O’Connors, otro desagüe que contamina el río Limay

En su recorrido desde Plottier arrastra basura de todo tipo y, lo más grave, los efluentes cloacales. Los vecinos del barrio Valentina Sur piden que lo entuben.



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O’Connors bordea el curso por el lado este y Catan Lil por el oeste. De uno y otro arrojan basura y electrodomésticos. (Foto: fotos: mauro pérez )

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Desaprensión. Hace pocos días limpiaron el cauce y la ribera, pero volvieron a arrojar residuos.

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Silvia Gutiérrez, a cargo de Medio Ambiente del Municipio.

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Verdosas, oscuras y nauseabundas las aguas corren con fuerza arrastrando todo tipo de basura domiciliaria, desde restos de artefactos electrónicos, heladeras y lavarropas, a gomas viejas, trapos, esqueletos de sillas, bolsas de consorcio de polietileno, envases de plástico y estanterías. Pero lo más preocupante para los vecinos la calle Catan Lil, que marca el límite oeste del barrio Valentina Sur Urbana, son los efluentes cloacales que recibe el desagüe O’Connors, conocido con ese nombre porque es el de la calle que baja desde la barda

Unos cincuenta metros al sur del cruce de la ruta 22 se pueden observar dos grandes desagotes pluviales pero que en los hechos son conductores de efluentes cloacales que desembocan en el desagüe. A tal punto que en la mañana de ayer se veía el arrastre de material fecal.

“El olor se siente durante todo el día, pero en la tarde y la anoche se acentúa aún más. Los vecinos al menos pueden cerrar puertas y ventanas y lo disimulan, pero nosotros tenemos que tener abierta la puerta y la ventana para atender a los clientes y no podemos evitar que inunde el local y la vivienda”, dijo Susana Tarifeño, que atiende su despensa Buena Esperanza, cruzando la calle del desagüe.

Admitió, como los otros consultados, que el recolector de residuos pasa todos días, excepto los domingos y que cada tanto dragan el cauce. “Pero la irresponsabilidad de la gente no tiene límites y permanentemente arroja basura”, indicó.

El presidente de la comisión, Oscar Castillo, comentó que “el problema es de muy vieja data y cada vez se agrava más, porque la contaminación es un atentado permanente. En uno dos meses comienzan las clases y los chicos de la escuela 223 tienen que respirar el aire contaminado del desagüe. Los desagotes que vienen de lo barrios cercanos, como Canal Cinco, son pluviales, pero la verdad es que traen el desborde de las cloacas. Ahora mismo podemos ver restos de materia fecal”.

“Yo vivo acá desde el año 74 y desde hace mucho que venimos pidiendo soluciones. Hay que reconocer que si bien es gente de otro lado que viene a arrojar basura, desde perros y gatos muertos a residuos, también los propios vecinos lo que no tienen ningún tipo de cuidado”, comentó Marcolina Churrarín.

No menos expresivo fue Humberto Antonio Morales, que vive desde siempre frente al desagüe. “Cuando cumplía la función que tiene, que es de desagüe de los canales de riego, nosotros hasta nos bañábamos acá. Pero ahora es pura contaminación que, hay que decirlo, termina desembocando en el río Limay.

“No es mal olor, es súper mal olor que durante las tardes no se pude soportar. Hace más de veinte años que se viene hablando de entubarlo, pero ya uno casi está resignado a que no hagan la obra”, añadió.

Respecto de la posible solución Castillo señaló que hace dos años presentaron notas y hasta un bosquejo de proyecto de entubamiento, pero que hasta el momento no les dieron respuestas. “Nosotros creemos que es la solución, por lo menos estos dos mil metros que pasan frente al barrio”, argumentó.

Las autoridades municipales, no obstante reconocer la contaminación y las consecuencias para la salud de los vecinos, advirtieron que un entubamiento no sería la solución. (ver aparte).

Unas de las razones es que no garantiza que la gente continúe arrojando basura.

Escuelas

“En las tardes el mal olor que sale es insoportable, tanto que no se puede estar afuera de la casa. Tiran basura todos los días”.

