Los pueblos autóctonos II
La señora Ana S. Carrasco da una versión idílica de la posesión de la tierra. En toda América precolombina el usufructo de la tierra era disputado a sangre y fuego. Cuando llegaron los españoles las guerras intertribales eran tan feroces que, un hombre de guerra español, conocido por su dureza, Francisco Pizzarro, se asombra de la crueldad del inca Atahualpa contra su hermano Huáscar. Los araucanos se instalaron al este de la cordillera de los Andes simplemente matando a los antiguos pobladores, los tehuelches. Calfucurá, cacique chileno según él mismo se declara, se instaló en las cercanías de Carhué asesinando a la tribu de Rondeau. Incendios, robos, asesinatos, guerras, no fueron conceptos que aprendieron de los españoles. Tampoco aprendieron de ellos el concepto de trabajo, no plantaron un solo árbol, no criaron un solo rodeo, no había entre los indios araucanos el concepto de tierra productiva de los incas. Los caciques araucanos no trabajaban, el inca tenía la obligación de trabajar la tierra, aunque fuera simbólico, una sola jornada al año. En el incanato no había pobres. Entre los araucanos sí. Señora Carrasco, vuelva a leer la historia.
Hugo Martínez Viademonte
DNI 4.951.463
Hugo Martínez Viademonte
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