Los pibes golpean las puertas de la Regata del río Negro

Damián Pinta y Facundo Lucero, al llegar primeros al final de la cuarta etapa en Choele Choel (Foto/Jorge Tanos)

Damián Pinta y Facundo Lucero, al llegar primeros al final de la cuarta etapa en Choele Choel (Foto/Jorge Tanos)

Cuando Damián Pinta y Facundo Lucero cruzaron la boya amarilla de la llegada de la primera etapa con apenas medio bote de ventaja sobre los juveniles Julián Salinas y Martín García, quedó certificado que en la Regata Internacional del río Negro hay futuro para rato. Y también presente claro.

Es que luego de siete etapas de una edición atravesada por la pandemia, los pibes Pinta (19 años) y Lucero (22) se quedaron con la 45 edición de la travesía, dejando detrás botes de viejos guerreros del agua como Martín Mozzicafreddo, Julián Algañaras o los hermanos Rodrigo y Mauricio Caffa.
El recambio generacional no hace más que garantizar una larga vida a la emblemática prueba, que tuvo esta vez el aporte primordial de la sangre joven del canotaje argentino. El último en dar un golpe similar había sido Franco Balboa en el 2014, cuando ganó la histórica prueba junto a José Luis Guerrero.

Julián Salinas y Martín García, los jóvenes beltranenses que ganaron el K2 junior y terminaron quintos en la clasificación general. (Foto/Jorge Tanos).

De la sorpresa del primer parcial a la consagración en Viedma, el maragato Damián Pinta ratificó su potencial ganando la prueba sin su padre Néstor como acompañante, tal como había sucedido en el 2020. Esta vez su ladero fue el viedmense Facundo Lucero, que inscribió su nombre ganador por primera vez en esta travesía.
Lo auspicioso de esta edición fue que la joven guardia no sólo dio pelea con Pinta y Lucero. Entre los diez primeros de la clasificación general se metieron tres embarcaciones K2 junior, lo que habla del enorme potencial del canotaje argentino.

Los chicos Salinas y García, que representan a la Escuela Brazo Sur de Luis Beltrán y que nacieron admirando las hazañas en el río de Martín Mozzicafreddo, terminaron quintos entre los cien botes que iniciaron la prueba y ganando claro está, su categoría.

Dos escalones por detrás en la clasificación aparecen los pibes Baltazar Itria y Franco Marchetti, del Náutico Paraná, emblemática escuela de canotaje que todos los años manda su delegación a la prueba más larga del mundo. No menos sorprendente fue la actuación del bote N°13 tripulado por Ramiro Garnero y Vicente Vergauven, de apenas 15 años y medio e hijo de Mauricio Vergauven, triple ganador de la Regata. Fue realmente admirable ver desde la orilla en cada llegada, el espíritu de lucha de estos chicos que corrían su primera travesía, con casi 40° de temperatura en algunos días.


No menos conmovedor fue la llegada a Choele Choel de los pibes Luca Ortega y Juan Ignacio Robledo, representantes locales del club Huilliches. Ortega fue el palista más joven de todos los que tomaron parte de la travesía, con sólo 15 años y un mes. Llegaron a Viedma cuartos entre los K2 junior y hasta la cuarta etapa ocupaban el 9° lugar en la clasificación general, pero un problema físico en el quinto parcial les impidió un mejor final.

Luca Ortega, de apenas 15 años y un mes, fue el palista más joven de la Regata. Junto a Juan Robledo llegaron a ocupar el noveno lugar en la general.

A lo largo de la prueba, fue gratificante ver cómo dos próceres del canotaje neuquino como son Ariel Basualto, triple ganador en K1 senior, y Juan De La Cruz Labrín, seis veces campeón en K2 senior, asistían y aconsejaban antes de cada etapa a sus hijos Matías Basualto y Lautaro Labrín, que compartieron el bote N°5 y también son parte del futuro.

Hubo apenas dos chicas que se animaron al K1 damas, y en su proyección y ejemplo estarán apoyadas las expectativas para las próximas ediciones. Valentina Kees (19 años) y Camila Schroh (17) fueron las abanderadas de la categoría, que deberá recobrar para el 2022 la estelaridad que le dio a la prueba la lucha entre Cecilia Collueque y la española Aurora Figueras Palomeras. Quizás no con estas mismas protagonistas, pero sí con un número mayor de palistas en esta categoría siempre atractiva

Valentina Kees (19 años), que el año pasado ganó el K2 mixto, esta vez se animó al K1 damas.
Lucía Penchulef, de apenas 17 años, fue una de las 14 mujeres que tomó parte de la Regata. Corrió en K2 mixtos junto a su padre Claudio, un emblema del canotaje de Conesa. (Foto/Jorge Tanos)

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