No pasan

Columna semanal

Por Redacción

El disparador

El domingo pasado me quedé trabajando hasta re tarde. Después de que se fue toda la gente, tuve que esperar a que terminaran de desarmar y limpiar todo ese circo que montan para la Copa Davis. Y los giles que se van últimos somos nosotros, los guardias de seguridad.

La cuestión es que cuando me estaba por ir apareció esa mina de prensa. Una flaquita. Se metió en la oficina y se cambió ahí nomas. Se sacó la pollera y tenía toda la calza pegada. Tremendo. Se puso el jean, ahí. Y me dice, Maxi, pasa que estoy reventada. Sí, sí, la miraba yo y no le decía nada de lo que se me ocurría por dentro.

La minita es re zarpada para hablar, eh. Me acuerdo la primera vez que fui a Tecnópolis, el año pasado, para la Copa Davis. El primer día me dice que no deje pasar a nadie por esa puerta sin la cinta amarilla. Al rato, empezaron a caer todos: que no, porque yo soy el jefe de prensa, yo soy el jefe de esto, yo el jefe de lo otro, yo soy el jefe del jefe de este, yo soy el jefe del jefe del jefe de Montoto. Listo, pasaron casi todos.

Al final del día, me cagaron a pedos. “No dejés pasar nadie, te estoy diciendo. Vos sos boludo o te hacés. Si no tienen la cintita amarilla, no pasa nadie”, me dijo la minita. Listo, ¿no pasa nadie por más que venga el dueño? Que no, me dice, no pasa nadie, ni la presidenta pasa si no tiene cintita. Liiiisto.

Al otro día los agarré a todos. No pasa, afuera, les decía a los que no tenían la cinta. Ahí ya me empaqué. Hoy no me caga a pedos nadie, dije. Que no, que yo soy el jefe del jefe de… Bueno, yo soy el de seguridad y vos no pasás si no tenés la cintita. Que no, que no sé qué… Bueno, andá y buscá la cinta, les decía. A todos los saqué. Al siguiente día, otra vez lo mismo. No pasa nadie sin la cinta. Listo, pum, todos se ponían la cintita. Mirá como tengo la cintita, me decían. Liiiisto.

Al tercer día ya venían todos con cinta. Y en eso cae el tipo que creó Tecnópolis. Un viejo grandote, de barba. No pasa señor, le digo. ¿Vos sabés quién soy yo? Yo soy el creador… Listo, yo soy el de seguridad, ¿y? Ahí me dice, vos sabés que podés perder… Lo interrumpo y le digo que está bien, yo puedo perder el trabajo pero usted sin la cinta no entra. ¿Por orden de quién? Por orden de Montoto, le digo. Si usted no se pone la cinta, no pasa. Si usted es el creador de esto, el jefe, el jefe del jefe, usted dio la orden y dijo que por acá no pasan sin cinta. Usted tiene que dar el ejemplo. El tipo dice, no pero… No pasa, le digo. Y se fue a poner la cinta nomás. Gracias, le digo. Gracias caballero, me dice.

Claro, todos querían ver el partido desde ahí. Yo estaba en la parte de abajo, en una esquina de la tribuna, cerca de los tenistas. Y no pasás, no pasás. A la mierda me van a querer pasar a mí… Me re veduguearon el primer día, me cagaron a pedos. Liiisto, ahora no pasa nadie.

Encima saqué a dos de Boca, que ni los había reconocido. Sí, está bien, eran futbolistas, pero no pasan. Andá por otro lado, si querés. Después vino la minita esa de prensa y me pregunta qué pasaba con los jugadores.

Y yo le digo: “Si vos me decís que no pasa nadie, no pasa”. Y me dice, no, bueno, está bien. Obvio que está bien.


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