Neuquén: siete mil personas pidieron el cese de la violencia contra la mujer

Una extensa columna de manifestantes colmó el centro de la capital neuquina.  Los colores de los pueblos originarios se sumaron al verde violeta y rosado que representan: el aborto legal, la ley de emergencia y la lucha feminista.



Foto: Oscar Livera

Foto: Oscar Livera

Los cánticos de las que luchan en contra de la violencia de género se escucharon en todo el centro neuquino. Más de 7 mil personas acudieron a la convocatoria del 25 de noviembre, por el Día de la No Violencia Contra la Mujer.

La bandera principal que encabezaba la manifestación anunciaba: “Ni golpes de Estado, ni golpes a las mujeres, ni golpes a la diversidad”. Las pancartas decían “Nos están matando, Estado responsable”, “A la justicia sexista lucha feminista”, “Emergencia ya!” y “Por infancias libres”.

La marcha comenzó a las 18-30 en el monumento al General San Martín. Se dirigió por la Avenida Argentina hasta Vuelta de Obligado hasta el regreso. Luego se desvió en la diagonal 25 de mayo, fue por Roca hasta Casa de Gobierno. Allí la columna se bifurcó: un grupo se dirigió hacia el consulado de Chile y la otra parte siguió por Rioja.

Las banderas de los pueblos originarios y wiphala se sumaron a los ya tradicionales pañuelos verdes y violetas.

Una agrupación de mujeres mapuches realizó una intervención artística al situarse en la vereda, con parches en los ojos y con el cuerpo escrito con las palabras: fracking, violencia sexual, violencia política. El parche en el ojo es un símbolo de la cantidad de personas que perdieron la visión de un ojo por participar en las manifestaciones populares en Chile.

Durante la manifestación se acentuó una transversalidad de las revueltas que están sucediendo en América Latina. El rechazo al golpe de Estado en Bolivia y el repudio a la violencia institucional de las Fuerzas Armadas de Chile sobre los manifestantes también fueron eco de la protesta.

La agrupación feminista Mumalá realizó pancartas en formas de mariposa, el símbolo que utilizaban las hermanas Mirabal y que dio origen a la conmemoración. Cada mariposa tenía el nombre de una víctima de femicidio como Elma Hernández y Cielo López.

Los gritos en altavoz arengaban el paso de las mujeres, que con mucha fuerza debían mantener en pie los carteles que pretendía tirar las intensa ráfagas del viento. “Se cuidan, se cuidan los machistas, América Latina va a ser toda feminista”, repetían una y otra vez.


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