“No solo hay que repartir mejor, sino que tiene que haber más para repartir”

Entrevista con Eduardo Donza, sociólogo

La pobreza es uno de los flagelos estructurales que padece la Argentina, y pese al paso de los años y las diferentes administraciones, la matriz de desigualdad sigue presente e incluso se agrava. Para analizar el escenario dialogó con PULSO Eduardo Donza, del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA.

PREGUNTA: ¿Tiene solución la pobreza en Argentina?
RESPUESTA: Nuestro país arrastra problemas estructurales irresueltos desde hace décadas. Problemas que más tarde decantan en un incremento de las tasas de pobreza indigencia. Hay puntualmente tres problemas, que son determinantes. El primero son los déficits que acumula el sector público, los cuales generan dominancia fiscal sobre el resto de las variables macroeconómicas. El segundo es la deuda externa, producto de la escases sistémica de divisas que lleva a la economía a ciclos periódicos de reactivación y recesión. Tercero la inflación, que una y otra vez corroe el poder adquisitivo, golpeando especialmente a los sectores de menores ingresos y arrastrando a la pobreza a la clase media baja.

P: En ese marco llegó la pandemia…
R: En efecto. La pandemia golpeó en todo el mundo, pero en Argentina llegó luego de dos años de recesión, y significó un impacto fuerte incluso para las grandes empresas. Suele ponerse el foco en el golpe que han sufrido las pymes, que es real, e implicó que muchas de ellas deban cerrar sus puertas. Pero la pandemia generó enormes dificultades incluso a las empresas grandes, las multinacionales, las ligadas a la gran industria, las que en general están asociadas al trabajo registrado y calificado en Argentina. Eso equivale a grandes problemas en relación al empleo, y luego se traduce en un incremento de la pobreza.

P: Suele decirse que la pobreza surge de una mala distribución de la riqueza ¿acuerda con la premisa?
R: El foco siempre está puesto en la forma en que la torta se reparte. Sucede que hemos procurado únicamente “una torta mejor repartida” y a la larga eso lleva a que estrictamente “todos reciben menos”, porque nadie advierte que mientras tanto la torta es cada vez más chica.

P: ¿Debe cambiar el foco en la distribución o es necesario contemplar ambas dimensiones?
R: Está bien procurar una mejor distribución, pero ello debe ir acompañado de políticas que procuren el crecimiento. La redistribución cobra sentido si en el largo plazo la riqueza a distribuir es cada vez mayor.

La indigencia está en torno al 10% en Argentina. Si se quitan las transferencias directas del Estado, el registro de indigencia se eleva hasta ubicarse en torno al 28%.

P: ¿Cree que es necesario el Estado para procurar esa redistribución?
R: Es evidente que las transferencias directas del Estado son determinantes para reducir la incidencia de la pobreza y la indigencia. Según nuestras últimas mediciones, la indigencia está en torno al 10% en Argentina. Si se quitan las transferencias directas (Asignación Universal por Hijo, IFE, ATP), el registro de indigencia se eleva hasta ubicarse en torno al 28%. Sin el Estado como actor central en la redistribución, el deterioro de la matriz socioeconómica sería sensiblemente más grave. No obstante, las transferencias directas no son la solución estructural que requiere el flagelo de la desigualdad y la pobreza. La salida está en el mercado de trabajo y en la reducción de la informalidad.

P: ¿Existe un sesgo de calificación en el mercado de trabajo? ¿Sucede que las empresas buscan cubrir puestos y no encuentran mano de obra calificada?
R: Creo que ese puede ser un problema puntual en ciertos sectores, especialmente los ligados a la tecnología y la innovación. Pero no me parece que ese sea el principal problema que existe en el mercado de trabajo.

P: ¿Es una solución la flexibilización laboral y la reducción de los costos de contratación?
R: Las experiencias que hemos tenido en Argentina con este tipo de medidas, por ejemplo en la década del ‘90, no generaron una mejora sostenida en el nivel de empleo, ni lograron incrementar la contratación directa por parte de las empresas. No creo que esa sea una solución.

P: La hiper conectividad y el acceso infinito a la información que caracteriza la época ¿son una oportunidad para la generación de empleo?
R: Son una oportunidad en nichos muy particulares. Argentina tiene ventajas comparativas en el sector de la industria del software y en relación a la exportación de conocimiento. Sin duda para quienes se desempeñan en esos sectores, existe una enorme oportunidad y un mercado que demanda lo que Argentina ofrece. En este sentido, una de las claves es el fortalecimiento que se pueda lograr mediante la capacitación y las formación de nuevos talentos, pero sobre todas las cosas procurando que las políticas no expulsen a los talentos que ya existen y buscan emprender sorteando los cientos de trabas legales e impositivas que existen.

PERFIL
Eduardo Donza es Sociólogo. Magister en “Generación y Análisis de Información Estadística”.

Consultor internacional y en temas referidos al mercado de trabajo, desigualdad social, estrategias de desarrollo territorial, e ingresos.

Es docente de la UBA, de posgrado de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales e investigador del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA.


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“No solo hay que repartir mejor, sino que tiene que haber más para repartir”