Los silencios de Neuquén
opinión
javier lojo jlojo@rionegro.com.ar
La mayor parte de las provincias petroleras salió públicamente a presionar a YPF para que cumpla los acuerdos de inversión que teóricamente debería haber realizado en los últimos años. Siguiendo la orden del gobierno nacional, todas enviaron cartas documento amenazando con retirar las áreas concesionadas que no certificaran las inversiones prometidas. En todo este tiempo Neuquén mantuvo un prudente silencio. Sólo se escuchó la propuesta de Sapag presentada semanas atrás en la Ofephi, que hablaba de la necesidad de inversiones en la provincia superiores a los 25.000 millones de dólares en los próximos cinco años para elevar la actual producción de petróleo y gas en un 20 y un 10% respectivamente. Lo poco que dijo sobre YPF fue que cumplió los compromisos de inversiones en Neuquén. Esta postura de Sapag generó más de una crítica en el gobierno nacional. Desde las filas del kirchnerismo consideran que “el gobernador se preocupó más por cerrar sus cuentas públicas que por aumentar los niveles de producción de gas y petróleo, a la hora de negociar con YPF”. La decisión de no alinearse con la ofensiva de Nación contra la ex petrolera estatal tiene, sin lugar a dudas, una causa económica. En el actual escenario Sapag prefiere confrontar con el gobierno nacional y no hacer frente a YPF, por temor a que paralice todos los trabajos en la región. Hoy los acuerdos con la familia Eskenazi pueden más que las continuas promesas de Nación. Una jugada arriesgada.
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