“No recordar es perpetuar el genocidio”
El centenario de la tragedia armenia actualizó el debate, con el papa como protagonista. Un analista internacional destaca los efectos negativos del negacionismo, como las recientes matanzas del EI en la región.
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Un siglo después, la herida sigue abierta. No sólo porque las atrocidades vividas por el pueblo armenio en 1915 y 1917 siguen en la memoria de millones de descendientes, sino porque la negación del genocidio sigue generando consecuencias en Medio Oriente hoy, con nuevas matanzas de civiles inocentes por razones de religión, etnia o política en los mismos escenarios, según algunos expertos.
A pocos días de la conmemoración internacional del centenario del denominado genocidio armenio, la polémica con Turquía, que se niega a calificar de esta forma las matanzas ocurridas en los albores de la Primera Guerra Mundial se reavivó con varios hechos diplomáticos.
• El papa Francisco, durante un acto religioso donde se recordó la masacre, calificó el domingo los hechos como “el primer genocidio del siglo XX”. El lunes, el gobierno turco convocó al embajador del Vaticano a dar explicaciones.
• El gobierno estadounidense llamó el martes al “reconocimiento pleno y franco” de los hechos, pero evitó calificar la tragedia de “genocidio”. En la misma sintonía, la ONU señaló que la matanza de civiles a manos del Imperio Otomano fue “un crimen atroz” y que se deben “establecer los hechos” a través de una investigación histórica, pero señaló que esa organización no la considera un genocidio.
• El miércoles , el Parlamento Europeo “alentó” a Turquía a que “aproveche las conmemoraciones” del centenario “para reconocer el genocidio y allanar el camino para una verdadera reconciliación entre los pueblos turcos y armenios”.
La respuesta turca a las críticas no se hizo esperar. “Sea cual sea el pronunciamiento, me entrará por una oreja y me saldrá por la otra”, declaró un ofuscado presidente turco Recep Tayyip Erdogan antes de la votación europea. Poco antes había señalado que “cuando los líderes religiosos se ponen en historiadores a menudo dicen estupideces y delirios”, en referencia a las palabras de Francisco. Y el primer ministro turco agregó que tanto el Parlamento Europeo como el pontífice integran un “frente maligno” que pretende desprestigiar a su país.
Historia y actualidad
Para el especialista en temas de seguridad internacional en Latinoamérica, el Cáucaso y Medio Oriente Khatchik Derghougassian, el reciente pronunciamiento del papa Francisco sobre el genocidio tiene valor, no tanto por hablar del genocidio en sí sino por su capacidad de “quebrar” el bloqueo político promovido por Turquía para debatir el tema, al tiempo que actualiza y liga el ocultamiento de las masacres históricas con las matanzas a cristianos y otras minorías como los kurdos o yazidíes que se vienen sucediendo actualmente en zonas de Siria e Irak controladas por los extremistas de Estado Islámico.
Sobre la polémica que levantó el pronunciamiento de Francisco, Derghougassian, de origen armenio y profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad de San Andrés, señala que “el hecho más importante no ha sido el pronunciamiento de la palabra ‘genocidio’. En su visita a Armenia en 2001, en ocasión de los 1.700 años de la adopción del cristianismo como religión oficial, Juan Pablo II ya había visitado el monumento de Dzidzernagapert, dedicado a los mártires del genocidio, donde rezó con el catolicós de Todos los Armenios, Karekin II”, recordó.
“Por lo tanto, la importancia del discurso del papa no radica en el reconocimiento del genocidio de parte del Vaticano, que abrió sus archivos, donde se encontraron aún más pruebas y testimonios históricos acerca de la naturaleza del crimen contra los armenios”, señaló Derghougassian. También recordó que lo de Francisco tampoco es novedad: “El cardenal Bergoglio en varias oportunidades había recordado públicamente el genocidio” en Argentina.
