No quedan sospechosos del doble crimen en Viedma

Los tres adolescentes que estaban imputados fueron sobreseídos. No hay evidencia que demuestre que estuvieron en la casa de los ancianos Paulina Valenzuela y Félix Ochoa.

Redacción

Por Redacción

Viedma

VIEDMA (AV).- El doble homicidio del matrimonio de Félix Ochoa y Paulina Valenzuela, de 86 y 78 años respectivamente, volvió a foja cero.

En realidad, el juez penal Favio Igoldi dictó el sobreseimiento de los tres menores punibles que estaban acusados y la causa regresó a la fiscalía a cargo de Paula Rodríguez Frandsen.

Sobre esos jóvenes pesaba desde octubre del año pasado una falta de mérito que debió convertirse en sobreseimiento ante el paso del tiempo sin que haya sido incorporada ninguna prueba que indicara la presencia de esos menores de edad en la vivienda del matrimonio el día del hecho.

Del interior de esa casa de Guido al 700 fueron levantadas huellas de distinto tipo, incluido ADN, pero ninguna de ellas vinculó a los jóvenes. Es decir que la muerte de los dos ancianos sigue impune y en el marco de la investigación.

En su momento y por solicitud de Promoción Familiar, el juez Igoldi dispuso que uno de los jóvenes de 16 años continuara el tratamiento al que había sido sometido externado y otro bajo internación.

Félix Ochoa y Paulina Valenzuela fueron encontrados sin vida en el atardecer del 13 de agosto del año pasado en su casa, cuya puerta de ingreso estaba cerrada sin llave y sin rastros de haber sido violentada.

En las mismas condiciones estaba la reja que protege el frente de la vivienda. Paulina estaba sin vida en el dormitorio matrimonial y Félix en el sector de la cocina. Ambos tenían sus manos atadas, situación que les habría generado un extremo estrés, sumado a la violenta vivencia del asalto. Esas graves circunstancias más la vulnerabilidad de dos personas mayores provocaron la muerte de ambos por un paro cardiorrespiratorio atraumático, de probable origen cardíaco.

Los dos abuelos murieron con horas de diferencia producto de esa deficiencia cardíaca. No fueron golpeados pero sólo bastó que los dejaran con las manos atadas en diferentes sectores de la vivienda para que ambos perdieran la vida en la desesperación por tratar de salvarse, pedir ayuda o auxiliarse uno a otro.

En la cocina fue encontrado Félix con signos de haber estado en el piso dando vueltas en un intento por incorporarse, a pesar de sus dificultades motrices por problemas en una cadera.

El desesperado intento por desatarse las manos le habría provocado lesiones sangrantes en las muñecas, acelerando un proceso que lo llevó a la muerte. El o los delincuentes se llevaron elementos de valor y una suma de dinero importante cuyo monto nunca fue determinado.


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