de los Aptur.

Desde el Municipio, el subsecretario de Turismo, Diego Cayol, afirmó que acordaron con los emprendedores saldar el servicio de luz y gas, a través de un acuerdo con Calf. Además aseveró que no reclamarán el pago de tasas e impuestos, pero admitió que no habrá aporte económico.


“Nos dimos cuenta de que crecíamos más ayudándonos”



SUSCRIBITE A NOTICIAS DIARIAS
Todos los días un correo con las noticias más importantes del día.

Comentarios


Los hostels le buscan la vuelta a la crisis por la pandemia de covid-19