Migrar es un derecho humano
Hoy nos atraviesan 272 millones de historias de valentía de personas que se mueven por el mundo impulsadas por el deseo de encontrar nuevos horizontes, nuevas posibilidades para superar la adversidad y buscar una vida mejor.

Ayer me crucé con dos personas que viven en Neuquén hace casi cuarenta años, referentes migrantes de la zona que llegaron a Argentina escapando de la dictadura de Pinochet, y estuvimos compartiendo unas palabras. Nada del otro mundo, lo que se habla hoy, la pandemia, el trabajo, la familia, cómo se va llevando la situación, si van a viajar o no a ver a su familia como lo hacen todos los años, en fin.
El objetivo de este fugaz encuentro fue por temas laborales, ya que el 18 de diciembre se conmemora un nuevo Día Internacional del Migrante, proclamado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2001.
Ocasión que nos sirve para visibilizar y expresarnos sobre el tema de las migraciones y las personas migrantes, con sus historias y sus complejidades, con los desafíos y oportunidades que la migración trae consigo, características que moldearon y construyen la historia de la humanidad y por ende nuestra identidad.
Palabras más, palabras menos, me contaron de una mujer que llegó con sus padres cuando era muy pequeña a la zona del Alto Valle, recorriendo chacras y pueblos mientras ellos trabajaban; tengamos en cuenta que durante la década del setenta y ochenta Neuquén constaba de un importante espacio rural dedicado a la fruticultura.
Durante mucho tiempo, un poco a propósito y un poco sin querer, esta niña fue creciendo y se fue desprendiendo de sus raíces, de su acento, de algunas de sus costumbres.
Producto de la concepción social del “otro”, esta niña sintió cómo caía sobre sí el peso de la mirada, la discriminación y el prejuicio que se ejerce a las personas migrantes. Su opción fue ir confundiéndose entre ese “nosotros” que la observaba.
Cuando se conocieron, ellos no lograban entender en un principio por qué esta mujer no contaba o daba a conocer una parte de su historia, hasta que finalmente comprendieron que hay tantas maneras de migrar y transitar una migración como personas migrantes.
Hoy nos atraviesan 272 millones de historias de valentía de personas que se mueven por el mundo impulsadas por el deseo de encontrar nuevos horizontes, nuevas posibilidades para superar la adversidad y buscar una vida mejor.
La migración es uno de los grandes temas del mundo en la actualidad y es necesario tratarlo sobre las bases de la dignidad y el respeto.
Mas allá de que las personas hayan migrado por decisión propia o como consecuencia de la guerra o un desastre natural, debemos dignificar la migración. No es fácil salir de tu tierra, de tu hogar, del abrigo de tus seres queridos y tu cultura para adentrarse en lo desconocido, en la incertidumbre y el desarraigo que este hecho conlleva.
Por ello, en el Día Internacional del Migrante, hacemos un llamamiento para que la migración sea segura, regular y digna. El lema del 2020 para el Día Internacional del Migrante se centra en las historias de cohesión social tan variadas como cada una de las personas que toman la decisión de cambiar de país, o son obligadas a salir de sus hogares por distintas circunstancias.
El desafío hoy es aprender juntos a vivir juntos, porque esta es la única forma en la que podemos avanzar como sociedad.
* Dir. Gral. de Promoción de Derechos Humanos, Subsecretaría de Derechos Humanos, Ministerio de Ciudadanía