“Me llevan a reflexionar que no van a solucionar nada”

Redacción

Por Redacción

La presencia política en Bariloche en materia de seguridad, representada por un médico psiquiatra a cargo del Ministerio de Gobierno, una psicóloga social a cargo de la Secretaría de Seguridad y un abogado (supongo) como jefe de Policía explicando las teorías de lo que sucede en mi querida ciudad, siempre sobre amplios temas, ambiguos temas, abstractos temas, me lleva a reflexionar, desde mi humilde subjetividad ignorante, que no van a solucionar nada, como no lo han hecho antes otros funcionarios ni otros gobiernos. La presencia de este señor al que le destruyeron y le quemaron la casa los puso nerviosos, porque era estar frente al problema real, era estar en la calle de barro, con viviendas precarias, sin gas, sin agua corriente, colgados de un vecino a la luz, sin cloacas, apiñados. Ellos se manejan en costosos vehículos o en avión, se alojan en hoteles de cuatro o cinco estrellas, dan conferencias de prensa en iluminados salones, tienen estadísticas de todo, vienen de lujosos despachos, secretarios, café del bueno, split frío/calor. Los problemas sólo se leen en un papel que los informa de la situación preocupante del robo de ganado a pequeños crianceros/ganaderos, de la presencia del paco, de la cantidad de armas de todo tipo en poder de los delincuentes, de zonas a las que no se puede acceder por parte del Estado ni para apagar un incendio, de la formación de bandas, patotas o como las denominemos, de los peajes para pasar por tal camino, de los infinitos robos a propiedades y de la innumerable cantidad de asaltos a todo tipo de personas, casas y comercios. Los bandidos entran y en un rato vuelven a la calle a seguir sus tareas. Las tomas que surgen a cada rato y a las que se envía a la policía para desactivarlas, ¿quién las provoca? ¿Por qué no se establece de dónde sale esta gente, de dónde vino? Hay muchos municipios del conurbano bonaerense que pagan a otros municipios para que se lleven gente, ¿no pasó algo similar allá por los kilómetros? Ahora dicen que van a traer más policías, más equipamiento. ¿Cuántas veces lo escuchamos? Si trajeran 100 nuevos efectivos, dividamos por tres, dividamos por unidades y veremos que es nada. ¿Y los móviles? Traen unos pocos cuando deberían traer una decena para empezar. Y dicen que va a haber presencia masiva de policías en las calles, pero ¿qué policías? ¿Estos chicos púberes, que parecen de secundaria, sin armas, sin presencia de autoridad, sin derechos frente a nadie? ¿Estos policías que no pueden preguntarle a un señor qué hace orinando en la puerta de una casa o contra un auto, en plena calle y a la vista de todos, que no pueden pedirle a un señor o a un grupo de señores que no estén sentados en plena vereda bebiendo alcohol o fumando hierba? ¿Estos policías que no pueden tocar a un señor que está tirado en el piso intoxicado y llevarlo a un hospital? ¿Estos policías que son vilipendiados, ultrajados, utilizados, mal vestidos, mal entrenados, mal provistos, sin chalecos antibalas que los protejan, sin el armamento adecuado, mal dormidos, recargados de servicio, en vehículos desvencijados? ¿Estos policías que cobran un salario miserable, con aumentos miserables y en cuotas, que deben sacrificar su descanso para hacer tareas adicionales? ¿Éste es el nuevo paradigma de la seguridad que nos imponen desde las altas esferas nacionales? La idea es nombrar funcionarios, crear dependencias nuevas, nombrar o blanquear cargos, armar burocracias y llenar papeles inútiles? Bariloche es una ciudad compleja, siempre lo fue, pero en los últimos años, al crecer artificialmente, con población llegada o traída, sin respaldo de empleo, se ha vuelto inviable. El Estado, ausente en la última década o más, debe armar políticas a largo plazo de crecimiento, que haya un intendente con espíritu de estadista, que mire más allá de su mandato y que los iluminados que vienen a mostrar un diagnóstico que todos conocen vayan a iluminar parajes que ni conocen la luz. Roberto Cevallos, DNI 10.328.691 – Las Grutas

