“No dibujaría un dinosaurio violeta, aunque no se sepa de qué color era”

Lo dijo el paleoartista Jorge González. Desde los 3 años, quedó fascinado con los animales prehistóricos, y se dedica a reconstruirlos en dibujos y esculturas. Vive en Jujuy y varias de sus obras se exhiben en paseos y museos de la Patagonia.




De alguna manera, los paleoartistas devuelven “vida” a los animales extintos hace millones de años como los dinosaurios. “No los inventamos. Los reconstruimos y mostramos cómo podrían haber sido”, contó Jorge González,  ilustrador científico, escultor y uno de los grandes paleoartistas del continente. Para hacer esas tareas, se vale de un alto grado de análisis, horas de estudio sobre paleontología, paleobotánica, geología, anatomía del cuerpo humano y animal, y de mucha pasión. Nació en Lanús en 1977, y desde los 17  años se dedica a representar la vida prehistórica. Vive en Jujuy,  varias de sus obras están presente en dibujos y esculturas en museos y paseos de Patagonia Norte, y dialogó con RIO NEGRO

P- ¿Cómo surge su interés por el paleoarte?

R- A los tres años mamá y una tía me llevaron al Museo de La Plata y desde ese momento no paré de dibujar dinosaurios. Conseguía libros, veía documentales y películas. En esa época no había información como ahora e iba a buscarla a la biblioteca. A los 17 años le llevé a un paleontólogo de Buenos Aires mis mejores trabajos y me contrató. Cuando arranqué había dos paleoartistas que trabajaban con el doctor José Bonaparte: el biólogo y paleoartista José Luis Gómez, que fue como el padre de todos y Bernardo Gonzáles Ríos. Por mucho tiempo éramos los únicos que nos dedicamos a este campo y luego se sumaron Carlos Papolio y Jorge Blanco. 

P- En Río Negro hay dibujos, esculturas suyas y hasta le dio el nombre a un dinosaurio ¿Cómo fue la experiencia?

R- Trabajé mucho en el sur. En el Parque Nahuelito, en Bariloche, hay varias esculturas realizadas a tamaño natural. En Ingeniero Jacobacci, hicimos al inicio de la pandemia dos dinosaurios para exteriores para un paseo que habrá en la Ruca Tecnológica, y en el Museo Patagónico de Ciencias Naturales de Roca hay trabajos de esculturas y dibujos míos. Tengo un especial aprecio por Rio Negro por todo lo que trabajé ahí. Con mi hermano Fabián encontramos una especie de dinosaurio en Cerro Policía, cerca de Cipolletti, en las expediciones del paleontólogo Sebastián Apesteguía y nos la dedicaron. Tiene nuestro apellido. Es el Buitreraptor gonzalezorum, que significa “buitre rapaz de Fabián González y Jorge González”. 

P-¿Cómo define al paleoarte?

R- Es un poco de pasión, disciplina, estudio, de equivocarse y no volver a equivocarse en lo mismo, de remar contra la corriente, contra lo que dicen los amigos, la familia, una sociedad donde un jugador de fútbol gana 50 veces más que vos. Tu trabajo aparece en el New York Times o es tapa de las revistas de ciencia más importantes del mundo, pero cobraste solo dos pesos. Tal vez nunca puedas comprarte una casa por dedicarte algo que te gusta mucho. 

El paleoartista González trabaja para científicos del país y de otras partes del mundo. Los paleontólogos lo llaman para pedirle dibujos de las especies de animales prehistóricos que descubren. Las ilustraciones se publican en revistas científicas y libros.

P-¿Qué se necesita para ser un buen paleoartista?

R-Deben interesarse en paleontología y no todos lo hacen . Muchos vieron Jurassic Park y creen que son paleoartistas. No se trata de copiar. Los dinosaurios son muy diferentes a lo que sale en las películas. Eso es entretenimiento. Es emocionante hacer monstruos que se comen a la gente o que tienen ojos verdes de cocodrilo, pero cuando hay que representar algo de forma científica se produce el choque y te das cuenta quién tiene aptitud para copiar y quién tiene talento como paleoartista.

P-¿Cómo se hace el trabajo?

R- Hay muchos investigadores de primer nivel en Argentina, estamos muy bien vistos en el mundo. Yo trabajo para científicos del país y de otras partes del mundo. Los paleontólogos me llaman para pedir dibujos. Me dicen, por ejemplo, que en dos meses presentarán una especie nueva. Ellos ya tienen todo el trabajo listo pero necesitan mostrarlo. Me cuentan las características y me dan libertad sobre en qué actitud presentarlo. Mando un boceto y lo vamos corrigiendo. 

En 2020, el paleoartista Jorge González participó en la producción de réplicas de dinosaurios en Jacobacci. Uno de los animales reconstruidos es un dinosaurio herbívoro de la familia de los hadrosaurios que se llama Secernosaurus. Foto de archivo: Jorge González

P- Si faltan datos sobre los animales que descubren, ¿cómo lo resuelven en el dibujo?

R- Es lo más interesante. Yo soy conservador. No dibujaría un dinosaurio violeta, aunque no sepamos de qué el color era. Trato de ver las conexiones. Hay ejemplares que no tienen nada que ver con lo que hay en día y hay que interpretar, unas veces con el paleontólogo y otras tantas solo. Se generan interpretaciones que discutimos. Imaginar es un ejercicio diario y lo que más me gusta. El desafío es imaginar y reconstruir cómo se vería esa especie, qué estaría haciendo y que todo resulte creíble. Me gusta que el dibujo lleve a la gente a sentir que lo está viendo. 

P-¿Y cómo  hace las esculturas? 

R- Soy muy metódico. Arranco con una buena guía, porque son muy caras y una cosa es equivocarse con el lápiz y papel, pero en una escultura son miles de pesos. Cuando se trabaja con esculturas se hace con un equipo. Convoco a escultores o paleoartistas. He trabajado con Abel Montes de Córdoba, Andres Rojas, Lautaro Rodríguez Blanco de Buenos Aires, Diego Barleta de La Plata, y Martina Charnelli, entre otros. 

P-¿Cómo se formó?

R-Estudié en la Escuela de Bellas Artes Carlos Morel de Quilmes. Cuando le planteaba a los profesores lo que quería hacer, me miraban como diciendo “sentate a hacer naturaleza muerta”. Pero tuve un profesor que me enseñó el modo de trabajo profesional del ilustrador. Si no te acercas a otro paleoartista que te enseñe o si no encontrás un curso de capacitación, resulta difícil.Los paleoartistas con dedicación completa somos muy pocos aún en el país. Además de hacer dibujos y esculturas, hoy doy  cursos de paleoarte para niños y adultos.


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“No dibujaría un dinosaurio violeta, aunque no se sepa de qué color era”