Lucha Aymar presenta su película en Neuquén
La jugadora de hockey se encuentra en la región para promover la práctica del deporte, por eso, recordamos la entrevista que con “Río Negro” contando cómo es su vida actual.
La referente del hockey Luciana Aymar se encuentra en Neuquén para presentar su película “Lucha, jugando con lo imposible” y promover el deporte.
El documental se proyectará a las 20, en el estadio Ruca Che. La entrada es un alimento no perecedero y las localidades pueden retirarse en la boletería del Cine Teatro Español, de 10 a 22, y en el estadio, de 9 a 18.
Dirigido por Ana Quiroga, este documental relata su viaje interno, el proceso de maduración, el sacrifico que tuvo que hacer Luciana Aymar para que se convierta en la figura de un equipo que cambió para siempre la historia del deporte femenino en Argentina.
Doble campeona mundial, cuatro veces medallista olímpica, y ocho veces elegida la mejor del mundo, este film es un viaje por los torneos, las victorias y los fracasos, la gloria y la frustración.
Pero también muestra el trayecto de una mujer que inconscientemente se convirtió en modelo de muchas otras y que lo hizo consagrando su vida al deporte.
– ¿Qué te pareció la idea de hacer un documental sobre tu vida?
– Fue raro, a las chicas les costó mucho que aceptara hacer esto del documental (NdR: habla de Ana Quiroga y Milagros Lay González, directora y guionista respectivamente).
Al principio, cuando me lo comentaron, que fue antes del año 2010, como que no estaba muy de acuerdo.
Sentía que tenía años por delante para jugar, y exponerme con cámaras y que empiecen a conocer mi vida estando todavía en competencia, con un Mundial por delante -Rosario 2010-, siendo capitana…No me cerraba.
Después que pasó el Mundial, las chicas hicieron el programa Leonas X Leonas que estuvo increíble y además también se dio todo: salimos campeonas en Argentina y salí mejora jugadora del mundo.
Después de eso me siguieron tentando con la idea.
Si seguía jugando se venían los Juegos Olímpicos Londres 2012, y la verdad es que tenía un poco encima a los medios preguntándome cuándo me iba a retirar.
Y no tenía esa respuesta.
Las chicas me conocen desde los 16, 17 años, cuando comencé en el Seleccionado.
Sé que tenían imágenes muy buenas de mi carrera y de su productora siempre fueron muy fanáticos de la historia de mi vida también, así que terminé aceptando.
Sabía que iban a cuidar mucho mi imagen y los momentos de Las Leonas porque ellas también tuvieron que exponerse al tema del documental, ya que hubo muchos momentos de intimidad que tuvieron que ser filmados y tuvimos que pedirles autorización.
Hubo siempre buena onda.
Como que fui medio inconsciente también porque acepté de una, y cuando me vi en pantalla grande hace unos días me quería morir.
Pero la verdad estoy muy contenta de cómo se muestra mi historia.
– Este documental aborda unos años de tu vida, en donde justo muestran que te habías retirado pero te convencen para volver a jugar.
¿Fue suerte de los realizadores o algo influyó la realización del film?
– Es que yo me había retirado supuestamente en el mundial de La Haya 2014.
Después fueron meses en los que no sabía si iba a seguir jugando o no, aunque en realidad quería estar en la Champions Trophy en Argentina para terminar mi carrera.
Ya tenían cerrado el documental y tuvieron que agregarle ese torneo.
Además, decía que si volvía a jugar lo seguía haciendo hasta que gane algo.
Creo que las chicas, las jugadoras, estaban más presionadas que yo por eso.
Cuando terminó el torneo les agradecí mucho porque sé que hicieron un esfuerzo enorme para que me fuera con un triunfo.
Quizás no estábamos en nuestro mejor momento, no veníamos jugando bárbaro y terminamos ganando creo que más por las ganas y el corazón que por otra cosa.
– ¿Fue difícil meter la cámara ahí?
– Con las realizadoras me llevo bárbaro y tengo una relación de amistad, pero era medio reacia con el tema del documental.
Recuerdo que muchas veces querían filmar ciertas situaciones, del Mundial de La Haya en donde me había lesionado, de Londres 2012 y yo no las dejaba.
Porque también sentía que, como capitana, había momentos en que tenía que poner límites.
Entendía que tenían que hacer su laburo, pero por otro lado tenía que cuidar a mi equipo y a mí.
No soy una persona a la que le encanta estar todo el tiempo expuesta en las cámaras y creo que siempre mi clave para cada torneo fue el estar tranquila y ser una más.
De hecho, nunca leía los diarios de ningún lado porque sentía que me podían llegar a manipular, para bien o para mal.
Nunca leía los comentarios a menos que diera una nota puntual y sólo para saber si ponían lo que yo había dicho.
Siempre fui muy constante en cuanto a mi estilo.

– Para alguien que no es fanático del hockey ni mira los partidos este documental muestra tu talento y lo gran jugadora que eras.
¿Notás que muestra esos aspectos que por ahí no conoce el público?
– Siempre fui muy allegada a la gente porque en cada torneo, si había argentinos en el público, me quedaba, me sacaba fotos, firmaba autógrafos.
Puede haber pasado alguna que otra situación en la que no estás bien o no podés, pero en cuanto a las cámaras siempre fui un poco distante.
Quizás de grande, cuando ya me tocó ser capitana y era líder tuve que tomar cierta responsabilidad en cuanto a las cámaras y salir a afrontar ciertos momentos.