Roberto Cevallos, DNI 10.328.691 – Las Grutas


La presencia política en Bariloche en materia de seguridad, representada por un médico psiquiatra a cargo del Ministerio de Gobierno, una psicóloga social a cargo de la Secretaría de Seguridad y un abogado (supongo) como jefe de Policía explicando las teorías de lo que sucede en mi querida ciudad, siempre sobre amplios temas, ambiguos temas, abstractos temas, me lleva a reflexionar, desde mi humilde subjetividad ignorante, que no van a solucionar nada, como no lo han hecho antes otros funcionarios ni otros gobiernos. La presencia de este señor al que le destruyeron y le quemaron la casa los puso nerviosos, porque era estar frente al problema real, era estar en la calle de barro, con viviendas precarias, sin gas, sin agua corriente, colgados de un vecino a la luz, sin cloacas, apiñados. Ellos se manejan en costosos vehículos o en avión, se alojan en hoteles de cuatro o cinco estrellas, dan conferencias de prensa en iluminados salones, tienen estadísticas de todo, vienen de lujosos despachos, secretarios, café del bueno, split frío/calor. Los problemas sólo se leen en un papel que los informa de la situación preocupante del robo de ganado a pequeños crianceros/ganaderos, de la presencia del paco, de la cantidad de armas de todo tipo en poder de los delincuentes, de zonas a las que no se puede acceder por parte del Estado ni para apagar un incendio, de la formación de bandas, patotas o como las denominemos, de los peajes para pasar por tal camino, de los infinitos robos a propiedades y de la innumerable cantidad de asaltos a todo tipo de personas, casas y comercios. Los bandidos entran y en un rato vuelven a la calle a seguir sus tareas. Las tomas que surgen a cada rato y a las que se envía a la policía para desactivarlas, ¿quién las provoca? ¿Por qué no se establece de dónde sale esta gente, de dónde vino? Hay muchos municipios del conurbano bonaerense que pagan a otros municipios para que se lleven gente, ¿no pasó algo similar allá por los kilómetros? Ahora dicen que van a traer más policías, más equipamiento. ¿Cuántas veces lo escuchamos? Si trajeran 100 nuevos efectivos, dividamos por tres, dividamos por unidades y veremos que es nada. ¿Y los móviles? Traen unos pocos cuando deberían traer una decena para empezar. Y dicen que va a haber presencia masiva de policías en las calles, pero ¿qué policías? ¿Estos chicos púberes, que parecen de secundaria, sin armas, sin presencia de autoridad, sin derechos frente a nadie? ¿Estos policías que no pueden preguntarle a un señor qué hace orinando en la puerta de una casa o contra un auto, en plena calle y a la vista de todos, que no pueden pedirle a un señor o a un grupo de señores que no estén sentados en plena vereda bebiendo alcohol o fumando hierba? ¿Estos policías que no pueden tocar a un señor que está tirado en el piso intoxicado y llevarlo a un hospital? ¿Estos policías que son vilipendiados, ultrajados, utilizados, mal vestidos, mal entrenados, mal provistos, sin chalecos antibalas que los protejan, sin el armamento adecuado, mal dormidos, recargados de servicio, en vehículos desvencijados? ¿Estos policías que cobran un salario miserable, con aumentos miserables y en cuotas, que deben sacrificar su descanso para hacer tareas adicionales? ¿Éste es el nuevo paradigma de la seguridad que nos imponen desde las altas esferas nacionales? La idea es nombrar funcionarios, crear dependencias nuevas, nombrar o blanquear cargos, armar burocracias y llenar papeles inútiles? Bariloche es una ciudad compleja, siempre lo fue, pero en los últimos años, al crecer artificialmente, con población llegada o traída, sin respaldo de empleo, se ha vuelto inviable. El Estado, ausente en la última década o más, debe armar políticas a largo plazo de crecimiento, que haya un intendente con espíritu de estadista, que mire más allá de su mandato y que los iluminados que vienen a mostrar un diagnóstico que todos conocen vayan a iluminar parajes que ni conocen la luz. Roberto Cevallos, DNI 10.328.691 - Las Grutas

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