Marta Minujín, una “artivista” en Documenta

Una réplica del Partenón de Atenas elaborada por la artista argentina con cerca de 100.000 libros prohibidos da la bienvenida desde hoy a la cumbre mundial del arte contemporáneo.



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Reconocimiento. La artista argentina fue convocada por ser una pionera y estar siempre en la vanguardia del arte.(Foto: AP )

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El Partenón se perfila como la principal atracción del encuentro.

La artista plástica argentina Marta Minujín no pasará inadvertida en la muestra de arte Documenta 14 de la ciudad alemana de Kassel. Cerca de 100.000 libros que alguna vez fueron prohibidos a lo largo de la historia interpelarán a los visitantes desde el monumental Partenón de la excéntrica creadora.

“Que me llamen para participar en Documenta es lo mejor que me pasó en la vida”, aseguró a DPA Minujín, reconfortada porque para ella significa el mayor reconocimiento internacional a su extensa y prolífica carrera, tras recibir en 2016 el Premio Velázquez a las Artes Plásticas en España.

La artista vanguardista, nacida en 1943 en Buenos Aires, ya llamó la atención en abril en Atenas, en el inicio de esta primera edición de la documenta desdoblada en dos ciudades, con la performance “Pago de la deuda externa griega a Alemania con olivas”. Frente a una tarima repleta de olivas, Minujín tomó un puñado y se las dio en pago a una doble de la canciller alemana, Angela Merkel, un acto simbólico muy parecido al que protagonizó en 1985 con Andy Warhol, a quien saldó la deuda con los Estados Unidos con maíz, el oro latinoamericano. “Me gusta el arte colosal”, afirmó la artista que en 1963, en su primer happening llamado “La destrucción”, quemó toda sus obras.

P- ¿Qué representa para usted en esta etapa de su carrera haber sido convocada a participar en la Documenta?

R- ¡Lo más, lo más, lo más! Lo mejor que me pasó en la vida. Siempre adoré Documenta, me pareció lo más, y cuando volví de las vacaciones y recibí la carta de Documenta casi me muero, además de un curador que yo admiro tanto y me parece fantástico, que es Adam Szymczyk, y de Pierre Bal Blanc. Son dos curadores fabulosos, de vanguardia. Aparte toda esta Documenta es fantástica porque no hay ninguna galería detrás, nada está en venta. Entonces lo que tiene de bueno es que es libre, sin intereses económicos. Es mucho mejor incluso que la Bienal de Venecia, porque ahí las obras son enviadas por los países.

P- ¿Lo interpreta como un reconocimiento a su obra artística?

R- Ahora se va a revalorizar aún más mi obra. Ellos dijeron que invitaban a una pionera de toda la vida que no había sido reconocida en su país, tampoco como debería haber sido reconocida internacionalmente por todas las cosas que hice antes, que eran todas de vanguardia: desde tirar joyas de un helicóptero, raptar críticos de arte y llevarlos al medio de la montaña, performances y happenings. “El Ágora de la paz”, “El Obelisco de pan dulce (panettone)”, o “La Torre de Babel” y “El Carlos Gardel de fuego” eran obras monumentales, de arte en proceso y de participación masiva, y todo eso no fue reconocido.

P- ¿Por qué es un tema tan candente el “Partenón de los libros prohibidos”?

R- Porque Europa está en un estado de autodestrucción terrible, de no entenderse los unos a los otros. Este Partenón de la paz muestra todas las prohibiciones que hubo en el mundo de escritores y libros, cómo los políticos, que están más abajo que los artistas, deciden sobre qué tienen que leer los demás.

P- ¿Qué libros expondrá en el Partenón?

R- Todos libros prohibidos, algunos incluso en el 1500. En cada uno se pondrá un mapa de cuándo fue prohibido, cuándo fue reeditado, todo. Cada libro tiene un sello mío del Partenón y le estoy pidiendo a la gente que ponga su mail y su nombre para que se creen otras redes sociales entre la persona que se va a llevar el libro y la que lo envió.

P- ¿Qué títulos le llamaron más la atención?

R- Por ejemplo “Alicia en el país de las maravillas”, que fue prohibido en China en la época de Mao porque los animales parecían inteligentes al lado de un humano y eso no podía ser. “Caperucita Roja” fue prohibida en España por los falangistas y le tiñeron el vestido de azul.

P- ¿En qué se parece este Partenón al que hizo en 1983 en Buenos Aires?

R- Se parece muchísimo. Aquel año se iban los militares, venía la democracia y no teníamos nada. Cuando vino la democracia la gente estaba eufórica, entonces yo hice el “Partenón de libros” sin permiso en la avenida 9 de Julio. Todos los libros eran los libros que estuvieron escondidos en los sótanos de las editoriales porque estaban prohibidos. Toda la gente que tenía libros prohibidos los sacó a relucir y me los donó, juntamos todo en cinco días. Ahora cuando me llamaron me pidieron que hiciera una versión del Partenón y la versión que yo imaginé fue con libros prohibidos en todas partes del mundo porque muestran la fluctuación del pensamiento en el mundo.

P- ¿El arte tiene un mensaje político?

R- Los únicos que pueden salvar al mundo son los artistas porque al arte lo hace gente que no tiene intereses políticos ni económicos. Al final los que tienen la plata son los que compran las armas y tiran las bombas. Nosotros solamente con ideas podemos cambiar el mundo. Y toda Documenta es un alegato, es totalmente política. Adam Szymczyk dice que somos “activistas” y yo creo que somos “artivistas”. Creo que sin paz el mundo no puede seguir adelante. Lo veo muy mal, veo que explota por todos lados. Europa está terrible, en cualquier momento te tiran una bomba, hay mucho odio, mucho odio. También el presidente de los EE.UU., Donald Trump, es un desastre, va a originar una guerra.

El Partenón de los libros prohibidos

Tiene las mismas dimensiones que el templo de Atenas: 70 metros de largo, 30 metros de ancho y 20 metros de altura.

La instalación se levantó en la Friedrichsplatz, el mismo sitio donde en 1933 los esbirros de Adolf Hitler quemaron las obras de autores judíos o marxistas.

19 estudiantes de la Universidad de Kassel elaboraron la lista de los libros prohibidos: 70.000 obras desde la reforma protestante hace 500 años, pasando por la Sudáfrica bajo el apartheid.

Desde hoy y hasta el 17 de septiembre esta nueva edición de la gran exposición quinquenal reabre el debate sobre las fronteras del arte.

AP

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Desde hoy y hasta el 17 de septiembre esta nueva edición de la gran exposición quinquenal reabre el debate sobre las fronteras del arte.

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