Ministros se van, pero no mellan a Dilma
BRASILIA.- La presidenta Dilma Rousseff perdió su sexto ministro por presunta corrupción, un caso inédito en la historia brasileña que según analistas apenas afectará la imagen de una mandataria blindada contra los escándalos gracias en parte a su gestión económica. Rousseff ha perdido siete ministros en once meses de gobierno, seis de ellos por denuncias de irregularidades o enriquecimiento súbito reveladas por la prensa y uno más por criticar a sus colegas de gabinete. El caso más reciente fue el del ministro de Trabajo, Carlos Lupi, que dimitió el domingo al cargo que ejercía desde 2007, presionado por las sospechas de corrupción. “Acá no existe un cuadro de crisis, porque los ministros pierden sus puestos pero sus partidos mantienen los ministerios. Rousseff ha sabido tratar estos escándalos sin desbaratar su coalición”, dijo Carlos Lopes, director de la consultoría Análisis. La percepción generalizada es que la “presidenta actúa más rápidamente contra los políticos corruptos que sus antecesores”, sostuvo Rafael Cortés, investigador político del centro de análisis Tendencias. Rousseff, del Partido de los Trabajadores, que encabeza su mentor político, el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, gobierna con una coalición integrada por más de 10 partidos, a raíz de que su formación sólo tiene 85 de los 581 diputados de la Cámara baja. “El mayor blindaje político de la presidenta es la economía; mientras los brasileños no sientan el efecto de la crisis todo estará bajo control. Además, Rousseff gobierna con una oposición muy débil, que no ofrece una alternativa por ahora”, corroboró André Pereira. (AFP)
La presidenta brasileña
BRASILIA.- La presidenta Dilma Rousseff perdió su sexto ministro por presunta corrupción, un caso inédito en la historia brasileña que según analistas apenas afectará la imagen de una mandataria blindada contra los escándalos gracias en parte a su gestión económica. Rousseff ha perdido siete ministros en once meses de gobierno, seis de ellos por denuncias de irregularidades o enriquecimiento súbito reveladas por la prensa y uno más por criticar a sus colegas de gabinete. El caso más reciente fue el del ministro de Trabajo, Carlos Lupi, que dimitió el domingo al cargo que ejercía desde 2007, presionado por las sospechas de corrupción. “Acá no existe un cuadro de crisis, porque los ministros pierden sus puestos pero sus partidos mantienen los ministerios. Rousseff ha sabido tratar estos escándalos sin desbaratar su coalición”, dijo Carlos Lopes, director de la consultoría Análisis. La percepción generalizada es que la “presidenta actúa más rápidamente contra los políticos corruptos que sus antecesores”, sostuvo Rafael Cortés, investigador político del centro de análisis Tendencias. Rousseff, del Partido de los Trabajadores, que encabeza su mentor político, el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, gobierna con una coalición integrada por más de 10 partidos, a raíz de que su formación sólo tiene 85 de los 581 diputados de la Cámara baja. “El mayor blindaje político de la presidenta es la economía; mientras los brasileños no sientan el efecto de la crisis todo estará bajo control. Además, Rousseff gobierna con una oposición muy débil, que no ofrece una alternativa por ahora”, corroboró André Pereira. (AFP)
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