Mohammed, el marroquí que fabrica cous cous en Bariloche

Llegó a la Patagonia en 2013 y trajo los sabores de su tierra. El año pasado, en plena pandemia, lanzó su propio emprendimiento, que hoy se puede conseguir en dietéticas, tiendas de productos gourmet y supermercados.





Mohammed El Haddaoui se adaptó rápido a la vida en Bariloche, pero tiene tan arraigadas sus raíces árabes que decidió emprender su propia fábrica de cous cous, un alimento tradicional de su Marruecos natal, en una geografía y cultura totalmente diferente a la suya.

Desde que conoció Bariloche, de paseo con su esposa Cecilia, una argentina nacida en esta ciudad y criada en Mar del Plata, fue y vino varias veces hasta que en 2013 decidieron radicarse junto a su hijo pequeño. La familia creció y ahora son dos los descendientes de Mohammed y su visión emprendedora no se detiene.

Este joven de 35 años, de tono pausado y un español prolijo, que aprendió a hablarlo con el contacto diario con la gente en Bariloche, montó el año pasado, en plena pandemia, una fábrica de cous cous que hoy tiene capacidad para producir 100 kilos al día y proyección de expandirse mucho más.

“La idea de hacer un negocio propio siempre estuvo y un día, cuando ya estábamos con la pandemia, fui a la panadería a comprar y vi pan árabe en la vitrina. Le dije a mi esposa que iba a hacer pan árabe para vender y ella me dijo: ‘lo que tenés que hacer es cous cous’”. Así se definió lo que hoy es Mama Halima, un cous cous a base de sémola de trigo candeal hecho en Bariloche.

El cous cous es un alimento de referencia mundial y el año pasado la Unesco lo declaró Patrimonio Intangible de la Humanidad, a propuesta de Marruecos, Argelia, Túnez y Mauritania.

Mama Halima es la marca de cous cous barilochense que creó Mohammed, con altos estándares de calidad. Foto: Marcelo Martínez

Se trata de una pasta a base de sémola (cuya materia prima Mohammed compra en Bahía Blanca), que tiene un proceso de elaboración sin conservantes ni aditivos, solo lleva agua y una cocción al vapor, también pasa por un horno de secado para terminar el producto.

El cous cous Mama Halima, que con su nombre homenajea a la madre de Mohammed, llega a la góndola de supermercados, dietéticas y almacenes de productos gourmet de Bariloche con un packaging atractivo, con símbolo árabes y una referencia al desierto del Sahara marroquí, donde en algún momento de su niñez Mohammed vivió con su familia, y su padre combatió como soldado.

El proyecto se gestó y amasó entre abril y mayo del año pasado. “Con la pandemia teníamos mucho tiempo para pensar”, ironizó Mohammed. Por ese entonces trabajaba en el hotel Hampton by Hilton, que debió cerrar temporalmente por la cuarentena estricta de entonces. Y se puso junto a Cecilia a trabajar en el proyecto, en que participó activamente su esposa, constructora y estudiante de arquitectura.

Vendí un auto en pesos para comprar los materiales, pero aumentaron un 40% así que tuvimos que achicar el presupuesto, pero lo hicimos al final”, recuerda de aquellos meses de obra que transitaron de manera acelerada y por su tenacidad y perseverancia, obtuvo rápido la habilitación municipal. Para noviembre estaba todo en condiciones de comenzar a operar.

El primer día de producción Mohammed caminó con sus cajas de cous cous y las presentó en dietéticas y otros negocios de Bariloche. En dos horas y media visitó 11 comercios. Las primeras las regaló y pensó que, si tenía aceptación, podría venderlas fácilmente. Así fue creciendo el negocio y Mohammed sigue acudiendo a cada comercio a mostrar su producto que, según señala, es superior a los importados que se pueden conseguir en Bariloche y ahora tiene las expectativas puestas en llegar a un rincón de las góndolas de una cadena de supermercados de la Patagonia.

