“No quería matarlo, él disparó primero”
BARILOCHE (AB) – Hasta ahora, el autor del disparo no había querido hacer declaraciones ni a la Justicia ni a prensa. “Río Negro” conversó con él y con su familia. El accionar de Alonso, según su versión, no habría sido el intento del policía por detener a un sospechoso, sino el de aleccionar a un cazador por no quererlo participar del lucrativo negocio de la venta de carne de ciervo. Ya estaba oscuro cuando Maripi Paillalef ingresó a Pilcaniyeu con su Renault 12, verde, modelo ‘87. El cazador de 20 años vio en la entrada del pueblo a la camioneta policial con el subcomisario solo en su interior. “Para mí estaba patrullando como siempre, hasta que empezó a seguirme y arrimó la camioneta como queriendo tocarme”, dijo a “Río Negro” el acusado. Afirmó que aceleró a fondo porque llevaba en su coche, además de un ciervo hembra recién cazado, su arma, la que en teoría no debía poseer. “Yo sabía que podía registrarme y encontrar mi rifle, era ilegal que lo tuviera”, reconoció. “Yo no quería matarlo, estaba muy oscuro, no se veía nada, mi intención era disparar a la camioneta, asustarlo y salir corriendo, estaba muy asustado, si yo nunca había estado en una situación tan extrema”, le dijo el joven a este diario. “Yo y mi mamá estábamos en la casa cuando escuchamos el choque, fue un ruido muy fuerte, mi mamá salió a la calle y ahí fue que empezó a disparar Alonso. Ella le decía a mi hermano ‘metete, metete’ pero él seguía ahí, afuera”, contó Andrea Paillalef, la hermana del cazador. Miripi Paillalef se dedica a la caza desde los ocho años. Comenzó con las libres y para los 20 ya era experto cazador de ciervos. Al mismo tiempo el joven denotaba especial interés por los estudios y en especial por las matemáticas. Fue alumno destacado en el secundario y cuando atentó contra Alonso cursaba administración de empresas de la Universidad Fasta. Por entonces, él y su hermana alquilaban un departamento justo frente al centro de estudios. Hoy, asegura que entre él y Alonso no había ninguna rencilla o asunto peligroso en disputa. O al menos eso pensó hasta la noche en que Alonso presuntamente le disparó con su reglamentaria. “No entiendo por qué este hombre llegó a ese extremo, no lo sé, yo nunca tuve un problema con él, pasaron cosas pero nada que me hiciera suponer que iba a actuar así”, reflexiona. También afirma que a principios de 2012 recibió alrededor de cinco llamadas de Alonso en las que éste le pedía que le venda carne de ciervo a un precio muy bajo: 10 pesos el kilo. “Ese era el único tema que teníamos, el quería los mejores cortes a 10 pesos y yo no quería venderle nada a él”, recuerda. El policía, según la versión del acusado, apeló a la ayuda de otros policías para tratar de convencerlo. Al ver que no había respuesta, un día, mientras Maripi Paillalef andaba en su coche por el pueblo, lo detuvo y le advirtió: “te voy a empapelar un arma”. Quería decir que le iba a poner un arma en el coche para apresarlo cometiendo un delito.
BARILOCHE (AB) - Hasta ahora, el autor del disparo no había querido hacer declaraciones ni a la Justicia ni a prensa. “Río Negro” conversó con él y con su familia. El accionar de Alonso, según su versión, no habría sido el intento del policía por detener a un sospechoso, sino el de aleccionar a un cazador por no quererlo participar del lucrativo negocio de la venta de carne de ciervo. Ya estaba oscuro cuando Maripi Paillalef ingresó a Pilcaniyeu con su Renault 12, verde, modelo ‘87. El cazador de 20 años vio en la entrada del pueblo a la camioneta policial con el subcomisario solo en su interior. “Para mí estaba patrullando como siempre, hasta que empezó a seguirme y arrimó la camioneta como queriendo tocarme”, dijo a “Río Negro” el acusado. Afirmó que aceleró a fondo porque llevaba en su coche, además de un ciervo hembra recién cazado, su arma, la que en teoría no debía poseer. “Yo sabía que podía registrarme y encontrar mi rifle, era ilegal que lo tuviera”, reconoció. “Yo no quería matarlo, estaba muy oscuro, no se veía nada, mi intención era disparar a la camioneta, asustarlo y salir corriendo, estaba muy asustado, si yo nunca había estado en una situación tan extrema”, le dijo el joven a este diario. “Yo y mi mamá estábamos en la casa cuando escuchamos el choque, fue un ruido muy fuerte, mi mamá salió a la calle y ahí fue que empezó a disparar Alonso. Ella le decía a mi hermano ‘metete, metete’ pero él seguía ahí, afuera”, contó Andrea Paillalef, la hermana del cazador. Miripi Paillalef se dedica a la caza desde los ocho años. Comenzó con las libres y para los 20 ya era experto cazador de ciervos. Al mismo tiempo el joven denotaba especial interés por los estudios y en especial por las matemáticas. Fue alumno destacado en el secundario y cuando atentó contra Alonso cursaba administración de empresas de la Universidad Fasta. Por entonces, él y su hermana alquilaban un departamento justo frente al centro de estudios. Hoy, asegura que entre él y Alonso no había ninguna rencilla o asunto peligroso en disputa. O al menos eso pensó hasta la noche en que Alonso presuntamente le disparó con su reglamentaria. “No entiendo por qué este hombre llegó a ese extremo, no lo sé, yo nunca tuve un problema con él, pasaron cosas pero nada que me hiciera suponer que iba a actuar así”, reflexiona. También afirma que a principios de 2012 recibió alrededor de cinco llamadas de Alonso en las que éste le pedía que le venda carne de ciervo a un precio muy bajo: 10 pesos el kilo. “Ese era el único tema que teníamos, el quería los mejores cortes a 10 pesos y yo no quería venderle nada a él”, recuerda. El policía, según la versión del acusado, apeló a la ayuda de otros policías para tratar de convencerlo. Al ver que no había respuesta, un día, mientras Maripi Paillalef andaba en su coche por el pueblo, lo detuvo y le advirtió: “te voy a empapelar un arma”. Quería decir que le iba a poner un arma en el coche para apresarlo cometiendo un delito.
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