“Nuestras vergüenzas”
El 29 de julio próximo van a ser 14 años que el emérito doctor René Favaloro se quitó la vida porque se cansó de su desigual lucha donde “ser honesto en esta sociedad corrupta tiene su precio”. Ese precio fue su propia vida, porque le daba vergüenza el modus operandi de las instituciones que acudían a sus servicios pero que exigían retorno cuando debían pagar. Su actitud transparente ante la vida no le permitía aceptar esos atajos propios de la corrupción generalizada que impera en todos los ámbitos del país, a saber: privados, obras sociales, gremios, Estado, etc. Es útil leer en internet, una y otra vez su última carta donde explica su difícil decisión. El caso de nuestro vicepresidente es otro motivo de vergüenza, puesto que está fuertemente sospechado de corrupción pero sigue al frente de nuestro “honorable” Senado y eventualmente ejerce la primera magistratura. ¡Qué ejemplo para el ciudadano común y para los jóvenes! Las deplorables gestiones de los gobiernos de la democracia son también motivos para sentir escozor interno porque, como nosotros, son argentinos y manejan el poder en representación de todos. Han endeudado al país por cifras multimillonarias, externa e internamente, mientras declaman supuesta prosperidad y progreso con todo descaro. Basta informarse acerca de la pobreza estructural que desde antes de la democracia supera el 20% de la población, persistiendo sin mayores variaciones, y que se incrementa con los marginales que pueden decir ¡presente! abundantemente y a viva voz. El nivel de enseñanza de nuestros niños y jóvenes se deteriora continuamente porque cada vez la capacitación que reciben es de menor calidad debido a diversas causas encabezadas por el facilismo y el populismo impreso en el sistema. El futuro del país se posterga indefinidamente. Los jubilados son otro tema pendiente y son quienes aportaron durante toda su vida útil los fondos que hoy son destinados a cubrir los agujeros económicos provocados por ineptos e inescrupulosos funcionarios que mientras tanto incrementan en forma escandalosa su patrimonio. La impunidad generalizada implica la anuencia de las instituciones de contralor. Se podrían detallar otros motivos de vergüenza, pero con lo expresado ya es suficiente. Produce repugnancia continuar, porque un alto porcentaje de los que son responsables directos de tanta corrupción son conocidos. El desarrollo del país con tanto potencial se halla postergado por estas y otras causas. Omar A. González, DNI 5.749.340 – Neuquén
Omar A. González, DNI 5.749.340 – Neuquén