Nación demora la definición por un subsidio para la CEB que está en una situación complicada

La Cooperativa de Electricidad Bariloche presentó toda la documentación requerida, pero la respuesta no llega. La propuesta oficial consiste en que la entidad local mantenga congeladas las tarifas a cambio de una quita del 30% en la facturación por la compra de energía.




La Cooperativa de Electricidad Bariloche (CEB) apostó a mantener las tarifas congeladas a cambio de un subsidio nacional, pero hasta ahora le fue mal. Sus directivos llevan ya cinco meses a la espera de ingresar a la operatoria propuesta por el gobierno central para sostener el actual cuadro tarifario hasta el año próximo y lograr en compensación una quita en el precio de la energía mayorista que le compra a Cammesa. Sin embargo, el visto bueno la secretaría nacional de Energía no llega nunca.

Desde ese organismo le remitieron esta semana un nuevo pedido “documentación respaldatoria”, que la CEB reunió y envió a las 24 horas, mientras enfrenta una situación económica apremiante, que podría poner en riesgo incluso el pago de sueldos a su personal.

Así lo señaló el presidente de la cooperativa, Carlos Aristegui, al indicar que la demora de Nación los coloca en un escenario “muy complicado”, porque para suscribir el acuerdo propuesto pidieron suspender el proceso de revisión tarifaria con el ente regulador provincial, que ya estaba en pleno desarrollo y hasta tenía fecha de audiencia pública. 

La propuesta de Nación consiste en que las empresas de distribución eléctrica que no discontinuaron sus pagos y están al día con Cammesa (la CEB y unas pocas más en todo el país) puedan acceder a una quita regular del 30% en sus facturas mensuales por compra de energía hasta mayo de 2022, en canje por el congelamiento tarifario.

Para la cooperativa barilochense significaría un ahorro de  22 millones de pesos por mes. El plan comprometido por Nación figura en el presupuesto 2021 y entre las condiciones fijadas originalmente estaba el aval provincial, que la CEB tramitó y obtuvo ante el EPRE.

Aristegui dijo que una vez remitido ese documento consideraban que ya estaba todo listo para sellar el acuerdo y empezar a percibir el beneficio. “Se suponía que ya salía, pero no fue así. Esta semana nos pidieron mucha documentación extra, actas constitutivas de la CEB, antecedentes económicos. Tantas cosas que, si a todos les piden lo mismo, no tendrían ni espacio físico para archivarlo”, aseguró. 

Aristegui comparó las idas y venidas de la gestión ante Nación con “la bufanda de Penélope”. “La verdad que ya casi es una burla -completó-. De todo lo que pidieron ahora no habían dicho nada al principio. De la única manera que se puede entender es que no tengan la plata, o que no quieran seguir adelante con lo que ellos mismos propusieron”. 

Señaló que a pesar de esa dilación la CEB mantiene los pagos puntuales de sus compromisos con Cammesa. Explicó que la política  de estabilidad tarifaria promovida por Nación “beneficia al usuario, pero a la CEB la pone en situación crítica”

Dijo que el sobrecosto que les impone la compra de energía a Cammesa sin descuento alguno y sin compensación en tarifa lo absorben por ahora con la postergación de pequeñas inversiones, reequipamiento para el invierno “y en algún momento puede entrar también en riesgo el pago a los trabajadores”.

Recordó que por esa propuesta la CEB desistió de la revisión tarifaria, en la que aspiraba a un aumento del 32%. Aristegui dijo que su expectativa es que los datos requeridos en estos días por Energía sean el último paso. “Pero no se puede estar seguro de nada. No sabemos qué más nos pueden pedir -afirmó-. Llevamos así cinco meses”. 

El dirigente señaló que esos vaivenes “en algún momento se tienen que terminar. Si no sería más serio que directamente digan que no”. Aristegui dijo que la cobranza de la CEB por los consumos eléctricos de sus asociados “ronda hoy entre el 63 y el 65%”. Está lejos el 92% que registraban en promedio antes de la pandemia y también en cierta medida el 75% que habían alcanzado durante el verano, en coincidencia con la reactivación de la actividad turística, que luego volvió a caer.                  


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