Meliquina, lugar de playas entre montañas

Muy cerca de la Ruta de los 7 Lagos ofrece bosques, ríos, lagos y playas entre montañas. Es un paraíso para los que buscan desconectarse y la favorita de los amantes de los deportes acuáticos.

La boca del río Meliquina, un lugar en el que se juntan los pescadores con mosca. Foto: Patricio Rodriguez

La boca del río Meliquina, un lugar en el que se juntan los pescadores con mosca. Foto: Patricio Rodriguez

Aventurarse y salir a buscar la naturaleza en estado puro, la frescura de un lago turquesa y la tranquilidad de una villa, hace que los caminos conduzcan a Meliquina. El nombre significa “cuatro rincones”. En ellos conviven lago, río, montañas y naturaleza, pero su encanto trasciende al infinito.

Para llegar a las playas del lago Meliquina, hay que tomar la ruta 40, Camino de los Siete lagos, unos 24 km hacia Villa La Angostura. Allí, en el puesto de Gendarmería arranca la Ruta 63 que te lleva hasta la villa. Después de unos 3 km y antes del primer puente, encontrás sobre la izquierda un camino a la playa cabecera, en donde desemboca el río Hermoso.

Todos buscan su lugar en la playa de la márgen sur del lago, lindante con la Villa Meliquina, allí se dan un chapuzón o hacen deportes acuáticos. Foto Patricio Rodríguez

A partir de este año, la villa cuenta con la primera oficina de turismo que comenzó a funcionar el 2 de enero en el horario de 11 a 17. Está ubicada a 800 metros del lago por la ruta 63 frente al destacamento de bomberos.
Graciela Villalba atiende desde allí, es parte de la Sociedad de Fomento Villa Lago Meliquina que desde 2008 aporta al crecimiento del lugar en armonía con las bellezas naturales.
Llegó a vivir en ese lugar hace cuatro años, como la mayoría de los pobladores, escapando del hollín, el ritmo de las ciudades y buscando la paz.

“Villa Lago Meliquina es un paraje que está a 40 kilómetros de San Martín de los Andes. La población estable es de 300 personas, nuestra comunidad fomenta el ecoturismo teniendo un gran respeto por el medio ambiente, incitando al visitante a vivir momentos de relax y armonía con la naturaleza”, cuenta Graciela para comenzar.

Nueva oficina de turismo ubicada a 800 metros del lago.

Sus principales atracciones son un increíble lago de aguas azules, amplias playas y un río que lleva el mismo nombre donde se practica la pesca. Muchos amantes de la pesca con mosca llegan allí en busca de buenas truchas. Se los suele ver en la desembocadura del río Hermoso.

“Los lagos están como espejos por la mañana y pasado al mediodía tiende a haber una leve brisa. Las aguas son cristalinas. La península en Villa de Meliquina se divide en dos partes: en una pega más fuerte el viento y en la otra no tanto y eso lo disfruta mucho la gente”, comenta Graciela.

No hay tiempo que perder: el buen viento reina, sobre todo después del mediodía. Foto Patricio Rodríguez

Por otra parte, en épocas de pandemia es importante destacar que las playas son extensas. Eso trae posibilidades de mantener el distanciamiento. “Más allá de lo que nos afecta la pandemia, estamos asombrados por la cantidad de turismo que llega en estos días”, dice Graciela.

Amos del viento

Meliquina cuenta con diversos servicios. Hay un parador con servicios gastronómicos y alquiler de kayak, canoas, tablas de SUP, hamacas paraguayas, reposeras y al atardecer mucha música.

Una de las postales que ofrece el kitesurf. Foto Patricio Rodríguez

La villa también se llena de gente que practica kitesurf. Los que buscan aprovechar al máximo los días de viento para mejorar sus maniobras, eligen esta playa por la buena orientación del lago Meliquina.

Sobre la costanera, margen sureste del lago, lindante con la Villa Meliquina, el viento predominante del oeste y la geografía del lago generan una corriente viento fuerte y parejo ideal para la práctica de este deporte.

Caminante no hay camino

Se puede hacer trekking, senderismo y ciclismo de montaña. Recorrer el nuevo sendero “El Chucao” ubicado junto a la Oficina de Turismo. Se trata de un espacio educativo y recreativo que permite disfrutar y conocer la naturaleza.

Muchos hacen caminatas o llegan en bicicleta desde San Martín de los Andes porque es un circuito natural en contacto completo con la naturaleza.

La cabecera sur del lago, cerca del parador. Foto Patricio Rodríguez

“También pueden circular lanchas pero las que no largan el aceite en el agua. En la villa somos muy celosos del tema del cuidado del medio ambiente. Tenemos el 80% de probabilidad de incendios porque está todo muy forestado, las estancias se dedican a la producción de madera, por eso pedimos que se tenga cuidado”, dice Graciela.

En esta aldea se disfruta de la naturaleza. Los que viven allí aseguran que como no ha llegado la electricidad se pueden ver las mejores estrellas.

Dónde parar

Hay cabañas, casas particulares en alquiler, una hostería y un hotel 4 estrellas. “Hay un camping llamado El vago del Pancho, 5 km antes de llegar a Meliquina perfectamente señalizado por la ruta 63 y dos espacios verdes destinados a acampar en la orilla del río: La cantera y El manzano Dulce que son bellísimos para pasar la noche”.

$9000
sale una habitación triple en una hostería con desayuno continental incluido en Booking.
$10 000
aproximadamente, sale una cabaña para 6 personas en enero

Tablas y choripanes

Parador Meliquina: está sobre ruta 63 a 800 metros de la entrada del pueblo, sobre la orilla del Lago Meliquina.Es un lugar con buena música que además es escuela de kite, guardería de equipos, allí se pueden alquilar kayaks y stand up paddle.

En la cabecera sur, el parador Meliquina. Foto Patricio Rodríguez

Como el deporte es el atractivo fundador de la propuesta de este destino, aquí se unen los amantes del kitesurf, windsurf, standUp paddle, escalada, mountain bike, slackline, trekking.

En el resto bar, la propuesta es distendida. Un bar de playa con minutas, pizzas, hamburguesas, sándwiches, choripán, provoleta y panchos para los más chicos. Una proveeduría para abastecer los antojos del mate y una variedad de cafetería, bebidas y tragos.

Los amantes del kitesurf eligen esta playa por la buena orientación del lago Meliquina. Foto Patricio Rodríguez

Una cerveza en sus mesas al aire libre, protegidas de los vientos del lago por vidrio, es un imperdible del parador. Y a los fines de semana siempre se le suma alguna opción a la parrilla para completar el descanso.
Los horarios, como en casa, los ponen las visitas.


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