Marcolina Churrarín vive frente al desagüe, desde hace 40 años.

“Soy nacido y criado aquí y hasta no hace muchos años hasta nos bañábamos, porque el agua era limpia. Ensucia gente del propio barrio”.

Humberto Morales, vecino de la calle Catan Lil, el sector más crítico.

“Al olor penetrante hay que sumarle las moscas y mosquitos. Vienen de afuera a arrojar basura, pero los vecinos también lo hacen”.

Susana Tarifeño, vecina y al frente de una despensa y polirrubro.

Los vecinos del barrio sospechan que empresas industriales también arrojan desechos, ante

la falta de controles

y sanciones.

“La solución no es el entubamiento, sino la colectora máxima del oeste”

“Otro problema es la droga”

“Es real, la inseguridad que denuncian los vecinos es cierta. Pero yo lo atribuyo a la venta de droga al menudeo. Los chicos consumen y cuando no tienen para comprarla le roban hasta a los propios vecinos para conseguirla”, señaló Oscar Castillo, de la comisión vecinal.

En coincidencia con el testimonio de otro vecino aludió a la muerte de un joven, meses atrás, en confusas circunstancias.

“Sucede que a algunos los utilizan para revender droga y se generan enfrentamientos. Creo que si se controlara más la venta de estupefacientes la inseguridad sería menor. Hacen falta más cámaras de seguridad”, añadió.

Recordó que semanas atrás se allanó un lugar donde vendían drogas, “pero otros veinte siguieron funcionando. Lo central sería cortar con el circuito de venta, porque se atacaría la raíz”.

Remarcó que no sólo la venta es a chicos del barrio, sino que “en las noches entran taxis con gente que viene a comprar. De noche acá es un mundo aparte. Hay cuatro cámaras instaladas en distintos lugares, que son muy útiles, pero habría reforzar ese control, que es clave”.

archivo

El tramo más crítico del desagüe por la contaminación que genera son los casi 2.000 metros entre Maquinchao, que es la entrada principal al barrio, y la calle San Ignacio, donde está la Escuela 223”.

Oscar Castillo, presidente de la comisión vecinal del barrio Valentina Sur Urbana

Datos

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primarias, una secundaria, dos jardines de infantes y una guardería funcionan en el barrio Valentina Sur.
“En las tardes el mal olor que sale es insoportable, tanto que no se puede estar afuera de la casa. Tiran basura todos los días”.
“Soy nacido y criado aquí y hasta no hace muchos años hasta nos bañábamos, porque el agua era limpia. Ensucia gente del propio barrio”.
“Al olor penetrante hay que sumarle las moscas y mosquitos. Vienen de afuera a arrojar basura, pero los vecinos también lo hacen”.
Los vecinos del barrio sospechan que empresas industriales también arrojan desechos, ante
la falta de controles
y sanciones.
“El reclamo de los vecinos es entendible, pero el entubamiento del desagüe no asegura la superación del problema. De todos modos, con o sin entubamiento, la situación existe y es necesario darle una solución”, señaló Silvia Gutiérrez, subsecretaria de Medio Ambiente del municipio.
Añadió que “los vecinos reconocen que la tarea de recolección de residuos se cumple con regularidad y que cada espacio de tiempo se hace limpieza general del desagüe. El municipio hace lo que tiene que hacer, pero se tiene que resolver el caso”.
Destacó que ante los planteos de la gente se ha actuado en conjunto con el EPAS, marcando que la cuestión de la basura es del municipio y del desborde de los efluentes cloacales del organismo provincial.
“El entubamiento no garantiza que sigan arrojando basura. La solución es la construcción de la colectora del oeste”, dijo.
Remarcó que si bien el pedido de entubar el cauce es comprensible, “hay que estudiar el tema con mucha profundidad. Acá no se trata de ‘tapar’ el problema sino de solucionarlo y en eso el municipio viene trabajando. La presencia de moscas y mosquitos, como aducen los vecinos, es propio de la época estival”.

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O’Connors, otro desagüe que contamina el río Limay