Murió en España el cantautor Alberto Cortez



Alberto Cortez, autor de clásicos como “En un rincón del alma”, “Cuando un amigo se va”, “Callejero”, “Mi árbol y yo” y “A partir de mañana”, falleció hoy a los 79 años en Madrid.

El cantautor había ingresado de urgencia el 27 de marzo pasado al Hospital Universitario HM Puerta del Sur, en Móstoles, a las afueras de la ciudad española, debido a una hemorragia gástrica.

La capilla ardiente para despedirlo será instalada a partir de las 17 de hoy en la madrileña sede de la Sociedad General de Autores y Editores, en la Calle de Fernando VI.

Sus canciones le permitieron irrumpir en la Argentina y también triunfar en España. El artista, nacido en la localidad pampeana de Rancul el 11 de marzo de 1940, se valió de una lengua común aplicada a composiciones simples e impactantes para trascender las fronteras, afincarse en España hace casi seis décadas y vivir en el territorio de la canción de autor.

Cortez encontró la manera directa y potente de transmitir esas emociones de la mano de un profuso cancionero plasmado en más de 40 álbumes publicados a ambos lados del Atlántico.

Defensor de la canción como género

Durante una entrevista con Télam en junio de 2009, el trovador defendió ese género porque, dijo, "es el que posibilita contar las cosas que se sienten y es el que permite apreciar una emoción humana”.

En su camino compartió escenarios, discos y proyectos con otros músicos como Facundo Cabral, Estela Raval, Mercedes Sosa y Ricardo Arjona y musicalizó a poetas españoles de la talla de Miguel Hernández y Antonio Machado.

Y obtuvo cuatro Discos de Oro, cuatro Heraldos de Oro, la Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes, mereció el premio Grammy Latino a la trayectoria y a la excelencia musical en Las Vegas y en septiembre de 2007 fue declarado Personalidad Destacada de la Cultura por la Legislatura porteña.

Entonces el músico sostuvo que "Rancul es mi patria y Argentina es apenas un arrabal de mi pueblo", pero enseguida aseguró que "nunca estuve enojado con el país. Sólo reconozco que es ligeramente desordenado y que es necesario que se ordene de una buena vez". 

"Por mi parte -especificó- he hecho uso de la libertad de escoger el sitio de donde quiero vivir y aunque mi esposa es belga y también viví allí, en Holanda y en París, al final (desde 1964) elegí España porque tenía un acercamiento de idiosincracia muy similar al nuestro".

Su relación con la literatura incluyó obra propia volcada en los volúmenes “Equipaje” (1977), “Soy un ser humano” (1985), “Almacén de almas” (1993) y “Por los cuatro costados” (2007).

Aunque nunca dejó la música, Cortez renegaba de la pérdida de espacio del tipo de música que abrazaba y por ello, una década atrás, expresaba: "Uno quiere decir 'sigo vivo y sigo escribiendo'. Estoy con la fuerza necesaria porque una persona que ama lo que hace no tiene por qué abandonar esa actividad".


Agencia Télam | Noticia en desarrollo


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