Son más de 353 los muertos por las inundaciones en Nepal: reportan al menos 1300 desaparecidos por la riada en la frontera con China
Una gran riada destruyó poblados en la frontera entre Nepal y China. Las autoridades despliegan a más de 4.000 policías y buscan de forma desesperada a 1.300 personas bajo los escombros.
Una pared letal de agua y lodo de varios metros de altura arrasó con comunidades enteras en la región montañosa de los Himalayas, en la frontera entre Nepal y China. El colapso y derrumbe de un glaciar desató una riada repentina que convirtió los valles en trampas mortales.
A casi 24 horas del desastre natural, el saldo oficial asciende a 270 víctimas fatales y más de 1.300 personas desaparecidas, entre las que figuran pobladores locales, trabajadores de infraestructura y turistas extranjeros. Algunas horas después, el reporte oficial difundido por AP News indican que el número de víctimas fatales ascendió a 353.
La fuerza del torrente borró del mapa puentes, caminos y mercados completos en cuestión de minutos, aislando a poblados enteros en terrenos de difícil acceso.
Despliegue de rescate y más de 4.000 policías en la zona del desastre
El Gobierno nepalí movilizó a 4.050 efectivos policiales para las tareas de búsqueda y remoción de escombros. La violencia de la corriente atrapó incluso a las propias fuerzas de seguridad en sus puestos fronterizos: de los contingentes desplegados en el distrito de Rasuwa, 28 agentes permanecen sin contacto tras el colapso de las comisarías de Timure, Rasuwagadhi y Syabrubesi.
El desglose de las víctimas fatales confirmadas por los equipos de rescate abarca múltiples distritos:
- Chitwan: 108 fallecidos (la zona más castigada por el alud).
- Nawalparasi Este: 52 fallecidos.
- Dhading: 27 fallecidos.
- Gorkha: 20 fallecidos.
- Rasuwa: 17 fallecidos.
- Nawalkot: 12 fallecidos.
- Nawalparasi Oeste y Tanahu: 24 fallecidos en conjunto.
En cuanto a los heridos, 66 personas reciben atención médica intensiva en el Hospital Universitario Tribhuvan, el Centro de Trauma de Katmandú y el Hospital Militar Birendra, entre otros centros asistenciales de la capital.
«En media hora dañó todo el mercado»: relatos del colapso
Testimonios de los sobrevivientes en la zona golpeada de Nuwakot grafican la velocidad implacable con la que bajó la riada desde las cumbres heladas. El agua cubrió los segundos pisos de las viviendas y sepultó vehículos bajo metros de fango denso.
Periodistas en Katmandú reportan la pérdida total de señal telefónica con las aldeas de montaña, mientras los equipos técnicos intentan abrirse paso entre laderas desmoronadas y cables de alta tensión caídos.
La comunidad científica coincide en que el fenómeno responde a la aceleración en el derretimiento de las masas de hielo debido al calentamiento global. Las pendientes pronunciadas y los valles frondosos ubicados bajo las cumbres más altas del planeta enfrentan un riesgo creciente de desbordes repentinos de lagos glaciares (GLOF, por sus siglas en inglés).
Con las rutas terrestres cortadas por el barro y la destrucción de puentes clave hacia el Tíbet, las tareas de evacuación dependen casi de forma exclusiva de helicópteros militares, en una carrera contra el tiempo para hallar sobrevivientes entre las toneladas de lodo.
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