Los logros de Cordineu
La ciudad de Neuquén tiene cerca de 20 km de costa, la mayoría de los cuales no es accesible al gran público. A partir de la creación de Cordineu, impulsado por el entonces gobernador Jorge Sobisch y el intendente Horacio Quiroga, y con la sanción de la ordenanza 10.010 en julio del 2004, nuestra ciudad comenzó a avanzar, como nunca antes, en el desarrollo de las zonas costeras y en el acceso de su población a los ríos. La lógica y razón de ser de Cordineu es la de vender terrenos ubicados en las zonas costeras a inversores privados y, con el dinero obtenido, financiar obras de infraestructura que permitan a los neuquinos disfrutar de los ríos. El nuevo balneario Río Grande, los puentes de acceso a la isla, la rambla y defensa costera, los 3,6 km de sendas peatonales y bicisendas, el tendido eléctrico, las cloacas, el asfalto, la parquización y demás obras que disfrutamos los neuquinos fueron financiados con la venta de terrenos en la isla y en otras zonas costeras. La creación de Cordineu les permitió a los neuquinos sumar espacios públicos de jerarquía sin tocar el presupuesto municipal. Al revalorizar zonas abandonadas de nuestra ciudad pudimos generar dinero que pagó la infraestructura existente. En definitiva, se generó riqueza que benefició a todos. La ordenanza 10.010 estableció en su momento las condiciones en que se puede lotear en el área de Cordineu y las características de lo que se puede construir en esa zona. Dicha ordenanza, sancionada hace 10 años, autorizó a lotear la isla 132 y permitió la construcción de edificio de altura sobre la misma, limitando los mismos a hoteles u oficinas. Algunos de los concejales que hoy dicen oponerse a la urbanización de la isla 132 autorizaron, hace poco tiempo, la construcción de un edificio de 1.800 metros cuadrados de Prefectura Naval sobre la misma y la de edificios en la propiedad de la familia Menéndez, junto al balneario Río Grande, sobre la calle Democracia. Asimismo sobre la isla existen proyectos de construcción de una sede del BPN, del edificio de la Fiscalía de Estado, del Tribunal de Cuentas de la provincia y de la sede del Colegio de Arquitectos y Abogados. En la actualidad, con el cambio del escenario económico y del mercado inmobiliario, no existen inversores interesados en comprar terrenos sobre la isla para hacer oficinas u hoteles porque no hay mercado para dichos emprendimientos en ese lugar. De hecho, el edificio de oficina que hay sobre la rambla se encuentra desocupado y el que fue autorizado como condo-hotel hoy funciona como residencial. Del mismo modo, muchos de los terrenos que tienen los particulares sobre la isla se encuentran baldíos pero con la posibilidad de construir sobre ellos. Tampoco existe interés en los dueños de las chacras ubicadas dentro de las 600 hectáreas que abarca Cordineu en hacer lotes de 1.000 metros cuadrados o barrios cerrados, por no resultar rentables por la falta de demanda de ese segmento. Para generar incentivo de inversión, creación de empleo y oferta de lotes accesibles para clase media resulta necesario modificar parcialmente la ordenanza 10.010 permitiendo, entre otras cosas, la realización de loteos abiertos con predios de 400 metros cuadrados y la habilitación de edificios para vivienda en la isla, en lugar de los actuales de hoteles u oficinas. En relación con este último punto (uso residencial en la isla) cabe aclarar que nuestro proyecto propone edificios de menor altura y menor impacto ambiental que los autorizados por la ordenanza del 2004, siendo totalmente falso que se va a autorizar más cemento en la isla: por el contrario, queremos restringir la construcción, con la única diferencia que en lugar de oficinas habrá departamentos. También cabe destacar que más del 60% de la isla permanece como espacio público abierto y que sólo sobre el 7% del total se permitirá construir viviendas de baja altura, con retiros de frente y laterales, que generan menor impacto ambiental que los edificios de oficina. Para que Cordineu pueda seguir vendiendo terrenos que paguen las obras que mejoran nuestra ciudad, debemos generar incentivos en los inversores para que loteen sus chacras y sigan comprando los terrenos ofrecidos a la venta. Entre otras obras, Cordineu planea seguir construyendo las sendas que conecten los tres balnearios, desde el municipal hasta el Gatica, la finalización de la rambla costera sobre la isla, hasta el puente Linares, y la continuación del paseo costero de Linares al fondo hacia el este, pasando por los clubes ribereños, todo esto antes de diciembre del 2015. Negar la modificación de la ordenanza 10.010 es detener el progreso de la ciudad y restringir el acceso de los neuquinos a los ríos. Neuquén necesita seguir avanzando en el acceso a los ríos y generar más y mejores espacios públicos para el disfrute de todos y para ello necesitamos discusiones políticas serias, con soluciones creativas que generen riqueza y financien obras de envergadura y calidad para poner a la provincia a la vanguardia del desarrollo urbano de la Argentina. (*) Concejal NCN. Neuquén
LEANDRO LÓPEZ (*)
La ciudad de Neuquén tiene cerca de 20 km de costa, la mayoría de los cuales no es accesible al gran público. A partir de la creación de Cordineu, impulsado por el entonces gobernador Jorge Sobisch y el intendente Horacio Quiroga, y con la sanción de la ordenanza 10.010 en julio del 2004, nuestra ciudad comenzó a avanzar, como nunca antes, en el desarrollo de las zonas costeras y en el acceso de su población a los ríos. La lógica y razón de ser de Cordineu es la de vender terrenos ubicados en las zonas costeras a inversores privados y, con el dinero obtenido, financiar obras de infraestructura que permitan a los neuquinos disfrutar de los ríos. El nuevo balneario Río Grande, los puentes de acceso a la isla, la rambla y defensa costera, los 3,6 km de sendas peatonales y bicisendas, el tendido eléctrico, las cloacas, el asfalto, la parquización y demás obras que disfrutamos los neuquinos fueron financiados con la venta de terrenos en la isla y en otras zonas costeras. La creación de Cordineu les permitió a los neuquinos sumar espacios públicos de jerarquía sin tocar el presupuesto municipal. Al revalorizar zonas abandonadas de nuestra ciudad pudimos generar dinero que pagó la infraestructura existente. En definitiva, se generó riqueza que benefició a todos. La ordenanza 10.010 estableció en su momento las condiciones en que se puede lotear en el área de Cordineu y las características de lo que se puede construir en esa zona. Dicha ordenanza, sancionada hace 10 años, autorizó a lotear la isla 132 y permitió la construcción de edificio de altura sobre la misma, limitando los mismos a hoteles u oficinas. Algunos de los concejales que hoy dicen oponerse a la urbanización de la isla 132 autorizaron, hace poco tiempo, la construcción de un edificio de 1.800 metros cuadrados de Prefectura Naval sobre la misma y la de edificios en la propiedad de la familia Menéndez, junto al balneario Río Grande, sobre la calle Democracia. Asimismo sobre la isla existen proyectos de construcción de una sede del BPN, del edificio de la Fiscalía de Estado, del Tribunal de Cuentas de la provincia y de la sede del Colegio de Arquitectos y Abogados. En la actualidad, con el cambio del escenario económico y del mercado inmobiliario, no existen inversores interesados en comprar terrenos sobre la isla para hacer oficinas u hoteles porque no hay mercado para dichos emprendimientos en ese lugar. De hecho, el edificio de oficina que hay sobre la rambla se encuentra desocupado y el que fue autorizado como condo-hotel hoy funciona como residencial. Del mismo modo, muchos de los terrenos que tienen los particulares sobre la isla se encuentran baldíos pero con la posibilidad de construir sobre ellos. Tampoco existe interés en los dueños de las chacras ubicadas dentro de las 600 hectáreas que abarca Cordineu en hacer lotes de 1.000 metros cuadrados o barrios cerrados, por no resultar rentables por la falta de demanda de ese segmento. Para generar incentivo de inversión, creación de empleo y oferta de lotes accesibles para clase media resulta necesario modificar parcialmente la ordenanza 10.010 permitiendo, entre otras cosas, la realización de loteos abiertos con predios de 400 metros cuadrados y la habilitación de edificios para vivienda en la isla, en lugar de los actuales de hoteles u oficinas. En relación con este último punto (uso residencial en la isla) cabe aclarar que nuestro proyecto propone edificios de menor altura y menor impacto ambiental que los autorizados por la ordenanza del 2004, siendo totalmente falso que se va a autorizar más cemento en la isla: por el contrario, queremos restringir la construcción, con la única diferencia que en lugar de oficinas habrá departamentos. También cabe destacar que más del 60% de la isla permanece como espacio público abierto y que sólo sobre el 7% del total se permitirá construir viviendas de baja altura, con retiros de frente y laterales, que generan menor impacto ambiental que los edificios de oficina. Para que Cordineu pueda seguir vendiendo terrenos que paguen las obras que mejoran nuestra ciudad, debemos generar incentivos en los inversores para que loteen sus chacras y sigan comprando los terrenos ofrecidos a la venta. Entre otras obras, Cordineu planea seguir construyendo las sendas que conecten los tres balnearios, desde el municipal hasta el Gatica, la finalización de la rambla costera sobre la isla, hasta el puente Linares, y la continuación del paseo costero de Linares al fondo hacia el este, pasando por los clubes ribereños, todo esto antes de diciembre del 2015. Negar la modificación de la ordenanza 10.010 es detener el progreso de la ciudad y restringir el acceso de los neuquinos a los ríos. Neuquén necesita seguir avanzando en el acceso a los ríos y generar más y mejores espacios públicos para el disfrute de todos y para ello necesitamos discusiones políticas serias, con soluciones creativas que generen riqueza y financien obras de envergadura y calidad para poner a la provincia a la vanguardia del desarrollo urbano de la Argentina. (*) Concejal NCN. Neuquén
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