Los números de la pobreza golpean a los niños de Neuquén

La situación actual en los comedores y merenderos actualizan las cifras informadas por el Indec sobre el primer trimestre de 2019.



Durante el primer semestre de 2019, la indigencia creció en Neuquén con 3635 personas más dentro de esta categoría. (Florencia Salto).-

Durante el primer semestre de 2019, la indigencia creció en Neuquén con 3635 personas más dentro de esta categoría. (Florencia Salto).-

Se trata de comer o no comer. Así de grave es la situación que esconden los números publicados por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) y que golpean con fuerza a los bebés, niños  y adolescentes que van de los 0 a los 14 años. El 52,6%, o sea la mitad de ellos, es pobre o indigente.

El panorama preocupa más si se tiene en cuenta que esta medición abarca el primer semestre del 2019, antes de la devaluación pos PASO, con la escalada consecuente de la crisis económica. Pero hay lugares que se adelantan a las próximas cifras oficiales y  son los comedores y merenderos. En Neuquén, quienes los administran ya habían advertido que la demanda se había incrementado desde finales de 2018 y no paraba de hacerlo.

“En el barrio Sapere arrancamos hace dos años y medio atendiendo a 20 chicos y hoy son más de 80”, describió Marisol Quinchagual de la CCC, una de las tantas organizaciones sociales que buscan llevar un poco de alivio a las familias vulnerables.

En la mayoría de los casos se trata de hogares en los que no cuentan con los $13.258,32 mensuales que cuesta una canasta básica alimentaria para una familia de cuatro integrantes con la que se marca la línea de indigencia.

En Neuquén, las agrupaciones estiman que el incremento de la cantidad de niños que van en busca de comida responde a dos causas. Una es la de la desocupación, en el sentido de labores informales o “changas”. Un trabajo pequeña de albañilería, el desmalezamiento de un patio o la limpieza de una casa ya dejaron de ser “opciones laborales”. La otra es la falsa promesa de trabajo que arrastra Vaca Muerta. En los merenderos atienden niños de familias del norte del país y de Venezuela que llegaron a Neuquén a la pesca de una oportunidad.

Con esta situación, las organizaciones sociales han optado por distintas formas de reclamo. Todas reciben ayuda del Gobierno e incluso Provincia compró más módulos alimentarios reconociendo el crecimiento de la demanda, pero no alcanza. El FOL, el PO, el MTD y los ceramistas se unieron en protestas casi semanales para reclamar trabajo genuino y más programas sociales. Barrios de Pie insiste en la Legislatura con el proyecto de declaración de emergencia alimentaria, que a nivel nacional se prorrogó recientemente.

La agrupación rebautizó los comedores y merenderos como “círculos de la infancia”, en una muestra clara de quiénes son los más vulnerados. En los mismos realizó un índice que les indicó que, a finales de 2018, la mitad de los chicos estaba mal nutrido. Aclararon que la próxima semana darán a conocer el informe del primer semestre de este año.

Sin cifras oficiales sobre la pobreza infantil en Neuquén, el trabajo cotidiano de las organizaciones se vuelve reflejo de otros aspectos de la realidad de esos niños. Desde las agrupaciones cuentan que sus pequeños comensales viven en casas precarias, sin baño o con letrinas externas, bañándose con un balde y haciéndole frente al frío sin redes de gas, garrafas escasas y leña si hay suerte.

En la capital neuquina se verá cuál es la incidencia del cambio de administración, con una intendencia alineada al Gobierno provincial a cargo de Mariano Gaido, quien, hasta las elecciones, estuvo al frente del Ministerio de Desarrollo Social.


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