Muchos interrogantes
Análisis
El acuerdo marco en materia nuclear que concretaron Irán y las potencias mundiales deja abiertas grandes interrogantes: ¿Teherán podrá hacer trampa? Quizá. ¿Estados Unidos u otras partes podrán reaccionar a tiempo? En teoría, sí. ¿Están dispuestos a hacer uso de la fuerza militar? En duda. ¿Un acuerdo definitivo sosegará las preocupaciones de la comunidad internacional sobre las intenciones de Irán? Casi con seguridad no. Sin embargo, el documento informativo sorprendentemente detallado que difundió Estados Unidos dota al presidente Barack Obama de argumentos suficientes para convencer del acuerdo a los escépticos en el Congreso norteamericano y entre los aliados del Oriente Medio. Ello si los negociadores pueden alcanzar ese punto en los próximos tres meses. Como afirmó Obama “el trabajo de ellos, nuestro trabajo, no ha concluido todavía, y no hay garantía de éxito’’. Y los parámetros para concretar un acuerdo integral el 30 de junio todavía incluyen lagunas para Washington y sus socios negociadores. Los límites son vagos sobre la investigación y desarrollo de tecnología avanzada que Irán podría aprovechar para la fabricación de armas nucleares. Los inspectores todavía podrían no conseguir la autorización para ingresar en instalaciones militares iraníes relacionadas antes actividades nucleares. Estados Unidos e Irán ya discrepan sobre la celeridad con que podrían flexibilizarse las sanciones económicas contra Irán. Y la afirmación de Obama de que las sanciones podrían ser restituidas siempre pierde solidez ante el documento informativo estadounidense que describe un “proceso de resolución de disputas’’ consagrado en el acuerdo. Sin embargo, el punto más delicado podría ser aquel en el que las autoridades estadounidenses han puesto énfasis: el “periodo de informalidad’’ que Irán necesitaría para fabricar subrepticiamente un arma nuclear. El acuerdo marco impone un conjunto de restricciones que haría necesario que Irán trabaje cuando menos un año para lograr ese objetivo, en lugar de los dos o tres meses en la actualidad. Obama señala a ese periodo de informalidad más largo como prueba de que es un “buen acuerdo’’ y afirma que ese tiempo es suficiente para que EE. UU. detecte y actúe ante alguna acción secreta iraní para construir una bomba. (AP)
Análisis
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora