Los nuevos rebeldes

De Lady Gaga a los indignados, un retrato de la época de Luis Diego Fernández

Redacción

Por Redacción

En el ensayo “Los nuevos rebeldes” el filósofo Luis Diego Fernández reflexiona sobre las nuevas formas de resistencia y de política, desde las protestas universitarias de Chile a la primavera árabe o los Indignados en España y Grecia, pasando por el ciberdetractor Julian Assange, la multimediática Lady Gaga o la pornostar y escritora Sasha Grey. El libro editado por Penguin Random House da cuenta del espíritu libertario actual, expresado en los movimientos surgidos al calor de la crisis global de 2008 y acciones individuales que no escapan a mercados ni estados pero rompen con las convenciones y distintas formas de coerción, ya sea desconociendo autoridades, dogmas religiosos como la monogamia o negándose a la comida chatarra. Somos testigos del regreso del espíritu de movimientos como el Mayo del 68 o la contracultura californiana, que hablan de un desplazamiento hacia la micropolítica, un escenario global donde el poder está más distribuido que nunca antes y donde todos tienen la posibilidad de crear su propia libertad, escribe Fernández sobre esta investigación. La cabezas de quienes entran en estas coordenadas “son diversas, heterogéneas e incluso contradictorias pero entienden la amistad como vínculo clave y la experiencia como forma de conocimiento; comparten la ausencia de cinismo, la voluntad de creer, la no religiosidad que va de un ateísmo a un misticismo amplio, la crítica al consumismo y la autoformación”, describe el autor. “Elementos comunes de una nueva sensibilidad que reivindica un discurso más amoroso y trata de hacer pie entre la normalización del Estado y la reducción mercantilista del capitalismo”, asegura Fernández. Esta investigación es producto de sus viajes, sus experiencias en formas de vida alternativas y el estudio de corrientes filosóficas como el anarquismo, el liberalismo y el libertarismo, que vienen a “llenar un casillero vacío en Argentina”, algo que no ocurre en el resto del mundo. En Nueva York, grafica el investigador y periodista nacido en 1971 en Buenos Aires, las librerías “están llenas de reediciones de clásicos anarquistas, antologías o autores revisitados como Noam Chomsky y Ayn Rand que por izquierda y derecha plantean críticas comunes”. ¿Qué es un nuevo rebelde? “Quizá definir una tipología sea un poco forzado”, señala, aunque el libro dialoga con autores que pensaron la idea de rebeldía –Albert Camus, Ezequiel Martínez Estrada y Michel Onfray entre otros– desde puntos comunes como “definirse desde el no, la marginalidad, la intransigencia, la ajenidad de estructuras estatales, la soledad y la crítica simultánea a los totalitarismos de derecha e izquierda”. La virtualidad influye pero “no se traduce de forma directa en prácticas concretas sean individuales, comunitarias o políticas”: Lo que sí generó la Red, es “la visualización de una lógica donde individuo y colectivo se potencian y no se anulan”. Fernández habla de `microrresistencia. Se trata de “otra forma de encarar el planteo del mutualismo, la cooperación voluntaria, la autogestión, el trabajo `freelance` y la gestación pyme”, asevera el autor de “Furia y clase” y “Hedonismo libertario”. En este marco, el del proyecto propio, “las redes sociales ayudan mucho porque eliminan distribuidores e intermediarios y facilitan el contacto directo entre quienes ofrecen servicios, productos o ideas con potenciales interesados”. La microrresistencia “tiene por eje la búsqueda del grupo de afinidad y el desarrollo de la economía en negro o en gris, al margen del registro estatal”, ejemplo de esto es la `bitcoin`, señala, “una criptomoneda virtual que hoy cotiza a más de 1000 dólares la unidad y sirve para transacciones al margen de organismos financieros tradicionales”. Los grupos analizados por Fernández –desde el Occupy Wall Street de Estados Unidos a los caceroleros argentinos del 13S y 8N– “tienen conciencia política y logran definirse por izquierda, derecha o con ciertas categorías”, algo que en el país “se le puede atribuir a cierto debate que trajo el incipiente kirchnerismo del 2003”. A su entender, en un sentido amplio, este escenario muestra “cierta actualización libertaria” relacionada con la idea de “política como forma de vida”. “La tradición anarquista implicaba una transformación cultural integral –ética, erótica, estética y económica– con la inversión del marco político como consecuencia; la diferencia es que hoy no hay una visión tan naif ni totalizadora y hay una búsqueda en el mercado libre diferenciada del capitalismo monopólico, oligopólico o estatista”, explica. El libro, resume, “es como fotos de un estado de cosas, la emergencia de nuevas subjetividades resistentes: Nadie sabe qué sucederá, la incertidumbre es la única constante, pero por lo pronto plantea un malestar social que no tiene que ver tanto con un gobierno o partido, sino con una forma de vida no demasiado sana ni emancipada que potencia la neurosis, la alienación y el dolor”. (Télam)


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