Cómo secarse el pelo para evitar el frizz: los errores más comunes después del lavado
La forma de retirar el exceso de agua y usar el secador puede influir en el aspecto final del pelo. Frotarlo con la toalla, aplicar demasiado calor o secarlo en todas las direcciones son algunos hábitos que pueden favorecer el frizz.
Podemos elegir un buen shampoo, usar acondicionador y sumar una mascarilla semanal, pero la forma en que secamos el pelo después del lavado también importa. Algunos hábitos aparentemente inofensivos pueden aumentar la fricción, favorecer el quiebre y hacer que el cabello termine con más frizz.
El problema suele hacerse más evidente en cabellos secos, ondulados, rizados, teñidos o sometidos habitualmente a herramientas de calor. La buena noticia es que pequeños cambios en el secado pueden ayudar a conseguir una apariencia más suave y ordenada.
Error 1: frotar el pelo con la toalla
Uno de los gestos más habituales al salir de la ducha es envolver el cabello en una toalla y frotarlo enérgicamente para retirar el agua.
La Academia Estadounidense de Dermatología (AAD) recomienda tratar el cabello mojado con delicadeza y, en lugar de frotarlo, envolverlo suavemente con una toalla para absorber la humedad. El pelo húmedo puede ser más vulnerable al daño mecánico.
Una alternativa es utilizar una toalla de microfibra o una remera de algodón suave y presionar el cabello por secciones, sin retorcerlo.
Error 2: usar el secador inmediatamente y a máxima temperatura
Otro hábito frecuente es encender el secador apenas termina el lavado y seleccionar la temperatura más alta para ahorrar tiempo.
El calor excesivo puede dañar el cabello. La AAD aconseja dejar que se seque parcialmente al aire siempre que sea posible y utilizar las herramientas de calor en una temperatura baja o media.
Por eso, antes de comenzar con el secador conviene retirar cuidadosamente el exceso de agua y esperar unos minutos.
Error 3: secar el pelo en todas las direcciones
La técnica también puede modificar el resultado. Mover el secador sin dirección y lanzar el aire desde abajo hacia arriba puede dejar el cabello con una apariencia más desordenada.
Para conseguir un acabado más pulido, una opción es dirigir el aire desde la raíz hacia las puntas, acompañando la dirección natural del cabello.
Además, la boquilla concentradora permite controlar mejor el flujo de aire y evitar que este se disperse por toda la cabeza.
Error 4: apoyar demasiado el secador sobre el cabello
Acercar mucho la fuente de calor tampoco acelera necesariamente el proceso de una manera saludable para el pelo.
Una investigación publicada en Annals of Dermatology encontró que aumentar la distancia entre el secador y el cabello y mantenerlo en movimiento puede reducir el daño provocado por el calor, en comparación con mantenerlo muy cerca durante períodos prolongados.
La clave está en no concentrar continuamente el calor sobre un mismo mechón.
Error 5: olvidarse del protector térmico
Si se utiliza secador, planchita o buclera con frecuencia, el protector térmico puede convertirse en un paso importante de la rutina.
Estos productos están formulados para reducir el impacto del calor sobre la fibra capilar. Se aplican antes del secado siguiendo las indicaciones específicas del fabricante.
Eso sí: usar protector térmico no convierte las temperaturas extremadamente altas en inocuas. Controlar el calor sigue siendo fundamental.
¿Conviene dejar secar completamente el pelo al aire?
No necesariamente. Evitar el secador no significa que haya que permanecer durante horas con el cabello empapado.
Una estrategia práctica puede ser combinar ambos métodos: retirar el exceso de humedad sin frotar, dejar que el cabello pierda parte del agua naturalmente y terminar el proceso con secador a temperatura moderada.
Quienes tienen rulos u ondas pueden optar por un difusor, utilizando baja velocidad y temperatura moderada para preservar mejor la forma natural del cabello.
El último paso para conseguir menos frizz
Cuando el pelo está prácticamente seco, se puede finalizar con aire frío o una temperatura más baja y evitar manipularlo constantemente con las manos.
También puede aplicarse una pequeña cantidad de sérum o producto anti-frizz únicamente en medios y puntas, especialmente en cabellos secos.
Más que buscar un único producto milagroso, el secreto está en reducir la fricción, moderar el calor y manipular el cabello mojado con delicadeza.
Podemos elegir un buen shampoo, usar acondicionador y sumar una mascarilla semanal, pero la forma en que secamos el pelo después del lavado también importa. Algunos hábitos aparentemente inofensivos pueden aumentar la fricción, favorecer el quiebre y hacer que el cabello termine con más frizz.
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