No hablaron del crimen en la terminal
Un hombre y sus dos hijos siguen presos en Viedma por el ataque.
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VIEDMA (AV).- Los tres detenidos por el homicidio del joven Martín Marín se abstuvieron de declarar ante el juez Carlos Reussi. Carlos Güenumil, de 46 años, y sus hijos Julio (32) y Ariel (18) se mantuvieron en silencio por recomendación del defensor oficial que los asiste, Marcelo Chironi. Pasado el mediodía todos fueron trasladados a tribunales y finalizado el trámite de las indagatorias fueron derivados al Penal de Viedma. Los tres fueron detenidos cuando intentaban escapar, en la tarde del sábado pasado, de la terminal de ómnibus de Viedma. Al ser interceptados por la Policía llevaban elementos que habrían sido usados para golpear brutalmente al joven Marín, de 26 años, como un trozo de cadena y un hierro. La víctima murió producto de una puñalada en el tórax pero también presentaba fuertes golpes en el cráneo. Algunos habrían sido propinados con el puño envuelto en una gruesa cadena. El cuchillo fue también secuestrado en la terminal. No se descarta la participación de una cuarta persona en el hecho, hasta el momento no identificada ni asegurada su presencia en el ataque a la víctima. El crimen comenzó cerca de las 17:30 del sábado cerca de una plazoleta ubicada a unos 400 metros de la terminal. La superioridad numérica de los atacantes, más los elementos que portaban, obligaron al joven a huir en busca de ayuda. La terminal fue el lugar más cercano para resguardarse. A toda carrera ingresó al edificio, perseguido por sus agresores, y mientras subía las escaleras hacia la confitería del primer piso gritaba por auxilio. El policía de consigna en el lugar lo escuchó y siguió sus pasos pero fue frenado por los agresores que manipulaban un cuchillo. La persecución encarnizada generó que Marín se arrojara desde más de cuatro metros de altura para caer en el pasillo de las boleterías y desde allí siguió corriendo hacia el exterior, pero fue alcanzado por sus agresores. En un espacio verde de la misma terminal, muy cerca de donde estacionan los taxis, lo golpearon brutalmente y no conformes con ello lo apuñalaron en el pecho, provocándole la muerte en el instante. Cuando el padre y sus dos hijos –que residen en la misma calle Guido de la terminal, a un par de cuadras– se daban a la fuga fueron detenidos por la Policía. Marín hacía un par de meses que había salido en libertad luego de cumplir una condena de tres años por la muerte del joven Luis Vera, asesinado el 2 de enero de 2006 en el marco de una gresca a la salida de un boliche en Viedma.
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