Luego de la montaña, un buen chapuzón en el lago

El Nahuel Huapi recibe a diario a cientos de turistas.



SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- Las buenas temperaturas que se registraron los últimos días alientan la concurrencia de chicos y grandes al natatorio municipal de Bariloche y a las playas del Nahuel Huapi, que ayer estuvieron colmadas, tanto por turistas como por residentes.

Ayer fue otro día caluroso, y a las 12 comenzaron a llegar al natatorio municipal cientos de niños y jóvenes que acceden a la formidable pileta luego de pagar un peso y someterse a la revisión médica. Allí los niños pueden aprender a nadar, guiados por pacientes instructoras, o simplemente disfrutar del agua, custodiados por guardavidas.

Las playas del centro ya compiten con las tradicionales Playa Bonita y Bahía Serena, ubicadas en el kilómetro 8 y 12,400 de la avenida Bustillo, respectivamente, y la que está cerca de la desembocadura del Ñireco, desde febrero del año pasado es la que que cuenta con mayores servicios. La Costanera, en cambio, dejó de ser una opción válida para paseo y recreación, porque el muro de contención de las aguas del lago está completamente destruido, ya no quedan parrillas sanas, y es mínima la atención que le presta el municipio a ese sector, comprendido entre la avenida Doce de Octubre y la orilla del Nahuel Huapi.

Bariloche es sinónimo de bosques, montañas, nieve y frío, pero tiene decenas de playas que son bien aprovechadas por turistas y residentes, cuando el tiempo lo permite. Esta semana, más que permitir, el clima empujó a la gente al natatorio y a las playas, y los barilochenses que no pudieron salir de vacaciones descubrieron que todavía quedaban lugares por disfrutar en esta ciudad.

Es justo reconocer que las playas del centro de Bariloche no son un lujo. Entrar al lago sin calzado es un peligro, y en el mejor de los casos la arena gruesa cubre la abundancia de piedras, pero son pocos los que no se quejan al entrar o salir del agua. Sin embargo, el sol, unido al lago y la montaña, son los componentes adecuados para producir un bronceado perfecto.

El paseo de la Costanera fue acondicionado hace varios años con caminos para automóviles, juegos para niños, bancos indestructibles y fogones, pero ninguna parrilla conserva su estructura completa, poco o nada queda de los juegos, y sólo se yergue algún banco de cemento entre las ruinas de ese lugar de recreo.

 

Deterioro

 

No obstante el deterioro evidente del sector, allí se doran al sol algunos changarines, junto a docentes que n pudieron pasar sus vacaciones en sus provincias de origen, y vecinos que resignaron su acostumbrado viaje a Las Grutas, y llegan a la Costanera con una toalla, un termo y el mate.

Frente a tanto deterioro, es justo rescatar la calidad del natatorio municipal, que alberga a unos 800 bañistas cada día, y de la playa Centenario, situada junto a la desembocadura del Ñireco.

Esta es la única playa que cuenta con baños públicos gratuitos y servicio de guardavidas, porque pese a que una ordenanza declara obligatoria su presencia, el municipio todavía no reguló su competencia en materia balnearia.

Bariloche y la seguridad de sus playas

No hay antecedentes de accidentes fatales en las dos playas de mayor concurrencia de la ciudad, Playa Bonita y Bahía Serena, pero allí no hay bañeros ni están reglamentadas las actividades. Además del Nahuel Huapi, en la zona se encuentran los lagos Gutiérrez, Moreno, Mascardi, Martin, Guillermo, Hess, Los Moscos y Steffen, entre otros, y todos tiene playas que son utilizadas por bañistas que se animan a desafiar sus bajas temperaturas, de entre 12 y 15 grados en el verano. También existen varios arroyos y ríos cuyas playas son aprovechadas por acampantes o excursionistas.

Algunos días los lagos parecen espejos, con tonos de esmeralda o profundamente azules desde la distancia, cristalinos y transparentes. Pero el peligro acecha en sus playas, siempre breves antes de la pendiente pronunciada, y traicioneras en las desembocadura de los arroyos. En épocas se forman pozos donde el agua se calienta y el baño es placentero, pero durante el deshielo los arroyos erosionan las playas y a un par de metros de la costa puede haber una gran profundidad. Los accidentes fatales son excepcionales en los ríos y lagos, y por eso causó conmoción el ocurrido el 23 de octubre de 1999 en el lago Moreno, cuando cinco jóvenes se ahogaron en la desembocadura del arroyo Casa de Piedra.

Nota asociada: San Martín: Preguntas para saber si se van conformes VERANO 2004: La Marea, una buena opción para dejar atrás el bullicio de Las Grutas  

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Luego de la montaña, un buen chapuzón en el lago