Nota de Redacción
Es una verdadera pena que se haya desperdiciado la oportunidad de dar un ejemplo de sentido común y respeto por la vida, especialmente para los niños y jóvenes de la ciudad de Neuquén. Si bien una palmera es un árbol sumamente pesado por la cantidad de agua que almacena su tronco, por lo demás es sumamente fácil de hacer arraigar en su nuevo sitio porque sus raíces son una cabellera fibrosa, como se aprecia claramente en la foto superior, y además porque de por sí es una especie muy resistente. Lo que me permito poner en duda es la edad aludida. Me baso en que en Roca tenemos una palmera que, confirmado por testimonios verbales que me han hecho hace ya tiempo, habría sido plantada por un joven y presunto desertor de la Campaña al Desierto, quien salvó su vida por el beneficio de la duda y -se me dijo- la plantó en agradecimiento a este hecho. Si consideramos que dicha campaña se realizó en 1879, este ejemplar sí excede largamente el centenar de años.