“No debemos pensarnos como tan únicos”

Redacción

Por Redacción

Días pasados el Sr. Alejandro Flynn emitió una serie de opiniones en esta misma sección. Mas allá de que todos tenemos la libertad de opinar lo que queramos, quisiera puntualizar un hecho mencionado por él y también emitir mis propias opiniones. El bombardeo criminal a Plaza de Mayo del 16 de junio de 1955 fue un hecho demencial, cruel, insensato. Debemos acordar en ello aunque me parece que también debemos conocer los hechos lo mejor posible. No está acreditado que hayan muerto cuarenta niños que iban en un ómnibus. No hay una cifra precisa de las víctimas. En el libro “Ataque a Casa Rosada”, el Dr. Horacio Rivara menciona un número aproximado de 200 personas muertas, citando las fuentes. Otra investigación oficial contabiliza 308 muertos, aunque aclara que la cifra es incierta. Ninguna menciona a los 40 niños. Por supuesto que esto no disminuye en nada lo ominoso de la acción. Un repaso rápido de otros hechos abominables nos puede mostrar que tampoco es único. La represión del Ejército chino a los estudiantes en Tiananmen, al ataque de Saddam Hussein contra la población civil kurda, la situación de crueldad extrema que el Ejército de Sudán ejerció (por acción y omisión) sobre la población de Darfur son unos pocos ejemplos de ejércitos regulares que arremeten contra su propio pueblo. Estoy seguro de que una investigación seria podría escribir un libro de varios tomos sobre hechos similares. Me parece que no debemos pensarnos como tan únicos. Más bien creo que somos un pueblo más de la Tierra con sus bondades y miserias. Con penurias similares y esperanzas compartidas con otros pueblos. Ni siquiera creo que seamos tan únicos en la represión brutal que sufrimos. El pueblo nicaragüense y el salvadoreño sufrieron embates similares desde el Estado. También la desaparición de personas es un hecho brutal de actualidad en México, aunque no es ejercido desde el Estado. Me parece que la dimensión de la tragedia de los desaparecidos no cambia en ningún caso. Me parece también que la mayoría de los argentinos ha aprendido a respetar los derechos humanos. Algunos con más dificultades que otros. Nos lo han enseñado los diferentes organismos de derechos humanos que hay en el país. Creo que ya hay muy poca gente que crea que los izquierdistas deban ser eliminados. Yo viví esa época. Me parece un gran progreso. Aunque debamos mejorar y mantenernos atentos para que no se vulnere ningún derecho esencial. Tampoco somos únicos en ello. De paso, quisiera recordar que una norteamericana (Eleanor Roosevelt) fue una gran impulsora de la Declaración Universal de los Derechos Humanos en las Naciones Unidas. Estados Unidos también tiene sus grandezas y miserias. El resto de las opiniones en las cuales el Sr. Flynn alaba una determinada gestión y descalifica otra creo que deberían ser objeto de muchas conversaciones que tal vez nos permitirán obtener una síntesis en sentido hegeliano que resuelva un pasado controvertido y permita a los más jóvenes creer que el futuro puede ser mejor. Más allá de los que circunstancialmente gobiernen. Alberto R. Castro DNI 11.977.658 Cipolletti

Alberto R. Castro DNI 11.977.658 Cipolletti


Días pasados el Sr. Alejandro Flynn emitió una serie de opiniones en esta misma sección. Mas allá de que todos tenemos la libertad de opinar lo que queramos, quisiera puntualizar un hecho mencionado por él y también emitir mis propias opiniones. El bombardeo criminal a Plaza de Mayo del 16 de junio de 1955 fue un hecho demencial, cruel, insensato. Debemos acordar en ello aunque me parece que también debemos conocer los hechos lo mejor posible. No está acreditado que hayan muerto cuarenta niños que iban en un ómnibus. No hay una cifra precisa de las víctimas. En el libro “Ataque a Casa Rosada”, el Dr. Horacio Rivara menciona un número aproximado de 200 personas muertas, citando las fuentes. Otra investigación oficial contabiliza 308 muertos, aunque aclara que la cifra es incierta. Ninguna menciona a los 40 niños. Por supuesto que esto no disminuye en nada lo ominoso de la acción. Un repaso rápido de otros hechos abominables nos puede mostrar que tampoco es único. La represión del Ejército chino a los estudiantes en Tiananmen, al ataque de Saddam Hussein contra la población civil kurda, la situación de crueldad extrema que el Ejército de Sudán ejerció (por acción y omisión) sobre la población de Darfur son unos pocos ejemplos de ejércitos regulares que arremeten contra su propio pueblo. Estoy seguro de que una investigación seria podría escribir un libro de varios tomos sobre hechos similares. Me parece que no debemos pensarnos como tan únicos. Más bien creo que somos un pueblo más de la Tierra con sus bondades y miserias. Con penurias similares y esperanzas compartidas con otros pueblos. Ni siquiera creo que seamos tan únicos en la represión brutal que sufrimos. El pueblo nicaragüense y el salvadoreño sufrieron embates similares desde el Estado. También la desaparición de personas es un hecho brutal de actualidad en México, aunque no es ejercido desde el Estado. Me parece que la dimensión de la tragedia de los desaparecidos no cambia en ningún caso. Me parece también que la mayoría de los argentinos ha aprendido a respetar los derechos humanos. Algunos con más dificultades que otros. Nos lo han enseñado los diferentes organismos de derechos humanos que hay en el país. Creo que ya hay muy poca gente que crea que los izquierdistas deban ser eliminados. Yo viví esa época. Me parece un gran progreso. Aunque debamos mejorar y mantenernos atentos para que no se vulnere ningún derecho esencial. Tampoco somos únicos en ello. De paso, quisiera recordar que una norteamericana (Eleanor Roosevelt) fue una gran impulsora de la Declaración Universal de los Derechos Humanos en las Naciones Unidas. Estados Unidos también tiene sus grandezas y miserias. El resto de las opiniones en las cuales el Sr. Flynn alaba una determinada gestión y descalifica otra creo que deberían ser objeto de muchas conversaciones que tal vez nos permitirán obtener una síntesis en sentido hegeliano que resuelva un pasado controvertido y permita a los más jóvenes creer que el futuro puede ser mejor. Más allá de los que circunstancialmente gobiernen. Alberto R. Castro DNI 11.977.658 Cipolletti

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