Mediomundo: Inventar sobre la piel
Si la ropa es una segunda piel, siempre estamos desnudos.
No cesará hoy la discusión acerca de la verdadera importancia que tiene la vestimenta en nuestras vidas. Sin embargo, a riesgo de resultar frívolo, diré que la ropa ofrece una oportunidad de redención única en su tipo.
Es un conjuro contra el aburrimiento y la uniformidad.
Un argumento a favor del individualismo y el libre pensamiento.
Una ventana y una clave que pueden enriquecer el camino hacia la sabiduría.
La elegancia no se hereda. Se aprende. No viene con la sangre sino que crece bajo el mismo sol que el lenguaje.
Decir que se tiene estilo desde la cuna equivale a asegurar que la pasión por los libros, por ejemplo, se impregna en los colegios privados y en las casonas coloniales.
No, un buen lector puede adentrarse en Shakespeare, Borges, Juan Rulfo o García Márquez, así haya crecido en una isla del fin del mundo o en el medio de la selva amazónica. Donde hay un libro hay también un pasaje secreto hacia la libertad.
El buen vestir, como el buen como comer, como el buen leer y como el buen escuchar, llegan a nosotros con rigurosa disciplina.
Alcanzar una adecuada combinación de colores o el corte perfecto de los ropajes son el fruto de arduas horas de mirar e imitar búsquedas ajenas.
El otro se vuelve entonces una herramienta de inspiración. No es un homenaje menor a la condición humana.
El estilo es materia de estudio. Y no es conveniente relacionarlo directamente con el grosor de la billetera: el dinero le debe un merecido respeto al ingenio.
Cultivar la belleza de espíritu y la sensualidad personal son asuntos dejados a nuestro arbitrio. Nos pertenecen.
A fin de lograr el propósito servirán excursiones de todo tipo a revistas, libros y sitios web (yo tengo especial predilección por el blog Thesartorialist.com considerado uno de los más completos, ricos y amplios del mundo). Mantener los ojos abiertos es una condición requerida. La condición.
Creo que mi argumento puede traducirse en un poema:
«Lo que no te ha otorgado la belleza natural, lo resuelve el estilo.
Lo que no te han enseñado tus tutores, las escuelas trilingües y las universidades de siempre, lo obtendrás de los libros.
El idioma que no hablas hoy, si te empecinas, lo hablarás en dos años y gratis con la BBC on line.
Los países que no conoces aceptarán tu mochila liviana y tu falta de dinero, a cambio de que seas sigiloso y alegre.
Las personas que ahora te ignoran, aceptarán un día tu gusto, tu voluntad y la sabiduría de tu verbo.
Te inventarás a ti mismo cuando lo desees en lo más profundo de tu corazón.
Tus manos tendrán el aroma de las flores Kenzo.
Tus ideas fundarán un nuevo proyecto.
Imagina.
Dibuja sobre tu piel.
Crea con paciencia la mayor de tus riquezas».
CLAUDIO ANDRADE candrade@rionegro.com.ar
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