Madrugada de terror: indagaron al agresor y evalúan internarlo

El joven acusado por la brutal agresión a seis personas en dos casas de Cipolletti declaró ayer. La Justicia pidió pericias. Para el fiscal se trata de alguien “peligroso para sí y para terceros”.

Redacción

Por Redacción

Miguel Gambera

El barrio Don Bosco vivió horas convulsionadas desde la madrugada del miércoles, cuando el sujeto comenzó con los ataques.

CIPOLLETTI (AC).- El joven de 21 años que en la madrugada del miércoles atacó a dos familias a cuchillazos fue indagado ayer por varios delitos. Extraoficialmente se conoció que habría consumido cocaína, que mezcló con alcohol y alguna otra sustancia. El fiscal adelantó que está analizando solicitar una serie de medidas de seguridad porque el imputado es “peligroso para sí y para terceros”. La jueza lo dejó detenido y derivó las actuaciones a Salud Mental del hospital. En agresor fue indagado en la jornada de ayer por las lesiones, que fueron certificadas como leves, que le ocasionó a dos niños y a una mujer. También le atribuyeron las figuras penales de “amenazas y violación de domicilio”. No trascendieron detalles de la audiencia indagatoria, aunque se supo que participó la jueza Florencia Caruso, el fiscal Marcelo Gómez y el defensor particular Oscar Pandolfi. En la noche del martes, el joven concurrió a la casa de su hermana que queda en la calle Alberdi del barrio Don Bosco de Cipolletti. Allí cenaron e incluso jugaron a la Play Station. Sin embargo ya en la madrugada del miércoles el chico “se transformó” y comenzó a padecer alucinaciones. Los vecinos escucharon cuando él gritaba que lo querían matar. En esas circunstancias, tomó un cuchillo y corrió más de una cuadra con su sobrina de un año y medio en brazos. Incluso llegó a lastimarla en el cuello. Su cuñado lo persiguió y en la huida anduvo por varios techos de esa manzana. Cerca de las 3:45 entró por la fuerza a otra casa de Juan XXIII y Naciones Unidas. En el interior del domicilio atacó a una mujer, a su pequeña de seis meses y a otros dos nenes de 3 y 4 años. También cortó a Luis, el marido de Yarela y padre de las criaturas. Cuando intervino la policía, confundieron al agresor con el dueño de la vivienda y le aplicaron más de 10 perdigonazos. A pesar de la desgracia, Luis manifestó que no piensa denunciar a los suboficiales porque “si no fuera porque ellos llegaron a tiempo mis hijos hoy estarían muertos”, aseguró. Ayer, la Justicia ordenó una serie de pericias para determinar qué fue lo que le ocasionó el grado de “paranoia y desenfreno que derivó en los ataques”. Extraoficialmente se supo que en medio de la reunión el joven consumió cocaína, alcohol y alguna otra sustancia. Sin embargo, los forenses evaluarán científicamente el estado de su salud mental. El fiscal Marcelo Gómez confirmó que analiza solicitar medidas de seguridad porque quedó en evidencia que el joven es “peligroso para sí y para terceros”. En este contexto podrían internarlo o someterlo a algún tratamiento.


Miguel Gambera

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