“Neuquén asiste a la muerte de la isla 132”

Redacción

Por Redacción

La ciudad de Neuquén asiste en estos días a la muerte en el cadalso de la isla 132. El método utilizado por las autoridades es la “muerte por privatización”. Dando la espalda al futuro, a la población valletana y hablando en nombre del progreso, las autoridades han otorgado a una empresa llamada Cordineu la facultad de echar cemento y vender lotes en una isla del Limay que sólo y excluyentemente tendría que tener playas, senderos pedestres, ciclovías, miradores, un jardín botánico, un zoológico. Esto es convertirse, hectárea por hectárea, metro a metro, en un parque municipal con las mismas características de desarrollo, protección y legislación que tiene un parque nacional o provincial. El Sr. Jorge Salaburu hace muchos años, siendo concejal, denunció en completa soledad las maniobras delictivas que la privatización de la isla 132 trataba de licuar. Lo que se pretende llevar a cabo es, en mi opinión, criminal. Una ciudad como la nuestra, que crece haciendo metástasis, no puede permitir que el cáncer llegue a sus pulmones, tapando sus alvéolos con cemento. Para perpetrar el crimen, los asesinos se llenan la boca de enunciados ecologistas que buscan distraer a la población. Pero si la isla 132 muere, muere también el río Limay y la luna terminará ahogándose en un lecho convertido en cloaca y plástico. Alejandro Finzi LE 8.598.920 Neuquén

Alejandro Finzi LE 8.598.920 Neuquén


La ciudad de Neuquén asiste en estos días a la muerte en el cadalso de la isla 132. El método utilizado por las autoridades es la “muerte por privatización”. Dando la espalda al futuro, a la población valletana y hablando en nombre del progreso, las autoridades han otorgado a una empresa llamada Cordineu la facultad de echar cemento y vender lotes en una isla del Limay que sólo y excluyentemente tendría que tener playas, senderos pedestres, ciclovías, miradores, un jardín botánico, un zoológico. Esto es convertirse, hectárea por hectárea, metro a metro, en un parque municipal con las mismas características de desarrollo, protección y legislación que tiene un parque nacional o provincial. El Sr. Jorge Salaburu hace muchos años, siendo concejal, denunció en completa soledad las maniobras delictivas que la privatización de la isla 132 trataba de licuar. Lo que se pretende llevar a cabo es, en mi opinión, criminal. Una ciudad como la nuestra, que crece haciendo metástasis, no puede permitir que el cáncer llegue a sus pulmones, tapando sus alvéolos con cemento. Para perpetrar el crimen, los asesinos se llenan la boca de enunciados ecologistas que buscan distraer a la población. Pero si la isla 132 muere, muere también el río Limay y la luna terminará ahogándose en un lecho convertido en cloaca y plástico. Alejandro Finzi LE 8.598.920 Neuquén

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