Malestar a través de las cartas



Ante la absolución del empresario Juan Gilio, quien había sido procesado por haber mantenido relaciones sexuales con una nena de 12 años, varias fueron las cartas que llegaron a esta redacción, repudiando la actitud del fiscal Enrique Sánchez Gavier de no acusar al empresario barilochense ni a la madre de la víctima, también procesada.

“Una vez más el poder económico se ve sobreseído por la justicia rionegrina. Hace poco tiempo se absolvió al propietario de un aserradero de El Bolsón, en donde un niño de tres años murió tras un derrumbe de troncos apilados en un terreno sin cercar”, dice parte del escrito firmado por el presidente del Frente Grande de Bariloche, Armando Capó. “Doble vejación debió sufrir la víctima. La perpetrada en el pasado cuando sólo tenía 12 años, y la perpetrada en el presente que la obligó a enfrentar sola al aparato judicial”.

Horacio Raúl Carey, de Bariloche, criticó que la chica se encontró sola ante los tres jueces, el fiscal, cuatro abogados y un psicólogo y un perito en representación de los acusados, “sin tener el apoyo de la psicóloga que no se presentó a la audiencia”.

“Ante esta personas, una niña, sola, debió recordar lo que dijo hace cuatro años sobre un hecho que, seguramente, trató de olvidar. La hicieron jurar que no mentiría. Eran diez personas mayores que la miraban fijamente y que le marcaban los errores en que incurría con relación a su declaración anterior, se quebró y rompió en llanto histéricamente, era inexplicable para los presentes… 'si a ella no se la acusaba, en realidad era la víctima'”.

“Me pregunto ¿hubiera sucedido lo mismo si la víctima perteneciera a otro nivel social? y ¿si el acusado principal no hubiera sido un acaudalado empresario?. Igualmente me pregunto, ¿puede habilitarse un interrogatorio de éstas características sin el apoyo de una psicóloga?”.


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