Ícono eterno: ¿por qué Chanel nos sigue sorprendiendo?
Chanel, la casa francesa, reafirma su impronta con una alta costura liviana y contemporánea: texturas, transparencias, bordados y color para reinventar sus códigos históricos sin perder identidad.
La permanencia no está reñida con la novedad. Eso es sinónimo de Chanel. Sin estridencias ni gestos de ruptura, la maison reafirma su vigencia a partir de una idea clara y eficaz: releer sus códigos históricos desde la ligereza, apostando por texturas, transparencias, color y bordados que renuevan la elegancia sin perder identidad.
En los últimos días, hubo un punto de inflexión para la maison con el debut de Matthieu Blazy al frente de la alta costura. Blazy es un diseñador francés que se sumó a Chanel como director artístico de las actividades de moda. Con este rol estrenó la semana pasada en la Fasion Week de París.
Cómo Chanel nos sigue sorprendiendo en la Fasion Week de París: el aporte clave de Matthieu Blazy
Lejos de la solemnidad asociada al género, su propuesta se apoyó en una noción simple: prendas que flotan, se mueven y acompañan al cuerpo. El tweed, emblema de la casa, dejó de ser estructura para convertirse en algo más sutil, combinado con gasas, organzas y tul.
Las transparencias fueron centrales en esa renovación como recurso para revelar capas, costuras y relieves. La artesanía aparece, pero no se impone: se descubre.
Chanel insiste así en una idea que atraviesa toda la colección: el lujo verdadero no grita, se reconoce en el detalle.
Los bordados y las superficies con texturas aportaron profundidad y movimiento. Motivos que evocan plumas y aves recorren las prendas como una metáfora de libertad, mientras las siluetas se deslizan con naturalidad.
El color suma frescura sin romper el equilibrio: a los clásicos blanco y negro se agregan tonos suaves y acentos más intensos, usados con precisión.
Cómo Chanel nos sigue sorprendiendo: del «uniforme» hacia lo personal en la Fasion Week de París
Uno de los gestos más actuales fue el corrimiento del “uniforme” hacia lo personal. Símbolos y detalles íntimos, bordados casi secretos, guiños al archivo de la casa, convierten cada prenda en un relato propio. La alta costura se vuelve cercana, pensada para ser vivida y no solo admirada.
Chanel sigue sorprendiendo porque no persigue el impacto inmediato. Apela al trabajo sobre la materia, el tiempo y la emoción, y construye una belleza que se sostiene en el equilibrio entre herencia y renovación.
Ahí reside su vigencia: saber, temporada tras temporada, cómo volver a decir lo esencial.
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