Michel Hazanavicius, premio para un enamorado del cine
El francés ganó el Oscar a mejor director por “El artista”, en la 84a edición de los premios de la Academia que se entregan este domingo en Hollywood.
Por Elena Box (dpa) Hasta hace apenas unos meses, sólo un puñado de cinéfilos habían escuchado el nombre de Michel Hazanavicius fuera de la frontera francesa. Muchos lo tomaron por lunático cuando se propuso filmar una película en blanco y negro, y para colmo muda, que rindiera homenaje al Hollywood de los años 30. Pero “The Artist” consiguió tocar la fibra sensible de los académicos, coronarlo con el Oscar al mejor director y situarse en lo más alto de la meca del cine.
“En estos momentos soy el director más feliz del mundo”, dijo emocionado mientras levantaba la dorada estatuilla en el escenario del teatro Kodak. Y no era para menos: esa pequeña joya que tanto esfuerzo le costó sacar adelante, después de un “no” tras otro de los productores, no sólo lo había colocado a la altura de cineastas como Woody Allen, Martin Scorsese, Terrence Malick y Alexander Payne, sino que además les arrebató el Oscar.
Tras cosechar un notable éxito de taquilla con su parodia de James Bond “OSS 117”, Hazanavizius quería hacer “una película bonita”, que fuera un homenaje al cine clásico, y por ello concibió “The Artist” como un melodrama al más puro estilo norteamericano. “En mi vida he visto muchas películas mudas, y me resultaba fascinante la manera en que aquellas historias permanecían en la retina del espectador”, dijo en una entrevista con dpa durante la presentación del filme en Madrid. “Por eso pensé que si llegaba a hacer una buena película en ese formato podría compartir esa experiencia.”
Llevarlo a cabo no fue fácil, y no sólo por los problemas de financiación: Hazanavicius, de 44 años, tuvo que aprender a escribir un guión a sabiendas de que en el filme no se escucharía ni un solo diálogo. Sin embargo, explicó, “aunque contar una historia con imágenes tiene una parte que limita, también permite mayor libertad. Uno puede crear imágenes que serían más difíciles de ver en un filme realista”.
La carrera de este cineasta, productor y guionista de origen lituano comenzó a finales de los 80 en el mundo de la televisión y la publicidad. El salto al cine llegó una década después con el cortometraje “Échec au capital” y el largo “Mes amis”, en el que dirigió a su hermano Serge. Su primer gran éxito de crítica y público llegó en 2006, con la parodia del agente secreto James Bond “OSS 117: El Cairo, nido de espías”. Allí trabajó por primera vez con los protagonistas de “The Artist”: Jean Dujardin y Bérénice Bejo, la actriz franco-argentina con quien ahora comparte su vida y tiene dos hijos.
Tres años más tarde regresó con la secuela “OSS 117 : Rio ne répond plus”, pero por aquel entonces ya tenía en mente el cambio radical de registro que lo consagra como cineasta en “The Artist”. Tras su estreno en Cannes, la película se convirtió en la revelación del año y batió el récord de nominaciones al Oscar para un filme francés (diez, de los que se llevó cinco). Y con ella Hazanavicius demostró que cuando hay buen cine, sobran las palabras.