“Modificar la matriz energética”
Largas décadas de sostener como inagotable una matriz energética basada en recursos “no renovables”, como lo son el petróleo y el gas, han derivado en la actual crisis que repercute, sin dudas, en quienes tienen menos posibilidades de darse una solución lo menos onerosa posible. La explotación intensiva de ese sector minero nos ha llevado a la reductio ad absurdum de gastar actualmente más en la explotación de shale oil y shale gas que lo que nos costaría importar ambos combustibles desde los grandes productores como los países árabes. Argentina es un país con petróleo (o por lo menos lo era), no es un país petrolero, por lo tanto sus gobernantes no tienen el menor buen criterio al seguir insistiendo en esta matriz energética a costa del sacrificio de la nación. Desde hace más de tres décadas se viene parloteando en las distintas campañas electorales sobre la imperiosa necesidad de un viraje hacia otros medios de producción de energía, tanto para la industria como para los hogares, pero al momento de concretar las opciones suelen ser otras, esencialmente sujetas a la ¿buena voluntad? de los inversores extranjeros, extorsionados por los pedidos de retornos por parte del funcionariado y mientras domésticamente dilapidamos miles de millones en corrupción, expoliación y campañas políticas. Yo no tengo conocimiento sobre cómo se resuelven estas cuestiones en Europa, pero me provoca cierta envidia ver cómo Alemania y Portugal se vanaglorian de haber generado la suficiente energía eléctrica producida por fuentes renovables como para no depender de otros medios contaminantes. Tenemos casi 5.000 km de costa marítima continental y no producimos energía mareomotriz, el viento gratis todo el año en la Patagonia y apenas hay un puñado de molinos en Chubut, decenas de ríos de montaña y sólo una ínfima instalación de represas hidroeléctricas, tenemos uranio y producimos “agua pesada” para su enriquecimiento y sólo un par de centrales atómicas. “Dios da pan al que no tiene dientes” dice el refrán, y la mórbida dependencia del humor de la Casa Rosada y sus adyacencias portuarias mantiene en un estatus de subdesarrollo al resto del país. Vaya ejemplo, autotransportes de pasajeros y de carga que desde hace años utilizan GNC, con los menores costos que ello implica, jamás redujeron los precios, manteniéndolos como los de aquellos que utilizaban combustibles tradicionales como naftas y gasoil. Esos mismos pícaros hoy se quejan del brutal aumento del precio del GNC. Hagamos como Japón y algunos países europeos, prescindamos de los combustibles fósiles y pongamos todos nuestros esfuerzos en los recursos renovables para producir energía, seguramente estaremos mejor y no dependeremos in extreme de los pendulares gobiernos centrales de turno.
Fernando Trebino
DNI 7.826.484
Fernando Trebino
DNI 7.826.484
Largas décadas de sostener como inagotable una matriz energética basada en recursos “no renovables”, como lo son el petróleo y el gas, han derivado en la actual crisis que repercute, sin dudas, en quienes tienen menos posibilidades de darse una solución lo menos onerosa posible. La explotación intensiva de ese sector minero nos ha llevado a la reductio ad absurdum de gastar actualmente más en la explotación de shale oil y shale gas que lo que nos costaría importar ambos combustibles desde los grandes productores como los países árabes. Argentina es un país con petróleo (o por lo menos lo era), no es un país petrolero, por lo tanto sus gobernantes no tienen el menor buen criterio al seguir insistiendo en esta matriz energética a costa del sacrificio de la nación. Desde hace más de tres décadas se viene parloteando en las distintas campañas electorales sobre la imperiosa necesidad de un viraje hacia otros medios de producción de energía, tanto para la industria como para los hogares, pero al momento de concretar las opciones suelen ser otras, esencialmente sujetas a la ¿buena voluntad? de los inversores extranjeros, extorsionados por los pedidos de retornos por parte del funcionariado y mientras domésticamente dilapidamos miles de millones en corrupción, expoliación y campañas políticas. Yo no tengo conocimiento sobre cómo se resuelven estas cuestiones en Europa, pero me provoca cierta envidia ver cómo Alemania y Portugal se vanaglorian de haber generado la suficiente energía eléctrica producida por fuentes renovables como para no depender de otros medios contaminantes. Tenemos casi 5.000 km de costa marítima continental y no producimos energía mareomotriz, el viento gratis todo el año en la Patagonia y apenas hay un puñado de molinos en Chubut, decenas de ríos de montaña y sólo una ínfima instalación de represas hidroeléctricas, tenemos uranio y producimos “agua pesada” para su enriquecimiento y sólo un par de centrales atómicas. “Dios da pan al que no tiene dientes” dice el refrán, y la mórbida dependencia del humor de la Casa Rosada y sus adyacencias portuarias mantiene en un estatus de subdesarrollo al resto del país. Vaya ejemplo, autotransportes de pasajeros y de carga que desde hace años utilizan GNC, con los menores costos que ello implica, jamás redujeron los precios, manteniéndolos como los de aquellos que utilizaban combustibles tradicionales como naftas y gasoil. Esos mismos pícaros hoy se quejan del brutal aumento del precio del GNC. Hagamos como Japón y algunos países europeos, prescindamos de los combustibles fósiles y pongamos todos nuestros esfuerzos en los recursos renovables para producir energía, seguramente estaremos mejor y no dependeremos in extreme de los pendulares gobiernos centrales de turno.
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora