Móvil: «Casi cinematográfico»

Por Redacción

CIPOLLETTI (AC).- «Afirmamos que el tema económico nunca fue del cariz que menciona la requisitoria», dijeron los jueces como introducción al análisis del supuesto móvil del crimen, planteado por la acusación.

Fiscalía y querella tomaron varios indicios para sostener esta presunción. Entre ellos, el hecho de que Ana Zerdán pensaba donar sus bienes a su sobrina María Eugenia el 17 de septiembre de 1999, día en que la mataron, y que su concubino Juan Carlos Aguirre pretendía que le dejara todo a su hijo Juan Manuel.

Pero para el Tribunal, el razonamiento de los acusadores en este aspecto presentó «ribetes casi cinematográficos». Los camaristas dijeron que la idea de la víctima de donar sus bienes «venía comentándola desde el año 1987», así que no era «nada novedosa o sorprendente». Y que si bien pudieron haber ocurrido discusiones por esto, «no hay ni siquiera un indicio que fuera la causa del homicidio». «Nadie duda de la capacidad y la inteligencia de Ana, quien siempre se manejó sola y exitosamente. Si su decisión hubiera sido la descripta por la querella, los Aguirre no se hubieran enterado de la fecha en que lo haría. No concebimos, razonablemente, a esta exquisita mujer, que no conocimos, notificando a Juan Carlos Aguirre: 'el lunes voy a lo de Olga (la escribana) y dono mis bienes a María Eugenia porque sino voy a perderlos por tus irresponsabilidades económicas'», expresaron.

Por otra parte, evaluaron cómo era la relación de pareja y las diferencias de personalidades: «la figura firme y luchadora de Ana y la del 'fiolo' de Aguirre, afligido solamente por sus charlas de café, partidas de ajedrez y escapadas amorosas. Ambos mantenían una relación especial que nadie debe juzgar».


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