Chanta Cuatro: una mezcla de alpargata, vino, caramelos y bochas en Neuquén

El comercio de Ramos Generales funcionaba en la esquina de Perito Moreno y Río Negro de Neuquén. Los niños compraban golosinas antes de ingresar a la escuela 121. Se encontraban con la señora comprando azúcar en terrón y a los parroquianos con su vaso de vino.                                                                                                                                                                                                                                                                                                





Los comercios de la ciudad de Neuquén siempre fueron lugares de comunión vecinal. En general poco importaba el nombre de fantasía que llevaban, eran siempre mencionados por el apellido de las familias propietarias. Pero hubo uno, que quedó en la memoria de los vecinos por su particular denominación.
Se llamaba Chanta Cuatro y estaba ubicado entre los años 50 y 60, en la esquina de Perito Moreno y Río Negro, del Bajo neuquino.

Allí desfilaban diariamente los pequeños comprando golosinas, galletitas sueltas o la famosa refresquina, antes de ingresar a la escuela que estaba enfrente. Se encontraban allí con la señora comprando azúcar en terrón, con el señor probándose unas alpargatas de yute, con un grupo de amigos enfrascados en un partido de bochas y con algunos parroquianos acodados en la barra con sus respectivos vasos de vino, que previamente había sacado el despachante de un tonel de madera.

Ese particular comercio de ramos generales era atendido por don Cirilo, y como todo negocio del rubro era un punto de encuentro para conocer las noticias fresquitas de la ciudad.

Allí había de todo y todo eso fue recordado por aquellos que esas épocas eran niños que concurrían a la escuela 121 y pasaban por Chanta Cuatro, en busca de un delicioso bocado dulce para el recreo. Ellos mismos se reunieron en el grupo de Facebook, Neuquén del Ayer, para recordar el lugar donde actualmente funciona una casa de indumentaria.

«Cirilo me comentaba que por 1950, pasaba el arreo de tropillas de ganado desde las vías a pastorear por debajo de la ruta 22, buscando los viejos cauces o arroyitos».

Oscar Verolin Murphy, uno de los integrantes del grupo de Facebook, Neuquén del Ayer.

“Un día fui a las 10 horas a comprar alpargatas y me invitaron un vasito de vino. No lo pude despreciar”, recordó Jorge Leibovich.

“Todo los escolares, íbamos al Chanta, bella persona, nos daba fiado los caramelos. Después pasaba papá y pagaba”, agregó Norma Sambueza.

“Cirilo me comentaba que por 1950, pasaba el arreo de tropillas de ganado desde las vías a pastorear por debajo de la ruta 22, buscando los viejos cauces o arroyitos con agua”, escribió Oscar Verolin Murphy.
Hoy, la esquina del Chanta Cuatro es totalmente diferente a lo que fue, pero en el recuerdo de sus clientes sigue exactamente igual.


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