Para este doctor en Estudios Internacionales por la Universidad de Miami “hay dos mensajes fuertes en el discurso del papa y, creo, son los que más impactaron e hicieron que sus palabras tengan la repercusión internacional que tuvieron, al tiempo que enojaron al grado de absurdo al gobierno de Erdogan. El primer mensaje tiene que ver con el negacionismo: no recordar el crimen es la perpetuación del genocidio. El segundo mensaje concierne a la situación de los cristianos en el Medio Oriente que, tal como lo dijo Francisco, igual que los armenios en 1915, hoy son blanco de matanzas atroces u obligación de abandonar sus tierras”, explica.
“Son estos dos mensajes los que subrayan la relevancia de la actualidad de un genocidio que Turquía sigue negando; hay una correlación importante entre la continuidad de una política de negación del crimen y la facilitación logística y apoyo secreto que Ankara les brinda a los militantes islamistas en Irak y Siria”, sostiene el académico.
Der Zor y el Estado Islámico
“No es una casualidad que en Der Zor, el desierto sirio donde deportaron a los armenios y que se reconoce como el ‘Auschwitz’ de los armenios, la iglesia de los Santos Mártires, inaugurada en 1991 y lugar de peregrinaje todos los 24 de abril para la conmemoración del genocidio, haya sido dinamitada el 23 de septiembre de 2014, el día de la independencia de Armenia, por parte de los militantes del llamado Estado Islámico que en junio habían ocupado Mosul en Irak y rápidamente dominaron el territorio entre Irak y Siria, incluyendo la provincia de Der Zor”, señala Derghougassian. Y resalta que mientras el papa pronunciaba su discurso “se intensificaron los bombardeos en la ciudad de Alepo por parte de los islamistas que tomaron como blanco el barrio de Suleimanía, que es donde están muchas de las instituciones de la comunidad armenia”.
Por esto, el catedrático considera que actualmente no cree “que el pronunciamiento de la palabra ‘genocidio’ sea relevante. Falta, por supuesto, su reconocimiento por parte de potencias como Estados Unidos o el Reino Unido, que siguen con la hipocresía de buscar juegos de palabras con tal de evitar ‘la palabra con G’, como se dice en Estados Unidos, y no enojar a Turquía. Falta evidentemente que Turquía reconozca el genocidio como Estado, pues quizá el mayor logro de la lucha por sacar del ‘olvido’ el genocidio en los pasados cien años ha sido la convicción de sectores democráticos y progresistas en la sociedad turca que tienen el coraje de mirar críticamente a su pasado pese a la penalidad prevista por ley a quienes ‘insultan’ la identidad nacional”, sostiene.
Argentina, el país con la mayor colectividad armenia de América Latina, sigue de cerca el debate y prepara diversos actos para recordar el centenario del genocidio armenio. El martes, en medio de la crisis entre Ankara y el Vaticano, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner recibió a representantes de la comunidad armenia en el país. La delegación estuvo encabezada por el arzobispo Kissag Mouradian, primado de la Iglesia Apostólica Armenia en Argentina, y Alberto Djeredjian, presidente del Centro Armenio, entre otros. Argentina es uno de los países que han reconocido el genocidio armenio. Al respecto, Derghougassian señala que “en la Argentina en particular se espera que no haya omisión de la palabra cuando se expresan figuras públicas y una alerta permanente por la ofensiva agresiva de Turquía y su aliado Azerbaiyán, cuya diplomacia no se cansa de ensayar múltiples variantes del negacionismo”, denunció.
A modo de conclusión, el académico consideró que “el centenario, como figura en la Declaración Panarmenia del 29 de enero de 2015, inaugura una nueva etapa que se caracteriza por el pedido de compensaciones morales y materiales de Turquía y no solamente el reconocimiento en el ámbito internacional y bilateral, para poder avanzar en la normalización de las relaciones entre los dos países y asegurar que no vuelva la amenaza de exterminio, y un perfil alto de la diplomacia armenia y las organizaciones de la diáspora en la promoción de medidas para la prevención global del crimen del genocidio”.
Leonardo Herreros
lherreros@rionegro.com.ar
Leonardo Herreros