¿Hay mercado? Para sorpresa de Mohammed -y de su madre Halima que sigue desde Marruecos este emprendimiento- hay mucho público interesado en el cous cous, aunque él apunta a comercializar directamente con negocios y no al consumidor final. Los que optan por esta pasta de sémola generalmente son personas que buscan comer sano o gente que ha viajado por el mundo ya que el cous cous se encuentra en platos típicos de países del norte de África, pero también en regiones de España y Portugal, generalmente cocinado con verduras y carnes.

Para Mohammed el cous cous está presente en sus comidas casi a diario. Se puede consumir frío o en platos calientes y hay diversas recetas para saborearlo más. Aquí se prepara con agua hirviendo, pero en Marruecos se cocina en una vaporera.

En Marruecos el plato tradicional se llama cous cous con siete vegetales y es una comida de viernes. Las familias preparan en sus casas y llevan a la mezquita, porque el viernes es el día de los musulmanes. Después de la oración y de escuchar al Imán, la gente se queda a comer. Todos llevan cous cous para compartir, incluso recuerdo que yo de chico iba a la mezquita con una cuchara en el bolsillo”, rememora Mohammed respecto de sus tradiciones a unos 10.500 kilómetros de Bariloche.

La idea es expandirme, llegar a más gente, que los que usan cous cous consuman mi producto y los que no lo conocen lo incorporen en sus comidas”.


Espíritu emprendedor ligado a sus orígenes



Mohammed no es cocinero ni proviene del rubro gastronómico, solo es un amante de los platos típicos de Marruecos y a base de recetas de su madre y tutoriales en Youtube, se lanzó en 2016 a abrir en Bariloche una casa de comidas marroquí.

En paralelo a su negocio del cous cous, Mohammed trabaja en el hotel Hampton by Hilton, en el centro de Bariloche. Foto: Marcelo Martínez

En Bariloche le costó conseguir trabajo a pesar de que hablaba varios idiomas como inglés, francés, árabe y bereber, una lengua afroasiática. Antes de llegar a la Argentina trabajaba en una aerolínea en Qatar y gracias a un viaje que realizó a Italia conoció a la barilochense que hoy es su esposa.

Sin saber qué hacer en la cordillera, la idea de una casa de comidas marroquí surgió cuando un día llegó a la verdulería a la que habitualmente asistía en la calle Gallardo, frente al estadio municipal de Bariloche. “Vi al lado de la verdulería un local vacío en alquiler y pensé en poner algo ahí”. Así se gestó el primer emprendimiento de Mohammed en Bariloche cuando todavía no hablaba español fluido.

El local se llamaba Mama Halima, en honor a su madre, y esa marca la mantiene ahora con su cous cous. En el menú ofrecía platos típicos de Marruecos para llevar y algún que otro anexo del mundo árabe. Pero esa odisea no duró más de 9 meses a pesar de que empezaba a funcionar ya que un problema con la instalación de gas lo obligó a descartar su continuidad.

En los días en que analizaba el cierre le llegó una convocatoria para una prueba de trabajo en el hotel Llao Llao, a donde estuvo un tiempo. Luego, en 2019, se sumó al nuevo hotel Hampton by Hilton que se inauguró en el centro de la ciudad, pero renunció a fines del año pasado para dedicarse de lleno a su emprendimiento del cous cous.

Sin embargo, con un nuevo desafío de ampliar la maquinaria de la fábrica, y ante la necesidad de sumar un ingreso extra, Mohammed regresó al hotel en un nuevo puesto y en paralelo se dedica a su negocio.

El espíritu emprendedor lo motiva. “Las personas que venimos de una familia humilde fuimos criados para buscar trabajo hasta que hacemos un click”, señala Mohammed como premisa de su búsqueda.

Sabor

500 gramos
Tiene la caja de cous cous Mama Halima que se consigue en dietéticas, almacenes, casa de productos gourmet y hasta carnicerías. Pronto estará en una cadena de supermercados.


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