¿Nueva revolución?
análisis
SARAH EL DEEB (AP)
EL CAIRO.- Las consignas, la ira impaciente y hasta los símbolos fueron los mismos, incluso los mensajes generados por láser de “Game Over’’ dirigidos contra el régimen de Mubarak en el 2011 y que esta semana se volvieron contra Mohamed Morsi, un presidente electo llevado al poder por la Primavera Árabe. Sin embargo, la psicología en las calles de las dos rebeliones no es la misma. La apuesta más reciente de los manifestantes es adoptar una definición mucho más fluida de la democracia que una simple victoria en las urnas, un tema que plantea dudas sobre cuán pronto estarán dispuestos los nuevos líderes de Egipto a convocar a elecciones y restaurar la Constitución. También orilla a uno de los países rectores del mundo árabe a un dilema incómodo sobre el objetivo central de los levantamientos de la región: abrir espacios políticos para todas las voces y puntos de vista. La semántica divergente en las calles de Egipto refleja las visiones opuestas de lo que significa la Primavera Árabe. La Hermandad Musulmana de Morsi, perseguida durante décadas por el gobierno egipcio, ve el motín en su contra en términos sencillos: el poderoso ejército intervino para derrocar al primer presidente electo del país. Sus opositores, ven el caso de una manera más matizada. Argumentan que durante el año que ocupó la presidencia, Morsi traicionó el espíritu de la democracia al favorecer sólo a sus partidarios islamistas y hacer caso omiso a problemas críticos como la mala situación económica. Para los manifestantes, su asalto a la autoridad de Morsi representa un triunfo de los verdaderos revolucionarios: la oposición liberal y laica que se fusionó para deponer a Mubarak hace más de dos años. Los promotores de la nueva Primavera Árabe de Egipto admiten que el ejército es el único camino para que el país retome el curso, pero no tienen idea de a dónde conduce ese camino. “La ironía de la Primavera Árabe de Egipto es que si bien permitió el ascenso de nuevos participantes, no ha cambiado el régimen o la arquitectura fundamental de la política egipcia’’, escribió el grupo de análisis político Strategic Forecasting Inc., con sede en Texas. “El ejército sigue siendo la fuerza dominante, y aunque está dispuesto a reformar Egipto inteligentemente, lo que importa es que se sigue dando forma a Egipto’’.
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