Mataron a su hijo, y tras cinco años siguen los padecimientos de los Peña

La familia, que se fue de El Cuy por miedo, ahora se cruza a diario en Roca con los acusados de haber participado y encubierto el asesinato del joven.

“Lo único que queremos es saber por qué lo mataron”, repite Perín Peña, mientras hace fuerza para contener las lágrimas. Al lado, Vilma mira una y otra vez la foto de Jonathan, al que asesinaron hace casi cinco años. Tienen el corazón destrozado. Pero los padecimientos no terminan para ellos porque al sufrimiento de la pérdida de un hijo, y ya lejos de su lugar, El Cuy, ahora cuentan que se cruzan en Roca con los acusados de haber participado y encubierto el crimen de su hijo.

Ayer debía realizarse la audiencia en la que los dos jóvenes declarados “responsables” del crimen, iban a conocer la sentencia, pero la audiencia se suspendió, por cuarta vez. (ver aparte)

La vida de los Peña cambió, para peor, en octubre del 2012. Eran una familia que vivía tranquila en El Cuy, sus hijos jugaban sin peligros, se las arreglaban bien cuando les faltaba dinero.

De repente perdieron todo.

“Fue tremendo lo que nos hicieron. Nos mataron un hijo, los que participaron del crimen nos siguen hostigando, le dicen cosas a mi mamá que se quedó en El Cuy, y encima nos tenemos que seguir encontrando en Roca con los que de alguna forma participaron de la muerte de nuestro hijo”, relata Perín, que también carga con haber sido él quien encontró el cuerpo de su hijo enterrado.

Los Peña se tuvieron que ir de El Cuy por miedo. Es que Jorge Carrizo, el jefe policial de ese momento, es familiar directo de la chica declarada “responsable” del crimen por encubrimiento agravado y el maestro del pueblo y el médico, que se sospechaba que había atendido a Jonathan cuando estaba agonizando, son el papá y el tío respectivamente del adolescente también declarado “responsable”.

“Cuando nos vinimos a Roca, mi hijo quería ingresar a la escuela de Cadetes y cuando fue a rendir el examen, ¿a quién se encuentra a cargo del lugar?: a Carrizo. Lo metieron ahí y por supuesto le rebotó el ingreso. El mismo tipo que no quería buscar a mi hijo cuando desapareció y me decía que me quedara tranquilo porque seguro había venido a Roca. ¡Mentira! Jonathan tenía 17 años y había salido dos veces al boliche, y esas dos veces yo lo llevé y lo fui a buscar...”, recordó con bronca Peña.

Pero allí no terminan los padecimientos.

En la historia también entra el médico del pueblo, a quien se lo acusó de encubrir el crimen, e incluso haber asistido al joven mientras agonizaba, pero que, como al policía, no se lo pudo juzgar por “razones naturales”.

“Ya en Roca, un día se enferma uno de los chicos, voy a la guardia del hospital y ¿quién estaba en la guardia?: el tío del otro pibe que mató a mi hijo. El tipo como si nada... Yo pegué la vuelta y me tuve que ir...”, contó el hombre.

Al sufrimiento de la pérdida de un hijo, la familia siente que fue abandonada por la Justicia y las instituciones que debían brindarle contención.

“Acá por los únicos que se preocuparon fue por ellos, por los asesinos y los encubridores. Ni a nosotros, ni a nuestros hijos nos brindaron una contención psicológica. Hemos sufrido mucho y sólo a ellos se les dio apoyo”, se quejó Vilma.

Más que una mudanza

El cambio de ciudad implicó mucho más que una mudanza. Implicó un rotundo y forzoso cambio de vida.

A pesar de que entre El Cuy y Roca hay casi 130 kilómetros, los Peña perdieron mucho, pero no les quedaba otra.

“El día que trajeron a mi hijo en ambulancia, agarré a mi familia y nos vinimos. Ya no podíamos vivir en El Cuy. Pero acá es otra vida. Tuvimos que arranca desde cero, no teníamos donde vivir. Armé una casilla de madera de dos por dos, y nosotros dormíamos afuera. Nos costó mucho conseguir trabajo. Antes si no teníamos plata, vivíamos igual. Ahora si no tenemos plata, nos comen los piojos. Allá los chicos andaban tranquilos. Hoy salen a la esquina y ya estamos con el corazón en la boca”, relató con resignación Peña, desde la vivienda que logró levantar con sus propias manos, en el norte de Barrio Nuevo, donde termina la ciudad, y sólo hay aridez.

“Por los únicos que se preocuparon fue por ellos... A nosotros ni nos brindaron una contención psicológica”

Vilma Pichimil, mamá de Jonathan.

“Nos mataron un hijo, nos tuvimos que ir de El Cuy y nos encontramos en Roca con los que participaron de la muerte de Jonathan”

Perín Peña, papá del joven asesinado.

Se reflotan causas contra policía y médico

Si bien la causa por encubrimiento contra el entonces jefe policial de El Cuy Víctor Hugo Carrizo, y el médico pariente de uno de los involucrados, se archivaron por “razones naturales”, se reflotaron otras dos contra ellos.

Según informó la abogada de la familia, Jorgelina Montero, están en marcha causas por incumplimiento de los deberes de funcionario público contra el policía, y por falsificación de documentos contra el médico.

Por cuarta vez se suspendió la audiencia

Los padres de Jonathan Peña tenían la esperanza de poder preguntar ¿Por qué lo mataron?, pero por cuarta vez se suspendió la audiencia en la que los dos jóvenes declarados “responsables” del crimen, iban a conocer la sentencia.

En 2014 se conoció el fallo que declaró “responsable” del asesinato a un joven y su novia, pero como eran menores de edad, se les indicó que debían recibir un tratamiento tutelar, y que cuando los finalicen, se iba a dictar la sentencia definitiva, que puede ser que cumplan la pena en la cárcel, tengan una condena atenuada o los absuelven.

“Siempre pasa algo, por una cosa o por otra la suspenden a la audiencia. Acá hay algo raro y tiene que ver con que hay gente de poder detrás del crimen de mi hijo. Hasta nos habían dicho que no habláramos con los medios. Insistiremos hasta el final”, dijo Perín Peña.

Perín Peña es albañil y después de muchos meses consiguió trabajo. Antes debió vender muchas pertenencias “para poder comer”.

son los otros hijos de la familia Peña: dos varones de 20 y 18 años y una adolescente de 13.

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Datos

“Por los únicos que se preocuparon fue por ellos... A nosotros ni nos brindaron una contención psicológica”
“Nos mataron un hijo, nos tuvimos que ir de El Cuy y nos encontramos en Roca con los que participaron de la muerte de Jonathan”
Perín Peña es albañil y después de muchos meses consiguió trabajo. Antes debió vender muchas pertenencias “para poder comer”.

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Mataron a su hijo, y tras cinco años siguen los padecimientos de los Peña