Creo que el documental, que es lo que más querían las chicas -porque por mí hubiese puesto todas las jugadas que había y más- hace hincapié en la historia de vida.
Lo que tuve que afrontar y dejar de hacer, cuenta un poco mi forma y mi estilo de vida, las cosas que uno tiene que pasar para poder llegar a todo eso, que no es tan fácil.
– Sé que lo viste con Las Leonas antes de que partieran en su gira por Europa, ¿cómo fue la situación?
– La verdad es que estaba un poco nerviosa porque también la veía por primera vez.
Había visto el primer corte que duraba dos horas y pico, era larguísima.
Era muy difícil, tanto para las realizadoras como para mí sacar cosas porque hay muchísimo material.
Es más, puede llegar a salir la segunda parte con todo eso (risas).
Pero también mis ex compañeras son grandes protagonistas de la historia porque todo parte del mundial, y la mayoría que estaban viendo el documental el otro día están prácticamente desde la mitad de mi carrera conmigo.
Soy una de las pocas que estuvo en todas las generaciones de jugadoras.
He jugado con todas.
Si tendría que hacer una despedida se me complicaría mucho.
Me dio mucha satisfacción poder brindarles a ellas la posibilidad de ver el documental porque después no van a estar disponibles en el estreno.
Estaba sentada con Delfi (Delfina Merino), con Rochi (Rocío Sánchez Moccia), con Vico (Victoria Zuloaga), con Martu (Martina Cavallero), con todas las que he vivido un montón de cosas muy fuertes, y a las que también he tenido como “mis alumnas”.
A las más chiquitas las he tratado de guiar, incluso era bastante exigente con ellas.
Las llevaba a entrenar solas al CeNARD (Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo) y les marcaba las cosas que tenían que mejorar.
Pero les gustaba, eh, porque después ellas mismas me llamaban para entrenar ciertas cosas.
Y llegué a tener un entendimiento dentro de la cancha y una amistad fuera de ella muy grande.
Que eso también forma parte un poco de la melancolía que tengo.
– ¿Hay algún pasaje que sea demasiado emotivo para vos?
– Hay muchos momentos de mi historia que son muy fuertes.
Mismo con Las Leonas “vintage” que veo cosas que no puedo creer por todo lo que pasé.
Es que si querés aggiornarte a las nuevas generaciones, tenés que ir dejando.
No podés agarrarte permanentemente del pasado.
Entonces como que iba tratando de soltar, porque a mí me costó cuando se fue Magui (Magdalena Aicega), Aye (Ayelén Stepnik), Sole (Soledad García), me costó muchísimo.
Tuve que adaptarme a jugadoras más jóvenes y tratar de guiarlas.
Por suerte soy una persona bastante sencilla para poder relacionarme y con las más chicas pegué muy buena onda y un cariño muy grande.

– ¿Creés que le faltó algo? ¿Algún momento importante de tu vida que no está retratado?
– En realidad hubiese sacado algunas imágenes mías en los que tengo unos pelos que Dios mío (risas).
No, no, hablando en serio, hay muchos momentos de La Haya -porque veo cosas que la gente no está mirando-, que fue un torneo para el que me entrené mucho para jugarlo, en donde hice muchas cosas para estar bien y estuve en muchos detalles para llegar de la mejor manera, y después me veo en la pantalla y estaba tan mal.
Sufrí tanto haber estado dos partidos afuera, la lesión…
Me puso mal ver esas imágenes que son muy fuertes para mí.
Pero bueno, es parte de la historia y también la gente tiene que saber que a veces pasan estos momentos horribles.
– ¿Y los momentos que hubieses querido que estén?
– No, está todo.
Obviamente que uno siempre quiere mostrar a un montón de gente que también me ha ayudado para que yo sea la mejor y poder llegar adonde llegué y quizás no sale en pantalla pero están.
Muchos amigos, entrenadores como Gabriel Minadeo que sale poco pero a mí me ayudó muchísimo y que siempre lo tuve al lado mío.
Y mucha gente más.
Muchas imágenes también de torneos que están muy buenas y las tenemos ahí guardadas.
– ¿Y qué pasó con Luciana después del retiro?
Claro, porque el documental termina cuando termina mi historia deportiva.
Si filmáramos una película del año pasado, sería dramática realmente y no sé si estaría tan buena (risas).
El vacío que me dejó el deporte se me hizo y se me hace difícil.
Para mí fue mi vida, yo estuve casada y amé el hockey durante 20 años.
Considero que si fui así y gané lo que gané fue por mi estilo de vida y mi forma de ser.
Quizás si no hubiera sido de esta manera, no hubiera logrado tantas cosas.
Mi meta era ésta y tuve que ser de esta manera.
Hoy estoy tratando de adaptarme a esta vida nueva, donde había relegado mucho y la verdad es que estoy aprendiendo a vivir de una manera normal.
– ¿Está la posibilidad de jugar los Juegos Olímpicos de Río 2016 o es una utopía?
No, no, no, para nada.
Además, tampoco me daría el tiempo necesario como para entrenarme y llegar.
Como soy yo, imposible.
Además, no seguí jugando al hockey, sí muchas veces algunos partidos con mis amigas de toda la vida en el Jockey Club, pero nada más.
De hecho me llamaron de varios clubes para hacerme un contrato para jugar y no quise.
Soy medio, quizás, estricta en ese aspecto, pero sentí que para poder reinventarme en la vida y poder madurar muchos aspectos que había dejado de lado tenía que dejar de jugar.
Si no, iba a seguir siendo mi excusa para seguir relegando otras cosas.
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