Malabares en la cocina para tratar de amortiguar la crisis

En Cipolletti, en el barrio Anai Mapu, tres nutricionistas apuestan a la creatividad con alimentos saludables para tratar de sobrellevar el impacto de la devaluación en las familias humildes.





La mujer abrió los ojos grandes tanto como pudo: “lo hice toda la vida al revés”, lanzó en un susurro que provocó la sonrisa tímida de la chica que tenía al lado. “Todos los días se aprende algo”, agregó, mientras la nutricionista ofrecía “tips” para comer saludable y ser “más creativas” en la cocina.

¿Qué descubrió esa vecina en la fría mañana del lunes, en el Centro Comunitario del barrio Anai Mapu? Que a las verduras hay que echarlas a la olla cuando el agua hierve, cortadas “lo más grande que se pueda”, porque de esa manera no dejarán escapar todos sus minerales y nutrientes.

“Yo siempre meto las papas y las batatas con agua fría y cortadas chiquitas, para que se haga más rápido”, dijo riendo la misma vecina. Descubrió eso y muchas recomendaciones más, y fue una de las mujeres que se acercó hasta el CPC de la barriada cipoleña para ser parte del taller “Optimización del módulo alimentario”, una iniciativa que motorizó la “Fundación Patagonia”, en coordinación con las secretarías de Desarrollo Humano y Familia local.

La charla de las tres nutricionistas tuvo por momentos un halo de revelación en la modesta sala del Mapu. Ocurre que este barrio es uno de los más humildes de la ciudad, castigado por la pobreza.

La crisis económica que recrudece hoy con la estampida del dólar y la devaluación, no hizo más que ofrecer un nuevo problema a sus pobladores,.

“El taller busca que las familias que reciben el módulo alimentario municipal puedan alimentarse de forma sana y buscando ser creativos, dado que los alimentos que se entregan, en general, varían poco”, explicó Romina Rodríguez, una de las profesionales de “Sol Patagonia”. Y siguió: “les contamos cómo debería ser una alimentación saludable y la forma de utilizar esos alimento secos para comer lo más variado que se pueda”, agregó.

La realidad dispara sin piedad en esa zona cipoleña. “¿Las lentejas pueden ser un reemplazo de la carne?”, consultó una mujer con pinta de abuela bonachona, explicando que “hoy no alcanza para ir a la carnicería”. “La carne es necesaria por el hierro que aporta. Por falta de dinero podemos reemplazarla a veces por alguna combinación como la lenteja, arroz y huevo, pero no siempre”, le contestaron las profesionales.

También les enseñaron a hacer tarta de atún, hamburguesas de lentejas y arroz, pizza de polenta, tortillas de fideos y pan de sémola.

“Sabiendo que el Anai Mapu es uno de los barrios más poblados y con mayor necesidad de Cipolletti, la idea de la Sol Patagonia es promover la salud y mejorar la calidad de vida de los niños del barrio, siempre operando desde las instituciones educativas y tomando la escuela como escenario de transformación social. Para quienes formamos parte de la fundación es vital generar hábitos saludables inculcándolos desde la niñez. Por eso trabajamos desde el aula, con el niño y su familia”, señaló Rodríguez.

“El taller surgió de la necesidad de las familias para optimizar los productos que se entregan en el módulo alimentario”.

Romina Rodríguez, nutricionista.

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“El taller surgió de la necesidad de las familias para optimizar los productos que se entregan en el módulo alimentario”.

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